lunes, 5 de septiembre de 2016

El deporte mixto: un nuevo recurso para apuntalar el ginocentrismo. (El feminismo como continuador del ginocentrismo judeocristiano)

"(El cristianismo) Hizo la guerra a muerte a ese tipo superior del hombre; desterró todos los instintos fundamentales de ese tipo de hombres y destiló de esos instintos el mal y lo malo; consideró siempre al hombre fuerte como un tipo reprobable." (Friedrich Nietzsche, El Anticristo, 5)

La sustitución de la llamada educación segregada por la educación mixta suele sernos presentada como un logro del feminismo; sin embargo, desde entonces hasta ahora, la calidad de la enseñanza y los índices de fracaso escolar no han hecho más que empeorar. Teniendo en cuenta este indiscutible hecho, es evidente que el grado de enajenación mental de toda aquella persona que aún siga empeñándose en considerar la educación mixta como un éxito del feminismo, no puede ser menor del de un individuo empeñado en demostrar empíricamente que la caída del Imperio Romano fue un gran logro de sus últimos emperadores.

La educación mixta no se implantó con el propósito de elevar la calidad de la enseñanza, sino con el objetivo de disminuir las potencialidades de los varones, de mediocratizarlos, reduciendo así el peligro que tales potencialidades podían suponer para la estabilidad y supervivencia del actual sistema, un sistema basado en la alianza entre las mujeres en su conjunto y los hombres más miserables y decadentes de nuestra civilización. En esta alianza, las mujeres pondrían sus vaginas como moneda de cambio, y los hombres decadentes, su cerebro y su falta de escrúpulos (actuando como una especie de esquiroles) para extorsionar a sus iguales; en cierta forma, es como si las mujeres nos dijeran: "sólo follaremos con quien se someta a nuestros caprichos". De esta manera, las mujeres disfrutan de un mundo en el que ellas son el centro de atención (sociedad ginocentrista), y los hombres con los que éstas han pactado obtienen Poder y fácil acceso a las mujeres, al convertirse en los encargados de gestionar el acceso al coño. La lucha por el Poder y las mujeres ha sido una constante en la historia de la humanidad, el problema de nuestra época es que, hoy, esa lucha consiste en enfermar y debilitar a los hombres como nunca antes se había hecho. Si antes era posible establecer una alianza con las mujeres manteniendo un cierto grado de equilibrio social (con el ginocentrismo Abrahámico, el hombre prestaba un servicio a la mujer a cambio de algo), la progresiva condescendencia para con ellas, a lo largo de siglos y siglos, nos ha llevado a la actual desventajosa situación en contra de los hombres, de tal forma que los individuos que aspiran al Poder necesitan adoptar medidas mucho más agresivas que en el pasado para contentar a unas mujeres cada vez más ególatras y caprichosas (feminismo de primera, segunda, tercera ola..., donde los hombres prestan sus servicios a las mujeres a cambio de prácticamente nada).

El varón, por lo tanto, ha de ser convertido en un esclavo aún más dócil y obediente que en el pasado, y para ello, nada mejor que evitar que tome conciencia de su enorme potencial, tanto físico como intelectual. Antiguamente, la escuela, cuando la educación aún era diferenciada, permitía que los alumnos vieran en otros compañeros modelos a imitar: los más fuertes, los más inteligentes, los más hábiles, los más íntegros. Esto desapareció con la educación mixta, pues, con la excusa de la igualdad entre sexos (para alcanzar la cual, se puso como patrón a la mujer), muchas de las potencialidades de los varones empezaron a catalogarse como enfermedades, medicando a los alumnos que más pronto las desarrollaban. El famoso TDAH o trastorno de hiperactividad no es más que una excusa para justificar la castración química del varón desde su más tierna infancia. Además de esta castración médica, la confusión que supone para los niños varones el que los maestros valoren como positivos determinados comportamientos femeninos (gregarismo, sumisión, sensiblería, tibieza, etc.) por encima de los masculinos, hace que sean los mismos alumnos quienes, inconscientemente, repriman el desarrollo de una parte importante de sus potencialidades masculinas, de su virilidad. Por si todo esto fuera poco, elaborar los planes de estudio centrándose fundamentalmente en las necesidades femeninas (feminización de la enseñanza), ha ido haciendo que muchos alumnos varones perdieran el interés por los estudios, convirtiéndose el fracaso escolar en un fenómeno casi exclusivamente masculino.

Mezclar a hombres y mujeres en todos los campos de la vida, a la vez que se reprimen los rasgos más característicos de los primeros para que ellas puedan "integrarse", está teniendo como principal consecuencia una mediocratización y devaluación sin precedentes de la sociedad, lo cual, probablemente, acabará llevándola hacia su desintegración total. Y es que un comportamiento tan absurdo como éste, extrapolado al mundo animal, llevaría a cualquier especie a la extinción, no sólo porque las hembras terminarían perdiendo el interés por los machos (y viceversa), sino porque otra especie, o el mismo medio habiente, no tardaría más de dos o tres generaciones en hacerla desaparecer. Es posible que todo esto esté haciendo que los siervos se estén volviendo más inoperantes, pero no es menos cierto que también se han vuelto más dóciles e inofensivos. El sistema ha estudiado y valorado los pros y los contras de la actual situación y parece que, por encima del desarrollo, lo que le interesa es la estabilidad (estancamiento); una forma de razonar absolutamente pragmática y cortoplacista, muy propia de la mente femenina. No es malo que las mujeres piensen así -son mujeres y así es como deben pensar-, lo malo es que la mayor parte de los hombres hayan adoptado y asumido como propia esta forma de pensar; sin duda alguna, esta es la causa del terminal estado de putrefacción en el que se encuentra nuestra civilización, algo irreversible ya y que seguramente irá agravándose en los próximos años, así que, ¡abrochaos los cinturones!

Lo ideal para el sano desarrollo de una sociedad sería que lo masculino y lo femenino se conjugaran de un modo armónico; sin embargo, tal y como han reflejado filósofos y poetas a lo largo de la historia, y tal y como podemos ver nosotros mismos en nuestros días, lo femenino siempre busca imponer su voluntad sobre lo masculino, no tiene capacidad para el autocontrol [1]. Esta falta de mesura, de justicia, de capacidad para el equilibrio, ha sido históricamente la causa de que muchas civilizaciones terminaran desvaneciéndose en el más absoluto caos. No es casualidad que los antiguos sabios orientales asociaran el ascenso de lo femenino (yang) con la oscuridad.

Todo lo anteriormente expuesto es fundamental para comprender por qué, desde hace tanto tiempo, el sistema lleva haciendo tantos esfuerzos por equiparar el deporte femenino con el masculino; unos esfuerzos que, de aquí a unos años, terminarán por poner punto y final a la actual división por sexos en el deporte profesional, convirtiéndolo en una actividad puramente mixta. Si ya era un absurdo el que las mujeres se enfrentasen unas contra otras en competiciones deportivas (no sólo porque el enfrentamiento cuerpo a cuerpo sea algo totalmente contrario a su naturaleza, sino, sobre todo, porque bajo estas competiciones subyace un espíritu puramente masculino, al haber sido ideadas por hombres para satisfacer unas necesidades exclusivamente de hombres, nunca de mujeres, algo que ya explicaré detalladamente más adelante); como decía, si las competiciones deportivas femeninas ya eran un auténtico absurdo y una aberración, todo esto del deporte mixto sólo contribuirá a aumentar el grado de esquizofrenia social.

Es lógico que ahora mismo nos cueste imaginar que, algún día, deportes como el fútbol, el baloncesto o el rugby puedan llegar a ser mixtos, es decir, que hombres y mujeres puedan llegar a enfrentarse cuerpo a cuerpo en igualdad de condiciones, pero, del mismo modo que en el pasado eran impensables cosas como la educación mixta o la participación masiva de las mujeres en el mundo laboral y en la política, cosas que hoy están absolutamente normalizadas, en un futuro no muy lejano se verá como algo normal el que los equipos deportivos estén compuestos por hombres y mujeres o incluso que, en deportes como el boxeo o la esgrima, se permita competir a un hombre contra una mujer. ¿Cómo será esto posible? Pues muy sencillo, exactamente del mismo modo que como hasta ahora se ha venido haciendo con todo lo demás: por imposición, obligando a rebajar el nivel hasta que se ajuste a las capacidades de la mujer. Es muy posible que esto haga perder a muchos hombres el interés por el deporte (lo cual facilitará aún más la nivelación, tal y como ya sucedió en el ámbito escolar), pero para el sistema, eso es lo de menos, lo importante es evitar por todos los medios que los varones puedan desarrollar y descubrir sus enormes potencialidades, para que así, poco a poco, se vayan convirtiendo en individuos aún más acomplejados y pusilánimes, en dóciles súbditos incapaces de rebelarse, siempre dispuestos a obedecer cualquier orden por muy estúpida que ésta pueda llegar a ser.

Como ya he dicho más arriba, el primer paso antes de convertir el deporte en una actividad completamente mixta, es conseguir equiparar al máximo el deporte femenino con el masculino, preparando con ello psicológicamente a la población mundial para que termine viendo como normal la conversión del deporte en una actividad mixta; para ello, no se ha dudado lo más mínimo en recurrir al engaño masivo y a las más burdas técnicas de manipulación de las conciencias.

A pesar de que el deporte femenino jamás despertó el más mínimo interés entre las masas -y mucho menos entre las propias mujeres, por una cuestión puramente biológica-, los Estados llevan varias décadas promocionándolo con cantidades multimillonarias. Del mismo modo, y especialmente en los últimos años, los medios de comunicación de masas han aumentado de forma significativa la atención prestada al deporte femenino. Evidentemente, si lo que se perseguía con esta promoción del deporte femenino era una rentabilidad económica, todo ha sido un negocio ruinoso; sin embargo, si el objetivo buscado era disminuir el grado de influencia que, hasta hace pocos años, lo masculino tenía en la sociedad gracias al deporte, el plan ha sido un éxito. Esta equiparación del deporte femenino con el masculino sólo está sirviendo para ridiculizar al varón, para degradar socialmente la masculinidad, convirtiendo al hombre en un ser cada vez más acomplejado y, de este modo, en alguien mucho más fácil de manipular.

En la misma línea que lo anterior, cabe destacar el gran esfuerzo que se hizo por conseguir que fuera una mujer la entrenadora del equipo masculino español de tenis de Copa Davis. En primer lugar, es importante señalar que el tenis masculino y el femenino no sólo se diferencian en que los partidos de las mujeres suelen durar menos tiempo que los de los hombres (los puntos disputados entre mujeres suelen ser más cortos, y muchos partidos suelen disputarse a menos sets) o en que aquéllas tienen derecho a más descansos que éstos, sino que el material utilizado es diferente (pelotas de menor peso para las mujeres, que hacen que su velocidad sea menor). Dicho esto, es incomprensible que se eligiera a una mujer como entrenadora, y aún más incomprensible que esa mujer fuera Gala León, una extenista que ni siquiera llegó a estar entre las 10 mejores del mundo en toda su carrera deportiva y que, probablemente, no habría sido capaz de ganar ni un sólo juego a los hombres a los que iba a entrenar, ni aún estando en la misma forma que en su mejor época. Este despropósito podría ser comparable a haber elegido como entrenador a un exjugador de ping-pong (por no hablar de la menor capacidad de las mujeres para el liderazgo). Evidentemente, esta decisión levantó ampollas entre muchos jugadores, aunque la corrección política les impidió entrar en la cuestión de fondo, limitándose a decir cosas como: "que si Gala no le había ganado a nadie", "que si había gente mejor preparada que Gala", "que si la decisión de nombrar a Gala era una maniobra del presidente de la Federación de tenis para protegerse de las acusaciones de prevaricación hechas por el Tribunal Administrativo del Deporte" [2], etc. Finalmente, en lugar de Gala León, se puso a Conchita Martínez, una extenista cuya carrera deportiva fue bastante más exitosa que la de Gala. Lo cierto es que la estrategia utilizada fue perfecta, pues sabían que los jugadores jamás se atreverían a tocar la cuestión de las diferencias de sexo, una cuestión tabú en nuestra sociedad, de tal modo que el nombramiento de una extenista muy mala primero, y el de otra un poco mejor después, desmontaba los argumentos políticamente correctos utilizados por los jugadores para evitar que una mujer fuese su entrenadora: "¡Que Gala es muy mala! Pues ahí tenéis a Conchita. Y ahora, si tenéis huevos, decid que no la queréis porque es mujer". ¡Esto es lo que se denomina meterla con calzador!

