lunes, 28 de noviembre de 2016

La Inquisición continúa viva (máximas heréticas)

- La clave de la supervivencia de la Inquisición hasta nuestros días -y la de la iglesia en general- se debe a su capacidad para canalizar adecuadamente, a lo largo de los siglos, el rencor y el resentimiento femeninos*, adaptando los viejos métodos a los nuevos tiempos.
*Un rencor y un resentimiento que crecen proporcionalmente según aumenta la edad y disminuye el atractivo físico; aunque, en la actualidad, todo esto se manifiesta mucho antes y con mucha mayor virulencia que en el pasado, al haber criado a las mujeres modernas como princesitas. 


- El único medio que tiene la gran mayoría de los hombres para poder follar -por no ser lo suficientemente guapos durante su juventud o por no tener el suficiente dinero en su madurez- es siendo condescendientes con todos los deseos de las mujeres, esto les incapacita para analizar el carácter femenino con una cierta objetividad y, por lo tanto, les impide comprender las verdaderas causas de los grandes dramas de la humanidad y de su propia tragedia existencial.

- Para un hombre es muy sencillo identificar a un potencial enemigo, basta con observar a nuestros semejantes y ver quién le hace la pelota a las mujeres (victimizándolas o criminalizando a los hombres). En las actuales ginocracias, la actitud de estos individuos es comparable a la de los peores esquiroles.

- Cuando un hombre analiza fríamente y sin tapujos la naturaleza femenina y otro le acusa por ello de misoginia, el problema no es del primero, sino del segundo, pues, debido a su idealista visión del mundo, el hostión de realidad será mucho más dañino para éste, a no ser que sea gay o cura, principales interesados -junto a las mujeres- en mantener viva toda esta farsa.

- Una de las pruebas más evidentes de que las mujeres tienen una jeta que se la pisan, se puede apreciar al ver cómo, en las feministas sociedades occidentales, donde tienen las mismas o incluso más posibilidades que los hombres de acceder a cualquier puesto de trabajo, aquéllas siguen rehuyendo, masivamente, los más penosos: minería, pesca, construcción, recogida de basuras, etc. Pero, sin duda alguna, donde más claramente se pone de manifiesto el carácter egocéntrico e interesado de las mujeres, es en las relaciones sentimentales, pues ninguna elegirá como compañero de vida a alguien con menos recursos económicos, independientemente de que esta mujer tenga el suficiente dinero como para no tenerse que preocupar durante el resto de su vida por cómo conseguirlo.
Empeñarse en negar las particularidades de la naturaleza femenina puede ser muy útil a los actuales gestores del sistema para seguir explotando las potencialidades masculinas en beneficio propio, pero para la mayoría de los hombres heterosexuales, suele ser la forma más segura de acabar sus días con una soga al cuello (metafórica o literalmente).

- Es totalmente comprensible que un hombre homosexual se alíe con las mujeres, en contra de los hombres heterosexuales, para conseguir sus objetivos; pero, por ese mismo motivo, ese hombre homosexual debería de comprender que los hombres heterosexuales le odien con todas sus fuerzas. La actual campaña contra la llamada homofobia demuestra una total falta de espíritu deportivo, ¡una actitud muy común en los inquisidores de todos los tiempos!

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Canción recomendada de la semana: I'M ALRIGHT

lunes, 14 de noviembre de 2016

La victoria de Donald Trump o el triunfo de los farsantes

"Eres como un sacacorchos: tan pronto estás dentro como fuera... Arriba es abajo, lo blanco es negro..." (Muerte entre las flores, hermanos Coen, 1990)

La victoria de Donald Trump en las últimas elecciones estadounidenses es una buena muestra del enorme parecido que existe entre la política y el arte de la estafa.

Nadie esperaba la victoria de Donald Trump en las últimas elecciones estadounidenses, igual que nadie esperaba la victoria del Brexit, el NO al proceso de paz en Colombia o un nuevo gobierno del Partido Popular en España. Este tipo de sucesos inesperados y no deseados por la mayoría de la población son muy útiles para crear estados de ansiedad y desasosiego entre las multitudes [1]; se busca generar malestar entre las masas, enfurecerlas con el fin de conducirlas (pastorearlas) con la menor resistencia posible hacia el lugar deseado; se pretende que sean los propios ciudadanos los que, creyendo que luchan por su libertad, se coloquen ellos mismos la soga al cuello.