El tenis parece un banco de experimentación para el ginocentrismo en su actual guerra contra la virilidad, pues fue precisamente ahí donde se implantó hace unos años la primera competición mixta del deporte profesional: la competición de dobles mixtos, una competición que parece haber arraigado con bastante fuerza en el circuito tenístico y que ha llegado a convertirse incluso en modalidad olímpica. También, en el tenis, desde hace poco, se ha empezado a poner a mujeres a arbitrar partidos entre hombres. ¿Podrán los jugadores protestarles alguna decisión con la que no estén de acuerdo, o esta actitud será considerada como machista?


Por otro lado, bajo la decisión de las grandes corporaciones mediáticas de incrementar sustancialmente en los últimos años el número de mujeres que comentan competiciones deportivas masculinas, se esconde el mismo objetivo que en los casos anteriores, es decir, inocular en el inconsciente colectivo mundial el acientífica argumento de que las diferencias sexuales no deben ser tenidas en cuenta en el deporte. Además, en este asunto de las comentaristas deportivas, no deberían de subestimarse las repercusiones que una decisión así puede acabar teniendo sobre el aparato auditivo y el sistema nervioso de telespectadores y oyentes, algo que sólo podrá valorarse en su justa medida dentro de unos años.

Por último, no debemos olvidar el enorme esfuerzo que, desde hace tiempo, viene haciendo la escuela para fomentar el deporte mixto entre los alumnos, reprimiendo y estigmatizando la virilidad de los niños desde muy temprana edad para que las niñas se animen a participar en actividades deportivas conjuntas; una medida propia de todo un IV Reich.

Todos estos esfuerzos han sido necesarios debido a que el deporte es, por su misma naturaleza, una actividad esencialmente masculina. El deporte, tal y como lo entendemos hoy en día, es una actividad que surgió en las Publics Schools británicas a principios del siglo XIX, como un método para regular la libido sexual masculina en un entorno semicarcelario como aquél. Es decir, se trata de una actividad esencialmente masculina, pues fue inventada con la intención de dar salida a una serie de necesidades e instintos exclusivamente masculinos, grabados a fuego en los genes de los hombres tras millones de años de evolución. Una prueba de todo esto, es que la mujer es incapaz de disfrutar del deporte del mismo modo en que lo hace un hombre: para ellas, el deporte no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar otro fin. Un niño empieza a jugar al fútbol porque le atrae correr detrás de una pelota, y no por la perspectiva de hacerse famoso y estar rodeado de bellas mujeres; sin embargo, una mujer suele hacerlo para contentar a sus padres o demostrarles su valía, es decir, por necesidades meramente adaptativas, nunca por puro placer. La progresiva incorporación de las mujeres a una actividad tan contraria a su naturaleza como es el deporte [3], sólo ha podido ser posible explotando machacona y sistemáticamente eso que Freud denominó como Envidia del Pene (nacida del rencor por la incapacidad de aceptar el dominio físico y mental que sobre ella ejerce el hombre), así como removiendo por completo todas las trabas que impedían que las mujeres pudieran desarrollar su instintiva necesidad de parasitar al hombre también en este ámbito (una necesidad instintiva relacionada con la búsqueda de los machos más aptos).

Debido al fuerte instinto gregario de las mujeres y a su necesidad de ser aceptadas y admiradas por el conjunto de la comunidad, la única práctica deportiva que podría estar a salvo del parasitismo femenino sería aquella que fuera ilegal o que estuviera socialmente mal vista. Un ejemplo paradigmático es el skateboard, una actividad perseguida por las autoridades durante décadas: si un policía te veía patinando por la acera o en una plaza, podía caerte una fuerte multa; gracias eso, se mantuvo a salvo del parasitismo femenino durante muchos años. Desgraciadamente, a partir del momento en que dichas autoridades rebajaron el nivel de control sobre los skaters, las mujeres empezaron a parasitarlo en masa. Algo parecido, salvando las distancias, es lo que ya pasó en su día con los moteros o el satanismo, o lo que hoy está pasando con el tema de los grafitis, donde el parasitismo femenino empieza a ser una plaga.

En el fondo, el ginocentrismo no deja de ser un sistema parasitario (explotación de los machos de la especie humana), e igual que los parásitos, su táctica se basa en la persistencia, consiguiendo sus objetivos por agotamiento de la víctima, aunque en este caso, lo más correcto sería decir: por aburrimiento; una táctica típicamente femenina y que recuerda bastante a la teorizada por la Sociedad Fabiana hace casi un siglo para alcanzar su soñado Nuevo Orden Mundial (la táctica de la contemporización); no en vano, esta sociedad nació bajo los auspicios de una mujer: la Reina Victoria de Inglaterra. En realidad, la Sociedad Fabiana tiene mucho que ver con todo lo que hoy está pasando en nuestro mundo. Esta sociedad británica, de raíces judeocristianas [4], surgió, básicamente, con la misión de renovar el viejo sistema ginocentrista, y para ello ideó un proyecto al que se conocería como El Nuevo Orden Mundial, donde el feminismo estaba destinado a jugar un papel capital, casi como el de una nueva religión, de hecho, muchas de las fundadoras de esta sociedad fueron o acabarían siendo importantes activistas feministas.

El feminismo no es más que el sucesor de las viejas estrategias empleadas por el judeocristianismo para sojuzgar la virilidad. Según Nietzsche, estas estrategias tendrían como objetivo debilitar al hombre: "El cristianismo pretende ejercer su poder sobre animales salvajes; el medio que utiliza es ponerles enfermos; la debilitación es la receta cristiana para la domesticación" (El Anticristo, 22). Debido al progresivo aumento de las demandas femeninas, el cristianismo se quedó obsoleto, por lo que se hizo necesario idear un método más agresivo, con el fin de debilitar y domesticar al hombre en función de las nuevas necesidades, así surgió el feminismo. En nuestros días, este debilitamiento del hombre se efectúa, no sólo mediante una demonización sin precedentes de lo masculino, sino, especialmente, mediante el ensalzamiento sin límites de lo femenino.

Si Freud ya vio en su época que muchos trastornos psicológicos (especialmente los de tipo sexual) tenían su origen en una enfermiza relación de los individuos con sus madres (debido al viejo ginocentrismo judeocristiano y al naciente feminismo), imaginaos lo que puede estar sucediendo en un siglo hiperginocentrista como el nuestro, en el que las mujeres, al ser tratadas desde su nacimiento casi como criaturas celestiales, considerarán que sus parejas (por más dinero o estatus social que puedan tener) se encuentran siempre muy por debajo de su condición "semidivina", lo cual las cargará de un enorme rencor y resentimiento hacía lo masculino que acabarán transmitiendo a sus hijos. El actual empoderamiento de la mujer y la mitificación de lo femenino sólo está provocando fuertes complejos en los hijos, especialmente en los varones. Por eso, en nuestros días, si alguien quiere recuperar un cierto equilibrio mental, se hace más necesario que nunca desmitificar la idolatrada figura materna, así como decodificar todo el rencor que "mamamos" de nuestras madres hacia lo masculino (por no hablar de toda la mierda que nos transmitieron unos padres adoctrinados durante la destructiva segunda ola del feminismo).

La mentalidad judeocristiana, al dominar durante tantos siglos, se extendió de tal forma sobre nuestra civilización, que, a pesar de la aparente laicidad del occidente actual, apenas hay algo que no esté contaminado por su ponzoñosa influencia. El judeocristianismo, no sólo está detrás del feminismo, sino de absolutamente todo demás; la manipulación artificial del clima (chemtrails, HAARP, etc...) y la conocida como Guerra Mundial contra el Terrorismo (dirigida esencialmente contra el mundo árabe) no son más que dos de las muchas metástasis de este corrosivo cáncer, cuyo objetivo es terminar imponiendo lo cuantitativo sobre lo cualitativo, la seguridad sobre la libertad, la materia sobre el espíritu, lo femenino sobre lo masculino. Precisamente, el genial Nietzsche, hace más de un siglo, ya dio una explicación bastante esclarecedora sobre el motivo del odio de occidente hacia el mundo árabe, una explicación que nos podría servir para entender un poco mejor por qué el occidente actual se ha tragado con tanta facilidad el infumable cuento del terrorismo islamista: "La maravillosa civilización árabe de España, mucho más afín a nuestros sentidos y a nuestros gustos que Grecia y Roma, fue pisoteada (no diré por qué pies); y lo fue porque debía su origen a instintos nobles, a instintos de hombres, porque afirmaba la vida, aunque lo decía con los refinamientos más raros y preciosos de la vida morisca" (El Anticristo, 60). Extrañamente, muchos antifeministas acaban utilizando su discurso para atacar al mundo árabe, recurriendo a absurdas e irracionales soflamas que parecen sacadas de la época de las cruzadas, como por ejemplo, la majadería, muy extendida en foros antifeministas, de que el feminismo es una estrategia para destruir la cultura occidental y facilitar una supuesta invasión musulmana. Por un lado, en occidente, hace décadas que ya no hay nada que salvar, pues todo ha caído bajo las destructivas garras del feminismo; y, por otro, utilizar el antifeminismo como excusa para atacar a una cultura que aún mantiene a raya a este nuevo tipo de ginocentrismo, sólo sirve para allanarle aún más el camino [5]: la destrucción de la cultura occidental ha sido el preludio de la total destrucción del resto de las culturas del planeta. Todo apunta a que se trata de una estrategia de disidencia controlada: "no importa criticar al feminismo si esto sirve para justificar un ataque al Islam (o incluso, a los pueblos eslavos), pues una vez suprimido éste, el feminismo podrá por fin campar a sus anchas a lo largo y ancho del planeta, y ¿qué mejor estrategia que utilizar la careta del antifeminismo para ganarse el apoyo de sus más acérrimos enemigos, animándoles a que hagan de perros guardianes del afeminado occidente hasta que la cultura de los visitantes haya sido completamente asimilada?"; precisamente, en España, esta asimilación la está llevando a cabo la vanguardia del feminismo: el partido político Podemos y demás grupos izquierdistas, quienes, con su apoyo incondicional a los refugiados (Wellcome Refugees), tratan de ganarse al mundo árabe para que acaben aceptando sus ideas por simpatía, un tipo de estrategia que también encaja mucho con el carácter femenino (me recuerda a la usada por muchas mujeres durante el noviazgo para acabar llevando al novio al altar).

Debido al espíritu esencialmente femenino que impera en nuestros tiempos, no es muy difícil predecir el futuro que nos espera si todo sigue por el mismo camino, basta con ponerse por unos instantes en la piel de una mujer y pensar como tal:
- Chips de geolocalización subcutáneos que permitirán satisfacer el instinto posesivo y la insaciable curiosidad femenina (tener controlado y saber en todo momento donde se encuentra su hijo, su marido o su amante).
- Desaparición del dinero material (papel-moneda) para sacar de la circulación a vagabundos, alcohólicos y demás varones improductivos que vivan exclusivamente de limosnas o ayudas. Con esta misma finalidad, se dificultará el acceso a alimentos y bebidas naturales (incluido el agua), llegando a sustituirlos por otros de tipo sintético o artificial, que, con la excusa de combatir el sobrepeso o el colesterol, sólo podrán ser adquiridas mediante prescripciones médicas personales e intransferibles, a las que sólo tendrán derecho las personas que tributen impuestos.
- Control total del clima a través de la tecnología, con el fin de conseguir que sólo llueva por las noches y así poder ir a tomar tranquilamente el sol a la playa durante el día. Esta limitación de las precipitaciones se extenderá a las noches de los sábados, para poder zorrear a gusto, sin miedo a que el nuevo modelito o el peinado de peluquería puedan estropearse.
- Probablemente, todo acabe con la transformación de la vida humana en una especie de simulación virtual-neural, que permita a las mujeres satisfacer sin riesgos y sin límites todos sus caprichos, evitando así tener que enfrentarse a las responsabilidades y riesgos que la vida lleva aparejada.

A continuación os dejo un par de vídeos que quizá puedan seros de alguna ayuda para afrontar con un poco más de objetividad y perspectiva estos duros tiempos de totalitarismo ginocentrista que nos ha tocado vivir... y lo que aún está por venir.





No os recomiendo el resto de la peli a la cual pertenecen estas escenas, pues la finalidad de la misma es precisamente la contraria a todo lo que aquí dice el personaje interpretado por Tom Cruise, es decir, adoctrinar a los hombres para que vean la virilidad como algo negativo. Algo parecido ya se buscó con Un Tranvía Llamado Deseo (Elia Kazan, 1951); sea como fuere, esta película también nos ha legado magníficas escenas de las que extraer grandes lecciones.

Me gustaría terminar planteándoos una sencilla reflexión: ¿Qué pensaríamos de una persona que se pasea ante una multitud hambrienta exhibiendo suculentos manjares, pero rodeado de un ejército armado hasta los dientes dispuesto a acribillar a balazos a todo aquel que osara acercarse, aunque fuera tan sólo para disfrutar del aroma? Lo cierto es que esto no parece muy diferente a lo que hacen las féminas occidentales de hoy en día, poniéndonos prácticamente delante de la cara, a cada hora y en todo lugar -bibliotecas, museos, supermercados y hasta en las salas de espera de las consultas médicas-, sus tetas y sus culos, pues ¡pobre de ti como a tus instintos naturales se les ocurre seguir su libre curso!, el simple hecho de soltarlas un piropo ya puede ser motivo de denuncia (o, por lo menos, de que te ladren). El resultado de todo esto: hombres constantemente cachondos, pero al mismo tiempo salvajemente reprimidos, ¡una fórmula perfecta para manejarles como a tiernos corderitos!; y todo ello gracias a la activa y entusiasta colaboración de nuestras queridas bigotudas. Creo que atribuirlas el calificativo de miserables no es suficiente para definir su despreciable actitud. Viendo cómo están las cosas, no me cabe ninguna duda de que, actualmente, las mujeres más honestas son las prostitutas: desde el primer momento te dejan muy claro que lo único que quieren de ti es tu dinero.

A pesar de todo lo dicho, no creo que la solución sea reprimir a la mujer, convirtiéndola en una amante dulce y servicial, para que el varón desempeñe su rol de esclavo-proveedor con un mayor nivel de motivación, tal y como hace el Islam o hizo el cristianismo en su día (ginocentrismo antiguo), pues, de un modo u otro, su verdadera naturaleza -hipergamia, egocentrismo, inmadure, etc.- siempre acaba saliendo a la luz; aunque me parece mucho peor que no se haga nada de lo anterior y, encima, se impida, ya sea mediante la censura o la mentira masiva (campañas de divinización de la mujer), que los hombres tengan conocimiento de la verdad, tal y como se hace en el occidente actual (ginocentrismo moderno). En el fondo, tanto una cosa como la otra, son formas de enmascarar la realidad y de engañar a los varones para que terminen haciendo lo que a otros les interesa que hagan; un engaño que es la causa de la terrible frustración vital que, tarde o temprano, acaban padeciendo todos los hombres que viven en estos regímenes, al no ver nunca cumplidas las expectativas que el sistema les había creado, lo cual, en muchas ocasiones, puede llegar a tener trágicas consecuencias. Únicamente, sabiendo a lo que nos enfrentamos, sabremos a qué atenernos y qué precauciones tomar; probablemente, hasta que no nos hayamos liberado por completo de esperanzas, ilusiones y demás falsas percepciones de la realidad, no empezaremos a disfrutar plenamente de las muchas posibilidades que este Mundo nos ofrece.



Notas:
[1] En su obra El Paraíso Perdido, John Milton decía por boca de Adán: "Siempre querrá ésta (la mujer) imponer sus deseos y sus caprichos." (Libro noveno)
[2] El propio Rafa Nadal llegó a decir que el deporte no debería ser usado para hacer política. Unas declaraciones un tanto ingenuas, pues el deporte ha sido y será siempre la continuación de la política por otros medios, y si no, que le pregunten a Putin sobre la semi-exclusión de Rusia de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro o sobre el polémico caso del doping de la tenista rusa María Sharapóva. Cuando alguien acepta las reglas de un show creado por psicópatas y criminales internacionales, cuyo objetivo es el adoctrinamiento de las masas, tendría que saber que, a partir de entonces, se expone a ser inmolado como si de un cordero sacrificial se tratase en el momento más inesperado. Pensemos en todo el espectáculo sensacionalista que se ha montado en torno a los casos de los futbolistas De Gea, Muniain o Benzema, utilizados para criminalizar a los clientes de prostitución femenina (exclusivamente a los clientes varones).
[3] No incluyo aquí actividades como la gimnasia rítmica, la natación sincronizada o el patinaje artístico, actividades mucho mas relacionadas con las artes de seducción femeninas que con el deporte en sí; de hecho, en las mismas, no existe un criterio objetivo que determine la victoria o la derrota (menor tiempo empleado, mayor número de tantos anotados, mayor fuerza realizada o distancia alcanzada), sino uno meramente subjetivo (el gusto estético de unos jueces).
[4] Como ya he dicho, la Sociedad Fabiana nació bajo los auspicios y con el patrocinio de la Reina de Inglaterra, máxima representante de la Iglesia Anglicana (cristianismo inglés).
[5] En cualquier caso, el Islam ya no es ni la sombra de lo que era, además, nunca dejó de ser una cultura esencialmente ginocentrista, por lo que era una simple cuestión de tiempo el que acabara siendo absorbida por otra cultura ginocentrista aún más agresiva (como ya le pasó al cristianismo en occidente). Estos son los riesgos de condescender con las mujeres.

jueves, 11 de agosto de 2016

El enfrentamiento Hillary vs Trump: una nueva artimaña para aumentar el grado de influencia social del feminismo y el sometimiento de los hombres al sistema


"Las mujeres representan el triunfo de la materia sobre la mente, igual que los hombres representan el triunfo de la mente sobre la moral." (Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray, cap. IV)

Más allá del resultado que nos deparen las próximas elecciones a la presidencia de los Estados Unidos de América, el principal objetivo que se buscaba ya está prácticamente conseguido, esto es: que las masas, de forma definitiva, superen psicológicamente el viejo modelo feminista con el que se las venía disciplinando desde poco después de la Segunda Guerra Mundial, y acepten otro nuevo, aún más ginocentrista. En este sentido, la campaña electoral realizada por ambos candidatos, que ha pretendido llegar diariamente hasta los más recónditos lugares del planeta, está siendo perfecta para lograr dicho objetivo. A través de esta campaña se ha tratado de escenificar un enfrentamiento entre el viejo paradigma feminista (Donald Trump) y el nuevo (Hillary Clinton) con el fin de conseguir que los valores de este último modelo arraiguen definitivamente en la psique colectiva mundial. Dichos valores ya están prácticamente instaurados en nuestra sociedad, como podemos comprobar observando los actuales roles sociales desempeñados por hombres y mujeres (por un lado, el depresivo marido cornudo empujacarritos y, por el otro, la arrogante empoderada hipergámica adicta a las redes sociales), lo único que faltaba era la dramatización de una especie de acto ritual, a escala global, para grabarlos a fuego en el imaginario colectivo mundial. La victoria de Hillary Clinton y su posterior coronación como primera emperatriz de los Estados Unidos de América sería un perfecto colofón a todo este show mediático de carácter adoctrinador. La única razón por la que se permitiría a Trump ganar las elecciones sería para provocar una crisis política y social de tal magnitud, que su ascenso al Poder terminara por justificar la implantación de un régimen absolutamente ginocrático y radicalmente misándrico; una crisis que podría ser usada también como excusa para eliminar lo poco que queda de participación (influencia) popular en los Estados: gobiernos que aún tienen que justificarse mínimamente ante sus supuestos electores y ante las bases sociales de los partidos políticos gobernantes y opositores. Este último escenario sería muy parecido al planteado en España tras las últimas elecciones, y con el que se pretende justificar la futura implantación de ese sueño neoliberal conocido como Gobierno Abierto. Personalmente, veo más probable el primer supuesto que el segundo, es decir, la victoria de Hillary, pues ello terminaría por consolidar definitivamente el modelo ginocentrista por el que se lleva tanto tiempo trabajando, conceder la victoria a Trump sería dar un paso atrás; y en cuanto a la crisis de gobernabilidad que facilitaría la llegada de un Gobierno Abierto, también se podría provocar estando la Clinton en el Poder sin que ello tuviera ningún tipo de repercusión negativa sobre el nuevo sistema que se pretende instaurar, de hecho, en Alemania o en otros países latinoamericanos donde gobiernan o han gobernado mujeres, a pesar de las fuertes convulsiones políticas sufridas, jamás se ha puesto en duda, ni por un sólo momento, la ideología feminista que llevó a estas mujeres al Poder.

En cualquier caso, y para entender mejor todo este particular juego de ilusionismo político, es fundamental tener muy clara una cosa, y es que Donald Trump está muy lejos de ser un político antifeminista, a pesar de que muchos sostengan lo contrario. No sólo es que las propuestas políticas de Trump y del Partido Republicano corroboren el ideario feminista de principio a fin, sino que se podría afirmar con absoluta rotundidad que la base ideológica de las mismas (como la de las de todos los partidos políticos actuales) es fundamentalmente feminista; sólo la demagogia ha podido conseguir que Trump apareciera ante los ojos de los electores estadounidense, y ante el resto de telespectadores del planeta, como un político antifeminista o machista. Una demagogia muy parecida a la que se ha venido utilizando en España con los críticos de la Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG), a los que se ha presentado como retrógrados machistas, ignorando y silenciando sistemáticamente sus argumentos (en este punto convendría recordar que la LIVG fue prologada y firmada por el monarca Juan Carlos I de Borbón, nombrado por el dictador fascista Francisco Franco Bahamonde como su legítimo sucesor). Esta estrategia demagógica coincide milimétricamente con la que los regímenes totalitarios han venido utilizando históricamente para estigmatizar a sus críticos y opositores; en estos regímenes, todo aquel que se alejaba lo más mínimo del discurso oficial era catalogado inmediatamente como un peligroso enemigo de la nación, merecedor de ser castigado con la horca, la cárcel o con el ostracismo social. En nuestros días, la percepción que la sociedad tiene de un crítico del feminismo, o de alguien que no asume el discurso feminista, no es muy diferente a la que la sociedad de la Edad Media tenía de un hereje; y, actualmente, no arrodillarse ante las mujeres o no adorarlas como si de seres numinosos se tratase, independientemente de que muchas sean unas inútiles o unas malnacidas, es, prácticamente, sinónimo de alguien que es crítico con el feminismo o que reniega de éste. Por todo ello, es fácil comprender porque Trump, empeñado en disputarle las elecciones a una mujer, es considerado por muchos como un político antifeminista o incluso machista [1]. Pero no nos engañemos, Trump y el Partido Republicano son tan feministas como el que más, basta con echar un vistazo a Melania Trump, la esposa del magnate estadounidense, para comprender que el tipo de mujer que le gusta a éste no es precisamente el modelo tradicionalmente asociado al llamado patriarcado, es decir, el de abnegada ama de casa y mujer recatada y discreta entregada en cuerpo y alma al servicio exclusivo de su marido [2].