Evidentemente, siempre será mucho más efectivo que sea uno mismo el que se ponga voluntariamente las cadenas a que se las ponga por la fuerza un completo desconocido. Pues esto mismo es lo que se pretende al colocar como presidente de Estados Unidos a Trump (o a Rajoy en España), que sean los propios ciudadanos los que, creyendo luchar contra el tirano, acaben convirtiéndose en siervos de la tiranía (control de la disidencia).

Después de varios meses de intensa propaganda, gracias a la cual, la figura de Trump se ha convertido en prácticamente indistinguible de la del demonio para el ciudadano medio, el magnate norteamericano contará con una brutal oposición popular desde el minuto cero de su gobierno, lo cual hará que tenga que ceder a prácticamente todo lo que se le pida desde la oposición demócrata (o desde cualquiera de las muchas otras disidencias controladas), quien se arrogará el papel de salvador (algo parecido a lo que sucederá en España, donde los podemitas de Soros gobernarán desde la sombra de la oposición); de esta forma, los ciudadanos, alineados con la oposición, creyendo ir a la contra del sistema, no harán sino apoyarlo. Sobra decir que Trump sólo es un compinche en todo esto, un histrión más en esta farsa teatral, y que ceder a las presiones demócratas, en nada perjudicará sus intereses particulares, más bien todo lo contrario.


Esta técnica es muy parecida a la que los grandes timadores han venido usando desde tiempos inmemoriales; se asemeja bastante al viejo truco del poli bueno y el poli malo. Básicamente, el éxito de esta estratagema consiste en saber jugar adecuadamente con las pasiones de la víctima (ambición, orgullo, egoísmo, vanidad, resentimiento, etc...) para que termine cayendo en las redes del timador sin ser consciente de ello [2].

En cualquier caso, el timo sólo busca engañar a la víctima de un modo puntual, mientras que aquí se busca algo mucho más profundo, algo más a largo plazo. Por eso, mucho más que al clásico timo, el modo de proceder de las actuales élites me recuerda al Discordianismo, un movimiento que surgió como una forma de rebelión contra el Poder, pero que, como todo, es muy probable que haya acabado siendo asimilado por éste con el fin de usarlo en beneficio propio.

El Discordianismo se caracteriza por el uso de las más variadas artimañas simbólicas y juegos lingüísticos, con los que se pretende terminar por llevar al oponente al terreno del discordiano, de integrarle en su sistema de ideas y valores; es decir, no sólo se aspira a neutralizar al oponente, sino a conseguir que acabe convirtiéndose en un fiel aliado. Para ello, se busca movilizar irracionalmente al público, intercalando inteligentemente en el discurso elementos dirigidos a activar sus emociones, deseos o temores -sentimientos de culpa incluidos-, de tal modo que, convenientemente aturdido por una confusa verborrea dialéctica, acabe apoyando el discurso por las apariencias del mismo, no por su contenido real, del cual apenas habrá entendido nada [3].

Desde un punto de vista discordiano, se podría decir que el juego Trump vs Hillary (republicanos vs demócratas) consistiría en hacerte creer que se trata de dos opciones totalmente distintas, y, activando tus prejuicios más inconfesables, hacerte creer que uno es muy malo (machista, racista o incluso que come niños), para que acabes considerando al otro como bueno, de tal forma que esto te lleve a implicarte irracionalmente con aquella parte que dice tener la suficiente fuerza como para aplastar al otro (los demócratas o el eje Rusia-China), y, por consiguiente, a integrarte en su sistema al convertirte en colaborador de algo que no deja de ser la otra cara de una misma moneda. Dicha irracionalidad se ve incrementada, en este caso concreto, al haber ganado las elecciones el candidato más demonizado, lo que hace que la implicación del público mundial (no olvidemos que se trata de un truco realizado a escala global) sea mayor en este juego de falsas polaridades. No es descartable que, en un futuro próximo, se promocione una tercera y hasta una cuarta opción alternativas a Trump y Hillary, pero igualmente integradoras (como lo han sido Podemos y Ciudadanos en España). Es posible incluso que todo esto genere una crisis política que sirva para tumbar definitivamente los sistemas parlamentarios tradicionales en beneficio del proyecto Open Governmet (aunque quizás este proyecto no sea más que otro truco discordiano para fortalecer el parlamentarismo; en el fondo, uno y otro están diseñados con la misma finalidad: gestionar la estupidez de las masas, por lo que, prevalezca el que prevalezca, las élites siempre saldrán beneficiadas).