Como vemos, en la actual campaña electoral estadounidense no se está representando un enfrentamiento entre antifeministas y feministas, sino entre feministas y "superfeministas", de tal modo que, gane quien gane, el resultado acabe siendo siempre favorable para los intereses del feminismo, pues, con la excusa de buscar un término medio que satisfaga a ambas partes, el resultado final será siempre un aumento del grado de influencia social del feminismo respecto a la situación anterior. Algo parecido ya sucedió en España tras la victoria electoral de Mariano Rajoy y el PP en el año 2011. Tras ganar las elecciones, los conservadores españoles, en lugar de derogar la LIVG aprobada por el anterior gobierno socialista, continuaron profundizando en las políticas antihombres debido a la poderosa influencia que el feminismo había alcanzado en nuestra sociedad gracias a las medidas adoptadas por la anterior administración. Básicamente, la estrategia seguida por el feminismo para alcanzar sus exitosos resultados es la misma que utilizan los niños caprichosos con sus pataletas o rabietas: éstos saben que sus padres jamás le darán menos de lo necesario, por lo que si para conseguir un capricho tienen que armar un cristo, lo armarán, pues no tienen nada que perder y sí mucho que ganar; unas ganancias que utilizarán como punto de partida en la siguiente negociación. Tanto en un caso como en el otro, la culpa es siempre del que consiente, pues está visto que los que piden no tienen límites.

En todo este proceso, los medios de comunicación de masas (TV, radio, prensa, internet, etc.) están siendo decisivos para conseguir adoctrinar a la población mundial en los nuevos valores feministas. Hoy en día, cualquier parecido que pueda existir entre los contenidos de los grandes medios de comunicación corporativos y la realidad es pura coincidencia. Dichos medios, en colaboración con el Estado y las diferentes iglesias, tienen como único objetivo poblar nuestro imaginario colectivo con historias de carácter pseudomitológico destinadas a moralizar al gran público y conseguir así orientar los esfuerzos de las masas en la dirección deseada, todo ello muy al estilo de los antiguos autos sacramentales. Por ejemplo, la mejor forma de conseguir que un hombre dilapide su vida en algo tan contrario a sus intereses como es el matrimonio (o cualquier otro tipo de unión sentimental con una mujer que le obligue a desperdiciar la mayor parte de su tiempo aguantando sus neurosis y le impida divertirse en compañía de sus amigos), es escenificando un drama de tal dimensión, que le haga pensar que las mujeres, al haberse empoderado y, supuestamente, no necesitar al hombre, son un bien escaso; para ello, nada mejor que alimentar desde diferentes frentes el fantasma del feminismo. Gracias a todo esto, se ha conseguido generar en los hombres tal estado de ansiedad sexual, que ha llevado a la mayoría a someterse voluntariamente a las mujeres y a sus caprichos por temor a quedarse privados del acceso a sus vaginas. Paradójicamente, esta actitud de sumisión de los hombres es algo que las mujeres desprecian desde lo más profundo de su psique, lo cual, a su vez, es de gran utilidad para retroalimentar todo este perverso juego, pues, gracias a tal desprecio, se consigue incrementar entre los hombres la sensación de escasez, convenciéndoles definitivamente de que la única alternativa para tener garantizada una cierta cuota de bienestar sexual es encadenarse de por vida a una mujer y a los hijos que pueda llegar a tener con ella. Lo cierto es que esta estrategia parece estar teniendo tanto o más éxito que las doctrinas religiosas que antiguamente se utilizaban para alcanzar un fin parecido (el matrimonio y la familia). Y es que, en el fondo, detrás de todo esto se esconde la vieja alianza de siempre entre las mujeres y las clases decadentes (generalmente formadas por hombres castrados psicológicamente) para domesticar la masculinidad y ponerla al servicio del sistema (y de las mujeres).

Resumiendo: el enfrentamiento político entre Trump y Hillary no es más que un moderno auto sacramental destinado a alcanzar un punto intermedio entre el viejo feminismo y el nuevo "superfeminismo", una síntesis, que siempre será superior en grado de intensidad a lo que había antes. Realmente, lo de menos es quién gane, lo importante es que el show electoral cree la suficiente tensión dramática para que la síntesis resultante tenga la mayor aceptación social posible, condicionando así la vida política durante los próximos años, al ser imposible rebajar ya el grado de ginocentrismo alcanzado. Probablemente, en un futuro no muy lejano veamos un nuevo enfrentamiento entre el feminismo que hoy representa Hillary Clinton y un nuevo modelo de feminismo aún más agresivo, uno que considerará como actitudes machistas el tener una voz muy grave o un pene demasiado grande; todo esto siempre que no se invente un método diferente, capaz de controlar y orientar la masculinidad en beneficio del sistema de un modo parecido a como hoy lo hace el feminismo o a como ayer lo hizo la religión. Su estrategia es fácil de predecir, pues, al basarse en el lema "cuanto peor, mejor" [3], basta con pensar mal (lo peor posible) para acertar.

A pesar de todo lo dicho, yo no me emparanoiaría demasiado con todo esto del feminismo, pues, en cierto modo, ése es otro de los objetivos que se busca, es decir, acojonarnos. La situación a la que hoy nos enfrentamos los hombres no es muy diferente a otras situaciones a las que se enfrentó el hombre en siglos pasados; se podría decir que lo único que ha cambiado son los medios que se usan contra nosotros, los fines siguen siendo exactamente los mismos. Los hombres somos absolutamente necesarios para el sostenimiento y desarrollo del nuevo orden, del mismo modo que lo fuimos para el sostenimiento y desarrollo del antiguo, el feminismo es sólo un método para meternos miedo haciéndonos creer lo contrario, es decir, que somos prescindibles, consiguiendo así siervos amedrentados, timoratos y, por lo tanto, fácilmente manipulables, como los que antiguamente consiguió la religión gracias a su narrativa catastrofista  (iras divinas, castigos infernales, etc.). Igual que la religión, el feminismo pretende crear tal situación de tensión entre los hombres, que impida que éstos lleguen a desarrollar plenamente sus capacidades, consiguiendo así supeditar sus voluntades a la voluntad de los gestores del sistema [4].

Con feminismo o sin él, los hombres y las mujeres seguirán siendo los mismos que hace 100, 200 ó 2000 años; con feminismo o sin él, el sistema (dirigido por los espíritus más decadentes en cada época) seguirá haciendo todo lo posible por reprimir la masculinidad para sobrevivir; por eso, con feminismo o sin él, siempre tendrás, más o menos, las mismas dificultades (o facilidades) para copular satisfactoriamente que las que tuvieron tus antepasados, sólo hay que relajarse, saberse adaptar a los tiempos y, sobre todo, no hacer demasiado caso a estos nuevos métodos ideados por los viejos sacerdotes de siempre. Por más ropajes que utilicen para camuflarse, su despreciable estrategia moralista acaba despidiendo el mismo tufo a sotana y sacristía que la usada por sus predecesores, esto está haciendo que, poco a poco, el feminismo sea cada vez más repudiado. Y es que, "aunque el cura se vista de seda, cura se queda".

Notas:
[1] Basta con hacer una sencilla búsqueda en Google con las palabras "Trump" y "feminismo" para comprobar que existe toda una campaña mundial contra Trump, para presentarlo como un "machista retrógrado".
[2] La promoción del modelo de mujer sexualmente liberada no es más que otra estrategia feminista (igual que la difusión gratuita del porno) para conseguir que los hombres tengamos todo el día el coño en la cabeza y podernos así manipular con mayor facilidad. Como ya he dicho en otra ocasión, las necesidades sexuales de los hombres son, y han sido siempre, infinitamente superiores a las de las mujeres, el discurso de la liberación sexual femenina es una auténtica falacia, pues las mujeres no han tenido nunca que enfrentarse a ningún tipo de opresión o escasez sexual: ¿es posible imaginar a una mujer gritando la famosa frase atribuida a Pablo de Tarso: "¿quién me librará de este cuerpo de muerte?" Noporque una mujer no está condicionada por el sexo del mismo modo en que lo está el hombre. La lucha por su liberación sólo ha sido una excusa para conseguir un mayor poder sobre los varones a través del chantaje sexual. Y es que, entre las mujeres, la "codicia" tiene mucha mayor fuerza que la "lujuria".
[3] En nuestros días, para conseguir que los súbditos deseen hacer lo que al sistema le interesa que hagan, se emplea básicamente lo que podríamos denominar como la estrategia de la sensación de escasez o del perpetuo estado de crisis. Si se quiere que los súbditos trabajen más que nunca, se crearán las condiciones (ficticias y reales) necesarias para hacerles pensar que tener trabajo es una especie de bendición; si se quiere que los súbditos vean como un paraíso las horribles junglas de asfalto y hormigón en las que viven, se crearán las condiciones (ficticias y reales) necesarias para hacerles creer que son tremendamente afortunados por poder vivir en el cuchitril en el que viven (todo el tema de los desahucios ha sido muy útil para esto); si se quiere que los súbditos defiendan a sus país, a pesar de lo poco o nada que éste puede ofrecerles (básicamente por haberse convertido en propiedad privada de una minoría), se crearán las condiciones (ficticias y reales) necesarias para hacerles creer que nos encontramos al borde de una invasión extranjera; si se quiere que los súbditos varones se entreguen en cuerpo y alma al cuidado y protección de sus vástagos, se crearán las condiciones (ficticias y reales) que les hagan creer que la paternidad es hoy algo perseguido, y que poder cuidar personalmente de sus propios hijos o los de otro individuo (los de su segunda pareja) es una especie de gracia divina; si se quiere que estos mismos varones dilapiden sus vidas como maridos y amantes entregados, se crearán las condiciones (ficticias y reales) para hacerles creer que las mujeres se han convertido en un especie de seres de luz prácticamente inalcanzables, y que el único modo de acceder a ellas es mediante la sumisión y el sacrificio constante; y así con todo lo demás. El objetivo es conseguir grabar a fuego en nuestras mentes la máxima: "cualquier situación es susceptible de empeorar".
Esta estrategia se está revelando de gran utilidad para conseguir un cierto nivel de moralidad (disciplina) en las actuales sociedades laicas, cuyos miembros, mayoritariamente, han dejado de creer en castigos divinos y otros historias semejantes, gracias a las cuales, antiguamente se alcanzaba dicho propósito moralizador.
[4] Conseguir que los hombres pasen demasiado tiempo con mujeres es también de gran utilidad para mermar las potencialidades de los varones. Pasar demasiado tiempo con una mujer acaba haciendo que un hombre termine viendo a ésta como su igual, perdiendo así la conciencia de todas las potencialidades que la naturaleza le ha otorgado por el mero hecho de ser hombre. Para conseguir todo lo anterior, el feminismo no ha dudado lo más mínimo en estigmatizar y, en muchas ocasiones, perseguir la amistad masculina, demonizando o parasitando espacios antiguamente exclusivos de hombres. Es muy probable que el próximo reto del feminismo sea conseguir que el deporte profesional acabe siendo completamente mixto, tal y como ya se consiguió con la educación; sin duda, este es un tema demasiado complejo e interesante, que merece ser explicado con mayor profundidad en un próximo artículo.

martes, 12 de julio de 2016

El regreso del Show de las Panteras Negras. Un nuevo episodio de la globalista estrategia de la tensión

"Si no estamos alerta, la gente nos obliga de un modo u otro a hacer lo que ellos creen que deberíamos hacer, o bien a ponernos tercos y hacer exactamente lo contrario, por puro despecho." (Ken Kesey, Alguien voló sobre el nido del cuco, Tercera parte)

El primer error de un analista que aspire a ser medianamente independiente, es el de dar credibilidad a un suceso que no ha visto con sus propios ojos; el segundo, dar credibilidad a un suceso que sólo conoce a través de los grandes medios de comunicación corporativos; y el tercero, perder demasiado tiempo en analizar un supuesto suceso que ha tenido lugar a miles de kilómetros de distancia, y que, en teoría, no debería de afectar en lo más mínimo a su vida cotidiana. En definitiva, el error consistiría en prestar mucha más atención al mensaje que al medio por el que nos llega, cayendo así en una trampa parecida a la que usan los ilusionistas para engañar a su público.