La función principal de Trump durante los próximos años será la de ejercer de catalizador de la furia y el resentimiento feminista a lo largo y ancho del planeta; es decir, Trump se convertirá en una especie de bandera falsa machista con el fin de movilizar a las mujeres y, por ende, a todos aquellos hombres que aspiran a tener algún tipo de relación con ellas, e integrarlos en un nuevo modelo de feminismo aún más agresivo, capaz de dar una nueva vuelta de tuerca a la explotación de las potencialidades masculinas. A muchos se nos pasó por alto el que si Hillary hubiera ganado las elecciones, todo lo anterior no sería posible, es decir, se habría perdido una gran oportunidad para seguir explotando el resentimiento femenino (el "¡qué- malos-son-los-hombres!") en favor de los intereses del sistema. De igual modo, Trump, al interpretar el papel de supervillano, conseguirá unificar a todos los pueblos del mundo en su contra, fortaleciendo un poco más el actual proceso de globalización. Gracias a Trump, a su muro y a su retórica antiinmigración, las organizaciones proinmigración tendrán la excusa perfecta para animar al mayor número posible de latinoamericanos a integrarse en la cultura anglosajona.


Aunque, igualmente, si las circunstancias lo requieren, Trump puede ser trasformado rápidamente en el bueno de la película, incluso en un mártir si fuera necesario [4]. La gran ventaja que ofrece el discordianismo es que es capaz de adaptarse perfectamente al caos inherente a la existencia, permitiendo al discordiano aprovecharse de los apegos del oponente para llevarle y traerle de un lado a otro.

En todo este perverso juego de la confusión, los principales actores, los auténticos discordianos, no son los políticos en sí, sino todos aquellos que se han dedicado a relatar la historia: los periodistas y los medios de comunicación de masas -tanto los oficiales como los alternativos-, que han creado los más diferentes estados de ánimo y de opinión entre el público, llegando a provocar verdaderas montañas rusas emocionales, todo con el fin de neurotizarnos, de infantilizarnos, y convertirnos así en paralíticos mentales, incapaces de interpretar correctamente la realidad, y, de este modo, en sujetos fácilmente manipulables. El machismo, el terrorismo, el racismo (negro o blanco), el pánico nuclear, los Simpson, la amenaza extraterrestre y hasta esa historia de la conspiración illuminati-satánica que parece haber sido sacada directamente del Apocalipsis de San Juan, todo le vale a los discordianos, por absurdo y paranoico que pueda parecer a primera vista, si es capaz de alterar adecuadamente la percepción que tienen las masas de la realidad. En este mismo sentido, el anonimato, la inmediatez o la interactividad que proporciona internet (especialmente en las redes sociales y foros de debate), ofrecen a los discordianos la oportunidad de adoptar ilimitadas identidades con las que poder atolondrar a sus rivales a conciencia, a veces incluso de forma totalmente personalizada, lo cual antes era imposible con los medios de comunicación convencionales. ¡La más sofisticada manipulación psicotrónica al servicio del control social!