Los supuestos incidentes raciales acaecidos recientemente en Estados Unidos, aireados a bombo y platillo por todas las grandes corporaciones mediáticas, han vuelto a poner de manifiesto, de forma ejemplar, los errores cometidos habitualmente por los analistas independientes (o que dicen ser independientes). Unos errores que son de gran utilidad al sistema para amplificar los efectos psicológicos de las noticias sobre el público al que van dirigidas, pues, al presentarnos los supuestos hechos desde una posición independiente, e incluso a veces disidente, se consigue que la noticia adquiera una apariencia de verosimilitud aún mayor.

Lo que menos le importa al sistema en todo este asunto de los conflictos raciales, o en otros de similares características, es quién gane o quién pierda; lo que realmente le importa al sistema es que el asunto consiga movilizar al gran público, y llevar a las masas a una situación de tensión tal, que cualquier solución que se les ofrezca para resolver el problema resulte deseable para todos, independientemente de que sientan más afinidad por un bando que por otro y por muy contraria a sus intereses que dicha solución pueda acabar siendo. Para ello, nada mejor que agitar viejos prejuicios arraigados en nuestro subconsciente, en este caso, los de tipo racial.

Es muy probable que tanto el primer incidente que desencadenó el conflicto, el tiroteo de un inocente padre de familia negro por parte de un policía blanco, como las posteriores reacciones por parte de grupos de supremacía negra, el supuesto asesinato de policías por parte de un simpatizante de los Panteras Negras, no sean más que meros montajes televisivos destinados a crear la tensión dramática necesaria para que las masas, independientemente de su color, terminen por aceptar la mediación del Estado en el conflicto.

Enfrentar a negros contra blancos, a moros contra cristianos, a hombres contra mujeres, o a viejos contra jóvenes, es decir, poner en marcha el viejo juego de tesis Vs antítesis, continúa siendo la fórmula favorita para alcanzar el objetivo deseado: la sumisión del ciudadano medio al sistema, ya sea blanco o negro, moro o cristiano, hombre o mujer, multimillonario o mendigo.

Concretamente, en el caso de los llamados conflictos raciales, lo que se busca es generar un conflicto de tal magnitud, que a la comunidad negra, una comunidad que suele moverse bastante en los márgenes del sistema, no le quede más remedio que integrarse definitivamente en el mismo para solucionar el problema [1].

Todo esto es muy parecido al conflicto que durante años vivió España con el tema vasco, y cuya síntesis final ha sido la integración definitiva de la disidencia vasca en las instituciones del Estado. De igual modo, todo el conflicto prefabricado en torno a la llegada masiva de inmigrantes a Europa, unido a la vieja farsa del terrorismo islamista, busca una síntesis muy parecida: generar un conflicto interétnico que termine por integrar a árabes y africanos en los valores occidentales [2], y, finalmente, al conjunto de los europeos en los valores anglosajones; algo muy parecido a lo que se buscó con la Segunda Guerra Mundial y el posterior Plan Marshall [3].

Es posible que todo el tema de los conflictos raciales en Estados Unidos forme parte de una estrategia que busca un objetivo muy parecido al que se busca en la Europa continental: una nueva reconfiguración política de los Estados Unidos de Norteamérica con el fin de supeditarlo a otra potencia extranjera. Quizás lo que hasta ahora nos han venido contando los libros de historia sobre lo que pasó en el año 1776, no tenga mucho que ver con la realidad. Confiar demasiado en la historiografía oficial, posiblemente sea el mayor de los errores de todo analista que aspire a ser independiente.

La estrategia es siempre la misma: polarizar al máximo a la población y, al mismo tiempo, crear y promocionar dos bandos aparentemente opuestos e irreconciliables (comunistas y capitalistas, moros y cristianos) pero que coincidan en lo esencial (la defensa del Estado, de las instituciones o de la actual aldea global tecnotrónica), de tal forma que la gente se sienta obligada a alistarse en uno de los dos bandos, y así, gane quien gane, se alcance el resultado deseado: la integración de unos y otros en el sistema.

Básicamente, todo esto no es más que la aplicación práctica de la vieja estrategia anglosajona del Choque de Civilizaciones [4], y, en el caso de los conflictos raciales en Estados Unidos, se trataría de una aplicación de la misma a la política interior. Y es que la globalización es un proceso bidireccional, es decir, una especie de revolución de carácter integral dirigida tanto hacia el interior como hacia el exterior del imperio; una revolución guiada por la idea, teorizada hace tiempo por Cecil Rhodes y la Pilgrim Society, de que debe ser la raza anglosajona quien ostente la posición dominante en todo el proceso. El día en que empecemos a ver a los moros empujando del puto carrito de los niños, será un síntoma inequívoco de que su Nuevo Orden Mundial está muy cerca de consumarse, o de que se ha consumado ya.

La verdad es que todos estos engaños son tan burdos y descarados, que quien aún se los siga tragando, es porque quiere. La política no es más que un sucio y perverso juego en el que sólo se puede ganar a costa de convertirse en un miserable (y ni aún así la victoria está garantizada).

Notas:
[1] El ascenso de Obama a la presidencia de los Estados Unidos tuvo un objetivo muy similar: aumentar los vínculos mentales de la población negra con el sistema. La mejor forma de vencer a un enemigo es convirtiéndose en su mejor amigo; de este modo, el individuo es fagocitado, queda integrado en el sistema y pasa de ser una amenaza a convertirse en un aliado.
[2] Más o menos, el tema de los "refugees" seguiría el siguiente esquema: por un lado tenemos a los sectores más posmodernos de nuestra sociedad, es decir, progresistas y newagers declarándoles amor incondicional; y por el otro, a los sectores más tradicionales y conservadores agitando constantemente el espantajo del terrorismo islamista y mostrándoles odio irracional. De esta manera, los inmigrantes árabes y africanos, una comunidad esencialmente tradicional, inconscientemente se ve impulsada a rechazar a los segundos y a entregarse en brazos de los primeros, no quedándole otra alternativa que asumir los valores de la posmodernidad occidental en detrimento de los suyos.
[3] Además, la Segunda Guerra Mundial y el Plan Marshall terminaron de dar forma al "Primo de Zumosol" con el que los británicos llevaban tanto tiempo soñando: un matón gigante dispuesto, en todo momento, a partirse la cara por servir a los ideales globalistas anglosajones; algo parecido a la función de Israel en Oriente Medio.
[4] Recomiendo la lectura del sensacional artículo de Thierry Meyssan "La «guerra de civilizaciones»" http://www.voltairenet.org/article123077.html

domingo, 3 de julio de 2016

El Brexit: o cómo conseguir que los súbditos imploren a Su Majestad seguir siendo súbditos

"(Los utopianos) lamentan y se avergüenzan de una victoria ganada con sangre, ya que juzgan absurda comprar una mercancía, por valiosa que sea, a precio tan excesivo. Para ellos, el mayor timbre de gloria es vencer al enemigo con habilidad y engaño." (Tomás Moro, Utopía, Libro II, El arte de la guerra)

Las reacciones de estupor y pesadumbre de la inmensa mayoría de los ciudadanos de Europa Occidental ante el reciente referéndum celebrado en el Reino Unido sobre su permanencia o no en la UE, referéndum en el que venció la opción rupturista (el Brexit), sólo puede ser comprensible si somos capaces de percibir el alarmante nivel de degradación alcanzado por el ciudadano medio europeo, el cual parece haber perdido hasta el último ápice de la poca dignidad que le quedaba, así como todo rastro de las facultades racionales e intelectivas que, en un pasado no muy lejano, le diferenciaban del resto de las especies animales.

Después de la imposición del bilingüismo en las escuelas, el Brexit sólo ha sido una nueva maniobra de Ingeniería Social destinada a supeditar aún más las mentes y los corazones de los europeos al imperio anglosajón [1], y un método muy eficaz para camuflar a los verdaderos promotores de este proyecto globalista llamado UE: el propio Reino Unido.

El Brexit, la disciplina marcial de los medios de comunicación de masas y la miserable actitud del telespectador promedio de Europa occidental, al que sólo le ha faltado arrodillarse ante la Pérfida Albión pidiendo que no le abandonara, serán de gran ayuda para que este proyecto globalista se consolide de forma definitiva y sin la necesidad de hacer uso de la fuerza, al conseguir que sean los propios siervos quienes reclamen sus cadenas. Se trata de la vieja estrategia de vencer a través del engaño empleada históricamente por los descendientes ideológicos de la isla de Utopía para ampliar sus fronteras. Parece que, después de casi 500 años de que el sheriff de Londres, Tomás Moro, redactara su magna obra, no han sido capaces de idear nada mejor; pero ¿para qué molestarse? si los viejos métodos siguen dando los mismos resultados.

Implorar al Reino Unido que continúe en la UE es como si un cerdo le pidiera al matarife que no se marchara del matadero. Un pueblo que suplica ser encadenado sólo puede tener un destino: obedecer. Habrá que esperar tiempos mejores.

Respecto al atentado que supuestamente le costó la vida a la parlamentaria que se oponía al Brexit [2], es posible que éste se orquestara como una maniobra con la intención de beneficiar a los partidarios del Brexit. Por paradójico que esto pueda parecer, debemos de tener en cuenta que nos encontramos en un momento histórico en el que la población es más consciente que nunca de cómo puede ser manipulada a través de la estrategia de los ataques de bandera falsa, por lo que es muy probable que el Poder haya decidido empezar a cometer atentados de bandera falsa en sentido inverso (o falsos atentados de bandera falsa) para conseguir sus propósitos; de hecho, tras el atentado contra la parlamentaria anti-Brexit, importantes líderes de opinión y políticos pro Brexit no tuvieron el menor reparo en insinuar la posibilidad de que este atentado fuera una bandera falsa cometida con la intención de frenar la victoria del Brexit. Esta estrategia victimista habría servido, en este caso, para dotar de mayor fuerza a la opción separatista. Como decía Edward Bernays, el padre de la manipulación psicológica de las masas: "cuanto más cínicos se vuelvan los gobernados, más cínicos se deben volver los gobernantes".

Por todo esto, no es nada descabellado pensar que se haya decidido dar una nueva vuelta de tuerca a la estrategia de los ataques de bandera falsa con el fin de que puedan ser utilizados con una doble función: victimizar o desacreditar; al mismo tiempo que se consigue aumentar el secretismo de toda esta estrategia gracias a un aumento de la confusión. Por ejemplo, el reciente intento de asesinato de Donald Trump podría beneficiar mucho más a su rival, Hillary Clinton, que a él mismo, pues dicho suceso ha empezado a ser presentado masivamente como una maniobra organizada por el propio Trump con el fin de victimizarse y conseguir un mayor apoyo popular. Todo esto es algo muy parecido a lo del famoso croché a Rajoy en las elecciones españolas de diciembre de 2015, y que sirvió para restarle popularidad más que para dársela. Como en el caso de Rajoy, el supuesto atacante de Trump no ha sido más que un pobre diablo, que ha inspirado al ciudadano medio más compasión que otra cosa.

Lo cierto es que no es nada difícil interpretar los movimientos de esta gente: basta con pensar como si fuéramos una máquina que pretende manipular a otras máquinas. Su objetivo es mantener esclavizado a su propio pueblo y saquear a otros, para ello no existe nada mejor que adular a los primeros (hacer creer al pueblo que es muy listo, y que sus dirigentes son muy tontos), de tal modo que, lo que hagan, lo hagan porque crean que eso es realmente lo que quieren hacer, y no porque alguien se lo haya mandado. En pocas palabras, se trata de una vieja estrategia empleada por la iglesia durante siglos: "si no puedes con ellos, úneteles". Hasta la fecha, esto les ha venido dando un gran resultado como método para parasitarnos. Lo cierto es que, de momento, es prácticamente imposible librarse de esta plaga, pues los parasitados no parecen ser muy diferentes a los parasitadores.

En todo este proceso, ha sido siempre muy importante hacer creer a los propios ciudadanos británicos que la UE era perjudicial para sus intereses, de tal forma que mostraran una actitud de desdén real y creíble hacia el resto de los europeos; lo cual, como hemos visto, ha conseguido activar de un modo automático el alma femenina que (según afirma Gustave Le Bon) subyace siempre en toda multitud, haciendo que las masas desdeñadas corrieran desesperadas detrás del macho alfa inglés suplicando su atención. Una elemental técnica de seducción aplicada a la geopolítica.

Finalmente, si todo esto no resultara, siempre les queda su plan B: una guerra que siembre el caos en Europa para, después, reconstruirla a su medida desde las cenizas. Básicamente, la operación Gladio B, que se inició con los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, y que en los últimos tiempos parece haber aumentado su nivel de intensidad (atentados de París, Bruselas, Turquía...), tendría esa finalidad. Seguramente, la agitación del odio interracial o interétnico que algunos blogs supuestamente alternativos y disidentes llevan tiempo promoviendo desde internet, tenga como objetivo dar mayor realismo y credibilidad a todo este asunto, aumentando con ello el efecto psicológico sobre los individuos (estrategia de la tensión); y es que, ¿qué mejor forma de que las masas se entreguen a los intereses de la oligarquía que dirigiéndolas desde una supuesta disidencia? No lo olvides: ellos controlan a la izquierda y controlan a la derecha; controlan a los moros y controlan a los cristianos; controlan a los de PODEMOS, pero también a muchos de quienes más y mejor les han venido criticando; lo que no consigan de un modo, tratarán de conseguirlo del otro, pues nada mejor que controlar todos los bandos para asegurarse la victoria en una batalla, aunque ésta sea imaginaria (guerra de cuarta generación). Todo esto no es más que el viejo juego de "tesis-antítesis-síntesis" [3]. A estas alturas de la película, y después de todo lo que ya sabemos, quien aún siga dando credibilidad y promocionando todo el cuento del yihadismo islámico (u otras amenazas ficticias como el cambio climático), sólo puede ser un miserable y un farsante integral al servicio de la actual REVOLUCIÓN global (ecuménica), dirigida a instaurar definitivamente el Nuevo Orden Mundial en nuestras mentes, para lo cual, el viejo discurso del miedo, tan del gusto de los sacerdotes y demás artistas de la prudencia [4], parece estar siendo el método más recurrente.

Notas:
[1] La miserable actitud de servilismo del europeo occidental medio hacia la corona británica se puso de manifiesto en los recientes altercados entre aficionados ingleses y rusos que se produjeron antes del partido de la Eurocopa que enfrentaba a sus respectivas selecciones, al posicionarse incondicionalmente con los ocupantes del peñón de Gibraltar y otros muchos territorios geoestratégicos a lo largo y ancho de planeta. Si Don Benito Pérez Galdós, gran conocedor del juego sucio de los británicos, levantara la cabeza y viera el servilismo de sus compatriotas hacia aquéllos, probablemente se moriría del asco, ¡y eso que a él ya le tocó vivir una época jodida! Por cierto, Galdós es un buen ejemplo de cómo el sistema fagocita a sus opositores, para lo cual, nada mejor que la vieja fórmula. Independientemente de que Galdós fuera manipulado a través de su ego, no creo que, de ser consciente de ello, tuviera porque arrepentirse de nada; precisamente, el ego es la peculiaridad que nos define como seres humanos; avergonzarse de ello, o tratar de avergonzar a los demás por ello, sólo puede ser una actitud propia de sujetos decadentes y de resentidos que odian la vida, los cuales hace mucho tiempo que perdieron esta partida.
[2] Y digo supuestamente porque dicho atentado reúne todas las características de haber sido un nuevo simulacro (hoax)
[3] En este sentido os recomiendo la lectura de un artículo que publiqué hace unos meses, El victimismo: un recurso habitual del mesianismo. Un ejemplo actual: la teoría de la conspiración yihadista contra occidente
[4] Cada vez estoy más convencido de que lo que impulsa a estos artistas de la prudencia a comportarse como se comportan, no es más que un Complejo de Edipo no resuelto. Sin duda alguna, el resentimiento y el rencor que sienten por no ser amados por los demás tan tiernamente como les amaron sus mamás o abuelas (a ellos), o sus papás o abuelos (a ellas), es el principal motor que impulsa sus actos y su odio hacia la humanidad.

martes, 28 de junio de 2016

Elecciones españolas 2016: Un nuevo paso hacia el Open Gobernment

"Porque las ciudades, sobre todo las que están acostumbradas a vivir libres o a ser gobernadas por sus propios ciudadanos, están más contentas y tranquilas bajo un dominio que no ven, aunque sea gravoso en algunos aspectos, que bajo otro al que ven todos los días, pues entonces les parece que cada día se les echa en cara su servidumbre." (Maquiavelo, Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Libro II, 21)

El único y verdadero propósito de las últimas elecciones celebradas en España (26 de junio de 2016) ha sido el de terminar por instalar en la mente colectiva de la sociedad española la idea de que los antiguos gobiernos de mayorías absolutas ya no son posibles y que, por lo tanto, es necesario establecer un nuevo modelo: una especie de gobierno abierto. Un modelo que coincidiría milimétricamente con el proyecto Open Gobernment teorizado por George Soros y su Open Society, cuyo objetivo es facilitar aún más la penetración de los grandes grupos oligárquicos extranjeros en la vida política y económica de los Estados [1].

La verdadera finalidad de Podemos y Ciudadanos ha sido la de fragmentar a los votantes españoles de izquierdas y de derechas para conseguir que la idea de un gobierno "plural" y abierto sea más fácilmente asumible por el conjunto de la sociedad española. Por otro lado, el paripé montado con la repetición de las elecciones sólo ha tenido como objeto dotar a todo este show de una mayor tensión dramática, pues, al reafirmar los resultados de diciembre de 2015, se ha terminado por hacer sentir al público la necesidad de dar la alternativa a un nuevo modelo político; además, de paso, ha servido para quitarse de en medio algún viejo estorbo como IU.

Como ya analicé en un artículo anterior (El puñetazo a Rajoy: una operación psicológica de manual para movilizar al electorado en la dirección deseada), lo que se busca con el actual modelo de parlamento abierto, sin mayorías  absolutas, es conseguir una mayor flexibilidad a la hora de aprobar determinadas leyes o medidas. Antiguamente, para conseguir aprobar medidas típicamente asociadas a la derecha, había que esperar a que el PP estuviera en el poder; igualmente, si se querían aprobar medidas generalmente asociadas a la izquierda política, había que esperar a la llegada del PSOE. Gracias al nuevo modelo parlamentario, y a los diferentes pactos que se podrán realizar a partir de ahora, todo se desarrollará de forma mucho más ágil y rápida para los intereses de los diferentes grupos oligárquicos hasta la llegada del definitivo Gobierno Abierto. Curiosamente, todo esto me recuerda bastante a esa especie de gobierno de concentración nacional que se pretendió alcanzar con el 23-F, y cuya finalidad era la de ejercer de gobierno de transición hasta la consolidación del nuevo sistema bipartidista.

Además, estar en la oposición permitirá a Podemos (buque insignia de Soros, la CIA y el Pentágono en España) librarse de la presión y de las críticas asociadas al partido gobernante, pudiendo así desarrollar su agenda con mayor fluidez y consenso social (nacional e internacional): todo un auténtico gobierno en la sombra.

Pero, sin duda alguna, el principal objetivo buscado al permitir la victoria del PP es el de tratar de desgastar todo lo posible a la derecha sociológica española y al actual sistema parlamentario en general (sembrar el caos), para que, de cara al año 2020 o incluso antes, Pablo Iglesias acceda a la presidencia del gobierno casi por aclamación popular, y, una vez logrado este objetivo, pueda dar fácilmente el paso definitivo para la instauración del Gobierno Abierto: liquidar el actual sistema parlamentario y, con la excusa de lograr por fin la soñada democracia directa y participa, entregar la vida política y económica de España al oscuro mundo de internet y sus criaturas; un mundo controlado por el Pentágono y las grandes transnacionales anglonorteaméricanas.

La estrategia seguida es la misma que en tantas otras ocasiones: conseguir que sean los propios siervos quienes reclamen sus cadenas. Algo parecido a lo ocurrido recientemente tras el referéndum sobre la continuidad o no del Reino Unido en la Unión Europea. Esta maniobra de Ingeniería Social, no sólo sirvió para que la mayoría de los ciudadanos europeos se postraran de rodillas ante uno de los principales creadores e impulsores de este proyecto globalista (el Reino Unido) rogándole que no les abandonara, sino que, sobre todo, ha sido de gran utilidad para que dichos individuos reafirmaran sus vínculos psicológicos con la UE.

Todo el revuelo que están armando (y armarán) diversos blogs supuestamente alternativos en torno a un posible amaño de las elecciones, no tiene otro objetivo que el de seguir profundizando en la crisis del actual sistema parlamentario; lo cual constituye una nueva prueba de la verdadera labor que desde hace tiempo vienen realizando dichos blogs: puros mercenarios al servicio de la guerra de cuarta generación.

¡Pues claro que las elecciones están amañadas!, pero han estado amañadas ahora y siempre. Decir a estas alturas que todo esto del parlamentarismo es un timo, es como si alguien saliera a la calle gritando que ha descubierto que el agua moja. Lo que realmente se busca con todo lo que está pasando, y que estos blogueros nunca denunciaran, es conseguir darle una nueva vuelta de tuerca a este timo, hacerlo más perfecto, y, en lugar de que sean unos seres humanos imperfectos los que se encarguen de ejecutarlo, dejarlo todo en manos de la cibernética. Una forma de pensar y de actuar típica de sujetos decadentes y resentidos que odian la vida. Si por ellos fuera, instalarían interruptores en los seres humanos para apagarlos y encenderlos a voluntad.

La facilidad con la que Soros y compañía están desarrollando sus planes en España, y la total complicidad de los principales actores del panorama político, social, mediático y militar español en todo ello, viene a confirmar una vez más, con total claridad, nuestro estatus de mera colonia y, lo más importante, el colosal nivel de miseria humana de dichos actores. De igual modo, la pasividad, la sumisión y el espíritu acrítico con el que las masas están asistiendo a todo este proceso, pone de manifiesto la irremediable condición de rebaño del actual pueblo español, que, como bien ha apuntado algún lúcido analista, hoy habría devenido en simple piara.

Notas:
[1] En el sensacional ensayo de Andréi Kononov "Infiltrados 2.0: El verdadero origen del 15-M y el complot de Podemos" (que podréis encontrar buscándolo en internet), encontraréis una amplia y clara explicación de todo este proyecto globalista anglosajón denominado Open Gobernment.

sábado, 25 de junio de 2016

La inauguración del túnel de San Gotardo: un ejemplo de cómo se manipula a las masas a través del imaginario colectivo

"Los poetas de la antigüedad animaron todos los objetos sensibles con Dioses y Genios, nombrándolos y adorándolos con las propiedades de bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, naciones y todo lo que sus dilatados y numerosos sentidos podían percibir. 
Y particularmente estudiaron el genio de cada ciudad y pueblo, colocándolo bajo su deidad mental.
Hasta que un sistema estableciose, del cual algunos sacaron provecho y al vulgo esclavizaron con el intento de dar realidad o abstraer las deidades mentales de sus objetos: entonces comenzó el Sacerdocio."
(William Blake, El Matrimonio del Cielo y el Infierno)

"Magia: arte de convertir la superstición en moneda contante y sonante." (Ambrose Bierce, El diccionario del diablo)

Pocos días antes del espectáculo televisivo que se hizo pasar por un atentado terrorista en Orlando, Florida, destinado a dar legitimidad a la próxima coronación de Hillary Clinton como emperatriz del Imperio, se celebró en San Gotardo, Suiza, la inauguración del túnel ferroviario más largo del mundo. A esta inauguración acudieron varios de los principales mandatarios de la Unión Europea, importantes hombres de negocios y representantes del Vaticano. El acto principal de la misma fue una especie de representación teatral en la que, entre otras cosas, se escenificó una confrontación entre Satán (el macho cabrío) y la homosexualidad. El combate terminó con la victoria de los homosexuales gracias a la ayuda de Lucifer (el Ángel Caído). A los pocos días, muchas personas en internet empezaron a decir que lo sucedido en San Gotardo no fue más que una nueva prueba de las creencias satánicas que guían la agenda de las elites gobernantes desde hace largo tiempo; algo que muchos de ellos llevan años analizando en artículos y vídeos en internet, alguno, como el multimillonario David Icke, con millones de seguidores.