En otro orden de cosas, los análisis que tratan de explicar la victoria de Trump concediendo credibilidad a los resultados, me parecen desternillantes. En primer lugar, es imposible que la inmensa mayoría de la gente (el hombre-masa promedio) haya sido capaz de sustraerse a la brutal campaña antiTrump realizada por los medios, tanto en TV, radio y prensa como en internet; y en segundo, constituye una enorme ejercicio de ingenuidad (por no decir de estupidez), pensar que el Poder, contando como cuenta hoy con los medios necesarios y, sobre todo, con la falta de escrúpulos suficiente como para amañar unas elecciones según sus intereses sin que se note demasiado, no lo haga. El objetivo de este tipo de análisis no es otro que el de continuar con la labor discordiana de encabronar al público (que se tragará estos análisis igual que se tragó la campaña proHillary), de mantenerle tensionado, de tal forma que se le pueda movilizar con facilidad según las circunstancias lo requieran. Todo esto es muy parecido a los análisis que se hacen concediendo credibilidad al fenómeno del terrorismo; si éstos han conseguido justificar guerras en el extranjero, quizás aquéllos consigan justificar una guerra civil en Estados Unidos, o, por lo menos, crear un clima guerracivilista (tal y como se está haciendo en Europa, fomentando los movimientos independentistas o la inmigración) que permita a las élites justificar el desarrollo de su agenda.

No hay nada más sencillo de manipular que el contemporáneo hombre-masa, sólo basta con saber pulsar las teclas adecuadas; la salida está, como siempre, al alcance de muy pocos.

Notas:
[1] El objetivo de la brutal campaña antiTrump no era, como muchos creíamos, el de movilizar al electorado en favor de Hillary (hoy, las elecciones están totalmente amañadas por los globalistas según sus intereses, por lo que parece que ya no es tan necesario el agitprop), sino el de conseguir que las multitudes sufrieran un shock anímico lo suficientemente traumático con la posterior victoria de Trump, por lo inesperado del resultado.
[2] Para entender un poco mejor cómo actúan los timadores, recomiendo el visionado de dos magníficas películas: "El golpe" (George Roy Hill, 1973) y "El color del dinero" (Martin Scorsese, 1986).
[3] Personalmente, veo un gran parecido entre el Discordianismo empleado por las actuales élites y las estrategias teorizadas por el jesuita Baltasar Gracián en Oráculo manual y arte de prudencia, una especie de manual de guerra de guerrillas psicológica en el que se aconseja a un príncipe sobre cómo doblegar de forma eficaz la voluntad de sus adversarios y del pueblo mediante el lenguaje y la conducta. Dice el jesuita: "Obra siempre con una intención inesperada. La vida del hombre es una milicia contra la malicia del hombre. En las competencias, aprende a ser sagaz en materia de fingir tu intención. Nunca actúes de modo que el otro pueda saberla. Apunta hacia un objetivo, para deslumbrar, amaga al aire con destreza, pero en la realidad ejecuta lo que nadie espera, dejando siempre lugar para disimular tus verdaderos fines. Muestra una intención, y esto hará que tu contrario muestre la suya, y vuélvete luego contra la tuya, y vencerás por haber hecho lo inesperado. Pero cuídate de las inteligencias incisivas, que ponen mucha atención y son capaces de descubrir tus planes, usan su capacidad de reflexión, y pueden deducir lo contrario de lo que tú quieres que se entienda, y de este modo conocer cualquier intención falsa. No te dejes llevar de la primera intención, está en espera de la segunda e incluso una tercera. Cuídate de quien tiene mucha experiencia en peleas, pues habiendo alcanzado gran maestría, aumenta su simulación, a tal grado que puede pretender engañarte con la misma verdad. Cambia de juego, y lo obligarás a cambiar su treta, con el artificio de no hacer artificio. Basa esta astucia en aparentar candidez. En ese caso, actúa siempre con observación cuidadosa, y entenderás su perspicacia, descubrirás las tinieblas que tu contrario revistió de deslumbramiento. Descifrarás su objetivo, que es cuanto más solapado, más sencillo. Semejante a cuando combaten la calidez de Pitón contra la candidez de los penetrantes rayos de Apolo." (XIII)
Desde mi punto de vista, el Discordianismo es una especie de evolución del arte de la prudencia jesuita (como éste a su vez lo fue del sofismo); el discordiano sólo habría adaptado la astucia jesuítica a una sociedad esencialmente laica, puramente materialista y profundamente degradada con el propósito de alcanzar el mismo fin. Estas nuevas condiciones sociales permiten (y exigen) al discordiano usar recursos que en tiempos de Gracián era imposible usar, como por ejemplo, el de socavar la dignidad del oponente mediante la más desconsiderada chabacanería.
[4] El escritor Jim Marrs, empleando el discordianismo como herramienta, ha sido uno de los principales responsables de que John F. Kennedy haya pasado a la historia como una especie de santo laico, a pesar de los probados vínculos de éste y su familia con la mafia y otros turbios asuntos. Actualmente, Marrs, a través de su web, está repitiendo la misma estrategia mitificadora con Trump, de tal modo que sus "investigaciones" se puedan utilizar, cuando sea preciso, para elevar a Trump a los altares.

jueves, 3 de noviembre de 2016

¿Quién gobierna el mundo?