Sin embargo, nada de esto es cierto. Se trata de un análisis bastante pobre e ingenuo, probablemente guiado por la ignorancia en la mayoría de los casos, prejuicios de carácter religioso en otros, o, en el caso de David Icke, por las órdenes de sus superiores. A los poderosos lo único que les interesa es el Poder. La religión o el esoterismo sólo les importa en tanto en cuanto les sirva para manipular el inconsciente colectivo de las masas.

Esta pseudorepresentación teatral no fue más que un acto de propaganda, en el que, jugando con el imaginario colectivo de occidente, se trató de asociar la homosexualidad y la mujer con una figura que posee una enorme carga simbólica de herejía y de rebelión: Lucifer (precisamente fue una mujer la encargada de interpretar el papel del Ángel Caído), y a satán, o al macho cabrío, con el hombre en general y, al mismo tiempo, con el estereotipo del terrorista islámico (moreno, con barba) en particular, otro símbolo utilizado en los últimos tiempos para justificar el saqueo sistemático de otros pueblos; un modo de proceder, este último, que tiene muy poco que ver con un modelo imperialista integrador y ascendente como el practicado por Alejandro Magno, y sí mucho con uno destructor y decadente como el del imperio romano de los últimos tiempos, convertido ya al cristianismo.

Antes de la ilustración, la figura de Lucifer tenía una carga simbólica bastante negativa, al haber sido asociada al mal por la iglesia romana durante muchos siglos. Esto empezaría a cambiar a partir, especialmente, del siglo de las luces, pues, al ser presentado por muchos poetas y pintores de la época como la representación por excelencia de la victoria del nuevo orden sobre el antiguo régimen, Lucifer empezó a cargarse de un contenido simbólico positivo. En nuestros días, aunque aún sigue teniendo una pequeña carga simbólica negativa, tiene mucho más de positivo que otra cosa. Esto es así porque los símbolos no poseen una carga estática, sino que está va mutando en función de las dinámicas sociales.


Por el contrario, la figura del macho cabrío, otra de las representaciones del diablo para los cristianos, y que no es otra cosa que el antiguo dios griego Pan, representación de la sexualidad masculina, aún sigue teniendo en nuestros días una carga simbólica bastante negativa debido a los miles de años que la iglesia lo lleva utilizando como método para reprimir la sexualidad del varón; labor que parece estar siendo continuada hoy, consciente o inconscientemente, por muchos blogueros y youtubers.

Por todo lo anteriormente expuesto, mientras el Poder consiga revestir el feminismo, la ideología de género o cualquiera de sus políticas con un alto grado de contenido simbólico de carácter luciferino, dotándoles así de un cierto aura de herejía y rebelión, dichas políticas estarán a salvo y serán aceptadas por las masas de un modo totalmente acrítico y sumiso, al ser percibidas como una promesa de liberación, en lugar de lo que realmente son: políticas de manipulación y de control social.

De igual modo, mientras este tipo de ceremonias sigan siendo calificadas por afamados blogueros y youtubers como una clara muestra de la personalidad satánica de las élites, esto, además de impedir que las masas vean cómo se las manipula a través del símbolo (satanizando su sexualidad), servirá para revestir a aquéllas con una apariencia de "poder sobrehumano" muy útil para intimidar a sus opositores. Básicamente, la función de David Icke, la del jesuita Salvador Freixedo y la de muchos de sus discípulos consiste en eso: no sólo en desviar la atención, sino también en mantener viva la poderosa carga simbólica de la figura de Satán (mantener viva la satanización de lo masculino) y en sembrar, gracias a su vinculación con las élites, el miedo hacia éstas entre las multitudes. Las elites nunca han tenido el menor problema en quedar como "los malos de la película" si ello les servía para alcanzar sus objetivos.

El éxito de las élites para mantenerse en el Poder depende de su capacidad para manipular el imaginario colectivo de las masas, lo cual, a su vez, depende de su capacidad para interpretar los símbolos y la evolución de los mismos a lo largo del tiempo, pues, como ya dije antes, éstos no son estáticos, sino que van mutando según cambian las dinámicas sociales.

La prueba más evidente de la total indiferencia de las élites hacia la religión, las ideologías políticas o lo esotérico, y de que su único interés hacia ello radica en lo mucho o en lo poco que esto pueda ayudarles a alcanzar sus objetivos, es viendo cómo lo que hoy pretenden alcanzar con la izquierda política, el Estado y el feminismo, es lo mismo que antes trataban de alcanzar con los curas, la iglesia y la religión: la represión de la sexualidad natural de los individuos, en especial la del varón.

El principal objetivo buscado por las élites, especialmente por las élites de las civilizaciones decadentes, ha sido siempre el de conseguir que los individuos se sintieran avergonzados de sus impulsos sexuales naturales, transformándoles así en sujetos acomplejados, timoratos y, por lo tanto, fácilmente manipulables. Lo cierto es que no existen prácticamente diferencias entre el puritanismo de la Inglaterra victoriana y la ideología de género (feminismo y homosexualismo) de la sociedad posmoderna. Probablemente, cuando esto ya no sirva, se inventarán otra cosa, o ¿quizás ya se la hayan inventado? El movimiento de origen anglosajón MGTOW (Men Going Their Own Way), a pesar de su apariencia antisistémica, busca un objetivo muy parecido: conseguir que el varón reniegue voluntariamente de sus impulsos sexuales con la excusa de un supuesto bienestar emocional. De este modo, cambiando algo para que nada cambie, se mantiene intacta la esencia del sistema de dominación.

No sólo las imágenes son símbolos útiles, las mismas palabras, en ocasiones, pueden representar símbolos mucho más poderosos que aquéllas. Pensemos en términos como homófobo, terrorista, maltratador, etc., que, usados adecuadamente, en el contexto apropiado, pueden constituir un arma terriblemente destructiva. El miedo y el temor a ser señalados con este tipo de modernos estigmas inquisitoriales, crea individuos completamente amedrentados y, por lo tanto, fácilmente manipulables; a la vez que son de enorme utilidad para conseguir la ruina social del enemigo. Un ejemplo llamativo de estigmatización de la sexualidad masculina a través de la carga simbólica de las palabras, es la sutil forma con la que, desde hace tiempo, se  está tratando de que el gran público haga una asociación de ideas automática entre pederastia y homosexualidad masculina: recordemos todo el espectáculo mediático que se montó en torno a los juicios contra el cantante Michael Jackson por supuestos abusos sexuales a dos niños varones; algo muy parecido a lo que la Inglaterra victoriana hizo hace ya más de un siglo con Oscar Wilde, y que terminó llevándole a la cárcel. Esta misma estrategia es la que se está empleando actualmente contra los clientes de la prostitución femenina, tal y como hemos podido observar recientemente en el caso Torbe (Muniain-De Gea) [1]. Todo esto es así porque el objetivo no es únicamente intimidar al hombre heterosexual (aunque éste es su prioridad), sino al hombre en general, ya sea heterosexual u homosexual, con el fin de domar sus particularidades instintivas, mucho más peligrosas para la estabilidad del actual sistema que las de la mujer.

El antropólogo francés, Gustave Le Bon, señaló en su obra "La Psicología de las Masas", que el individuo, cuando vive entre multitudes, se idiotiza, pierde el dominio de su voluntad y se convierte en siervo de los deseos de la mayoría, la cual no está compuesta precisamente por los más inteligentes; todo esto facilita mucho su manipulación a través del símbolo.

Esta forma de actuar de las élites puede resultarnos a primera vista perversa y terrible, pero eso no significa que sea producto de mentes no humanas o sobrenaturales, precisamente se trata de un comportamiento muy humano, demasiado humano. Seguramente, en el colegio o en el trabajo te haya tocado sufrir al típico compañero (hombre o mujer) que te odiaba y no sabías por qué. Pues bien, la mayor parte de los individuos que ocupan posiciones de Poder en nuestra sociedad son de ese tipo. Wilhelm Reich explicó muy bien el carácter de estas personas a través de sus conceptos de Coraza Caracterológica y Plaga Emocional; aunque, desde mi punto de vista, fue Nietzsche quien empleó el adjetivo que mejor las define: los Resentidos. Dice Nietzsche: "el lema «hay que luchar contra los instintos» representa la fórmula de la decadencia. Cuando la vida es ascendente, la felicidad se identifica con el instinto." (El ocaso de los ídolos, El problema de Sócrates, 11)

La incapacidad de dejarse llevar y el miedo a sentir la vida en toda su plenitud, debido probablemente a traumas infantiles relacionados con una sobreprotección maternal [2], lleva a estas personas a una actitud de odio y de desprecio inconsciente hacia la vida, que se acaba transformando en una necesidad de hacerse con el control de la misma (para que no les dañe) o incluso de destruirla. Así, con el fin de conseguir un mundo controlado y previsible, no dudan en intimidar y someter a todo aquel cuyo modo de vida constituya una amenaza para sus objetivos. Para ellos no existen medias tintas; su única posibilidad de triunfo es la anulación del enemigo, es decir, la anulación de la propia naturaleza; esa es la causa de que necesiten estar en un estado de guerra permanente. Ellos lo tienen muy claro: "quien no está con ellos, está contra ellos"; quienes no parecen tenerlo tan claro son sus adversarios.

Muchos prestigiosos filósofos, como el chileno José Ingenieros, han venido utilizando el calificativo de mediocracias para definir a las élites de hoy. Las élites dejan de ser aristocracias y se convierten en mediocracias cuando a esta posición ascienden espíritus mediocres, más preocupados por su supervivencia que por la heroicidad, más por lo cuantitativo que por lo cualitativo. Todo esto suele ocurrir cuando aquellos que deberían ser las verdaderas élites renuncian a desempeñar su papel de élites, lo cual, a su vez, se retroalimenta por la incapacidad de las masas para valorar los méritos de quienes realmente deberían convertirse en sus élites.

El triunfo de los espíritus resentidos y el sometimiento de las multitudes a su voluntad suelen ser los síntomas más inequívocos del inminente ocaso de una civilización. A una civilización que odia la vida, no le puede esperar otro destino que el suicidio.

"¡Y es la historia del hombre y su locura 

Una estrecha y hendionda sepultura!" 
(Espronceda, El Diablo Mundo, canto I)

Notas:
[1] Para entender un poco mejor el motivo por el que se está fomentando entre las masas la paranoia en torno al tema de la pedofilia, os recomiendo la lectura del sensacional ensayo: "SEXUALIDAD INFANTIL Y CONTROL SOCIAL: EL DISCURSO DE LOS ABUSOS COMO MÉTODO DISCIPLINARIO" de Layla Martínez (Politóloga y sexóloga). Este artículo lo podréis encontrar en la sección Artículos de interés de este blog, o buscándolo en internet.
[2] El que los niños varones estén siendo criados por madres solteras o por mujeres empoderadas que desprecian a sus maridos, está favoreciendo el desarrollo de unas relaciones edípicas y enfermizas entre madres e hijos, cuyo resultado está siendo una generación de individuos con personalidades enfermizas y psicopáticas. El caso del político español de moda, Pablo Iglesias, sería un ejemplo paradigmático en este sentido; aunque, probablemente, todos tengáis a más de un familiar o conocido que, debido a la sobreprotección materna o a un enfermizo amor edípico hacia su madre (consecuencia de lo primero), haya desarrollado un carácter parecido. La solución propuesta por el movimiento MGTOW, de arrebatar el control sobre la natalidad y el cuidado de los hijos a las madres (vientres de alquiler y otras propuestas relacionadas con la ingeniería genética), no es más que una huida hacia adelante para mantener vivo el actual sistema de dominación, y una nueva negación de nuestros instintos.

domingo, 12 de junio de 2016

Atentado de bandera falsa en Orlando: un empujoncito más en la carrera de Hillary Clinton hacia la presidencia de los Estados Unidos

Más allá de que lo ocurrido este domingo 12 de junio en una popular discoteca de ambiente gay en Orlando, Florida, haya sido un autoatentado con víctimas reales o se trate de un simple simulacro (hoax) interpretado por actores de crisis (como lo sucedido en París en la sala Bataclan), sin duda alguna, gracias al particular tratamiento informativo que le darán a este suceso en los próximos días (y probablemente meses) los medios de comunicación de masas, la candidata del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Hillary Clinton, saldrá enormemente reforzada de cara a las próximas elecciones estadounidenses.

Hillary Clinton no es sólo conocida por sus ardientes soflamas feministas, absolutamente misándricas, en las que, sin ningún rubor, achaca constantemente a la condición sexual masculina todos los males sufridos por la especie humana hasta la fecha; también, en los últimos años, ha manifestado todo su apoyo a las reivindicaciones del movimiento gay, muy al contrario que su rival del Partido Republicano, el multimillonario y excéntrico Donald Trump, quien, en repetidas ocasiones, ha expresado públicamente su oposición a las proclamas del movimiento homosexual. Por lo tanto, este atentado de bandera falsa [1], dirigido específicamente contra la comunidad gay, no sólo servirá para realzar la figura de Hillary ante los electores estadounidenses y la opinión pública internacional, sino que también servirá para perjudicar los intereses de Trump. Además, si tenemos en cuenta que el discurso de Trump sobre la inmigración bordea el odio racial, especialmente al referirse a los inmigrantes latinos, y que la mayor parte de las personas que frecuentaban este local (y por lo tanto, casi la totalidad de las supuestas víctimas del supuesto tiroteo) eran de origen latino, este suceso afectaría de una forma doblemente negativa a las aspiraciones de Trump.


Si alguien tenía alguna duda de que Hillary Clinton iba a convertirse "sí o sí" en la primera mujer que ocupase la presidencia de la mayor potencia militar que el mundo haya conocido jamás, y que nada podía ya revertir este proceso, lo acontecido este domingo en Orlando terminará por convencer a los más escépticos. Desde hace tiempo, se buscaba que una mujer ocupara la jefatura de la presidencia de los EEUU con el fin dar una nueva vuelta de tuerca a las políticas feministas de explotación del varón, basadas últimamente en una estrategia de humillación y avergonzamiento de la condición masculina muy parecida a la que utilizara en su día el Ku Klux Klan con la población de raza negra. Gracias a la llegada de esta ferviente militante feminista a la Casa Blanca, ese deseo se hará por fin realidad.

Lo cierto es que el plan diseñado por los cerebros de Washington para convertir a Hillary en presidenta estaba trazado con precisión milimétrica y no podía fallar: presentar como candidata a la mujer de un popular expresidente de los Estados Unidos (Bill Clinton); poner como rival a un payaso ególatra y presuntuoso (Donald Trump), despreciable para el ciudadano medio; y, como seguro de garantía, cometer (o escenificar) un atentado terrorista con la suficiente carga emocional y simbólica, que permitiera hacerla aparecer como un mártir ante los ojos de la opinión pública. Un suceso como el de Orlando es perfecto para conseguir este último objetivo, al ser cometido (en apariencia) por el enemigo por antonomasia de los Estados Unidos, el Islam, y al haberse convertido el Partido Demócrata desde hace tiempo en el abanderado del movimiento gay estadounidense. No hay que olvidar tampoco que el Partido Demócrata es mucho más partidario de una mayor restricción en torno al tema de las armas de fuego que el Republicano [2]. Si el supuesto terrorista, en lugar de armas de fuego, hubiera utilizado bombas o artefactos explosivos, los demócratas no habrían podido sacar el mismo beneficio de este asunto.

Como ya he comentado en algún artículo anterior, no creo que los votos de los electores sirvan ya para decidir algo, hoy en día los resultados están completamente amañados, el sistema actual no puede dejar lugar a la improvisación, hay muchos millones en juego; este tipo de operaciones psicológicas se desarrollan con el único objetivo de hacer más o menos creíbles ante el gran público los posteriores resultados que el stablishment decida hacer pasar por buenos.

El tiroteo de Orlando y las próximas manifestaciones en homenaje a los supuestos fallecidos, además de llevar a Hillary Clinton en volandas hacia la presidencia, servirá para cerrar en falso todo tipo de debates en torno a las próximas políticas feministas y homosexualistas [3], pues todo aquel que se atreva a cuestionarlas podrá ser presentado ante el gran público como un aliado del integrismo y un enemigo de la posmoderna civilización occidental, sin tener así la necesidad de presentar ningún tipo de argumentación racional para desmontar sus críticas; una práctica inquisitorial totalmente necesaria para la supervivencia de unas creencias acientíficas y pseudoreligiosas como son el feminismo y la ideología de género. Así mismo, servirá también para seguir justificando las aventuras guerristas de la OTAN en oriente medio durante unos cuantos meses más.

Es importante señalar lo revelado recientemente por la prestigiosa publicación digital Red Voltaire, según la cual, Hillary Clinton debería haber sido arrestada esta misma semana por los litigios legales que mantenía con el Departamento de Estado. Sólo un problema legal de estas características podía haber truncado el plan diseñado por Washington para convertir a Hillary en la primera presidenta del imperio yanqui, sin embargo, tras los recientes acontecimientos, seguramente todo acabará en agua de borrajas y, con la excusa de la Seguridad Nacional, se terminará corriendo un tupido velo en torno al tema. Los Clinton son especialistas en crear cortinas de humo, recordemos como el marido de Hillary, Bill Clinton, ordenó bombardear Irak con el fin de retrasar el impeachment en el que el senado tenía que decidir su destitución (el segundo que se realizaba en toda la historia de los Estados Unidos contra un presidente). Gracias a la popularidad que le proporcionó bombardear el país árabe pocos días antes de las navidades de 1998, Bill Clinton salió absuelto del impeachment.

Probablemente, lo sucedido en Orlando será utilizado también por otros países aliados como excusa para aumentar el grado de agresividad de sus políticas feministas o para justificar las ya existentes. Sin ir más lejos, Alberto Garzón, el encargado de liquidar la organización izquiesdista española IU, y ahora en la filas de PODEMOS, no ha tardado en hacer unas declaraciones en las que relaciona el tiroteo de Orlando con ese fantasmagórico ente del heteropatriarcado con el que el fascio-feminismo internacional viene justificando en los últimos tiempos sus políticas de acoso al hombre heterosexual.

Post Scríptum

Otra de las bazas a favor de Hillary Clinton es el rumor que se lleva escuchando, desde prácticamente principios de la campaña electoral, en relación a una posible comunidad de intereses entre Donald Trump y Vladímir Putin. Evidentemente, no hace falta ser un experto analista en geopolítica para suponer de qué modo puede afectar a Trump, de cara a las próximas elecciones, el hecho de que se le haya estado relacionando tan estrechamente con el mandatario de una potencia militar y económica rival emergente, hoy principal aspirante a desbancar a EEUU de su privilegiada posición de amo del mundo. El propio Trump, que no es más que un monigote en toda esta farsa, se ha dedicado a mantener una posición ambigua en torno al tema, alimentando con ello el mito de la cercanía entre el candidato republicano a la Casa Blanca y el antiguo director de la comunista KGB.

Recientemente, en Lituania, un famoso grafitero local pintó un enorme mural en el que Trump y Putin aparecen besándose. El mural, inspirado en la famosa fotografía del beso entre el líder soviético, Leonid Brezhnev, y su aliado de la República Democrática Alemana, Erich Honecker, ha sido portada de los más importantes periódicos digitales internacionales, los cuales no han dejado de repetir hasta el hartazgo que esta imagen ilustra a las mil maravillas la buena relación existente entre el americano y el ruso, recordando a sus millones de lectores que este beso era un saludo típico y fraternal entre los líderes socialistas durante la época de la Guerra Fría. Hasta hace no mucho, en EEUU, insinuaciones como esta eran suficiente para llevar a una persona ante los tribunales (independiente de que tuviera o no algún tipo de responsabilidad política) acusado como sospechoso, como mínimo, de delito de alta traición; por lo tanto, podéis haceros una pequeña idea del modo en que esto debe estar influyendo sobre la intención de voto del clásico republicano  anticomunista.

Post Scriptum II

El hecho de insinuar veladamente la posibilidad de que el supuesto terrorista fuera homosexual, forma parte de la misma campaña con la que se está tratando de demonizar a los hombres heterosexuales en los últimos tiempos. Para los perpetradores de todo este montaje, el varón, independientemente de su orientación sexual, debe ser siempre percibido como una amenaza potencial, debe ser siempre demonizado, de tal forma que, su mera condición de varón (ya sea heterosexual u homosexual), le haga sentirse culpable y, de este modo, pueda ser más fácilmente manipulado.

Lo que se busca también con todo esto de Orlando, es enfrentar a los varones heterosexuales y homosexuales entre sí con el fin de que les resulte más complicado, tanto a unos como a otros, percibir quién es su verdadero enemigo. Si Oscar Wilde viviera, podría explicarnos muchas cosas sobre la reina Victoria de Inglaterra que nos ayudarían a comprender un  poco mejor todo esto.

Notas:
[1] El hecho de que el Estado Islámico, organización creada y financiada por el Departamento de Defensa de los EEUU (como demuestran las pruebas aportadas por diferentes potencias internacionales como Rusia: Rusia acusa a EEUU y el Reino Unido de suministrar a Daesh los Toyota), haya reivindicado el tiroteo de Orlando, es la prueba más evidente de que se trata de un autoatentado o atentado de bandera falsa. Por no hablar de la absurda versión oficial del asesino solitario: un tirador que, sin experiencia previa, es capaz de acabar con la vida de 50 personas en apenas unos segundos; un guión repetido una y mil veces en todas las operaciones negras de la CIA.
[2] La masacre de Waco, Texas, en el año 1993, fue una de las primeras bazas jugadas por los demócratas, al frente de los cuales se encontraba en ese momento precisamente Bill Clinton, para justificar una mayor restricción en las leyes sobre posesión de armas de fuego. Conviene recordar que los norteamericanos consideran un derecho constitucional la posesión de armas de fuego, pues eso les daría una posibilidad de defenderse frente a un gobierno tiránico o una invasión extranjera.
[3] Estas políticas feministas y homosexualistas, al atacar con tanta vehemencia la masculinidad y la heterosexualidad, tienen como objetivo conseguir que los varones, fundamentalmente, crezcan acomplejados por sentir lo que sienten, convirtiéndoles así, desde su más tierna infancia, en sujetos timoratos y sumisos, fácilmente manipulables. Muchas personas creen que el fin de estas políticas es la reducción de la natalidad; podría ser, pero no creo que sea el objetivo principal; de hecho, el sistema lleva ya algún tiempo promocionando a través de deportistas, actores y otros personajes públicos, las más variadas formas de reproducción artificial de la especie humana: vientres de alquiler (para hombres) o la reproducción asistida (para mujeres).