¡Suerte maldita! ¡Cómo se nos engaña a los hombres! ¡Badulaques seducidos desde Adán! Uno se vuelve viejo, pero ¿quién se vuelve juicioso? (Goethe, Fausto, Parte II, Acto II)

http://www.ivoox.com/quien-gobierna-mundo-audios-mp3_rf_13572855_1.html

Más allá de las relaciones de dominación o de vasallaje existentes entre los diferentes Estados o naciones, el poder, en las distintas sociedades humanas, siempre acaba en las mismas manos; se podría decir que lo de menos es quién gane o quién pierda las diferentes disputas geopolíticas, pues, finalmente, el poder continuará ejerciéndose de un modo similar a cómo se venía ejerciendo con anterioridad a éstas. Sólo descubriendo el motivo real, la fuerza motriz que impulsa a las naciones y a sus gobiernos a comportarse como se comportan, conseguiremos descubrir el verdadero rostro del poder, el cual siempre suele ir acompañado de una dulce voz que susurra en la oscuridad.

Aquellos que desconocen la verdadera naturaleza del poder, están condenados a obedecer (ya sean ricos o pobres, príncipes o mendigos); pero quienes saben identificarla correctamente, aún tienen alguna posibilidad de alcanzar un cierto grado de libertad, de empezar a dejar de vivir como simples zombies.

P.S. Recomiendo la lectura de un artículo publicado hace unos meses en este mismo blog, que puede servir para completar lo expuesto en el audio.

lunes, 17 de octubre de 2016

Rusia vs Estados Unidos: un enfrentamiento entre falsos opuestos

"Los seres humanos de más amplio intelecto saben que no existe una auténtica distinción entre lo real y lo irreal" (H. P. Lovecraft, La tumba)

Basta con ver durante unos días la programación del canal oficialista ruso de noticias Rusia Today para darse cuenta que éste reproduce uno por uno los valores del Nuevo Orden Mundial de un modo no muy diferente a cómo lo hacen sus supuestos enemigos occidentales: el idioma principal del canal es el inglés; el bienestar material es considerado como la meta fundamental de la existencia humana (ideal zoológico); mayoritariamente son mujeres las que presentan las noticias, entrevistas y reportajes; las ideas feministas y otras ideas posmodernas (los derechos de los animales, el desarrollo sostenible, etc.) son consideradas como dogmas, tanto por estas mujeres como por los hombres que participan; la digitalización de la sociedad es vista como algo deseable y a desarrollar; nunca se cuestionan las fuentes y las versiones oficiales sobre acontecimientos que están acelerando los cambios necesarios para consolidar el Nuevo Orden Mundial: terrorismo, inmigración, cambio climático, enfermedades víricas, disidencias controladas [1], etc.

También llama la atención el apoyo de muchos presentadores y analistas a la candidata a la presidencia de los Estados Unidos Hillary Clinton; éstos [2], con la excusa de evitar que el excéntrico magnate Donald Trump gane las próximas elecciones, realizan continuos alegatos en favor de la líder demócrata. Una actitud que, cuanto menos, resulta curiosa, pues es precisamente el partido Demócrata quien con su actitud en Siria está a punto de desatar un conflicto bélico abierto entre las dos superpotencias. Esta actitud de tibieza (por no decir de complicidad) del canal gubernamental ruso hacia quienes deberían ser sus más odiados enemigos, constituye una de las mejores pruebas de que el enfrentamiento entre Rusia y Estados Unidos es puro paripé.

Este enfrentamiento, como todo enfrentamiento entre falsos opuestos, es de gran utilidad para conseguir la polarización de las masas (y con ello, de los diferentes Estados), obligándolas a decantarse exclusivamente por uno de los dos bandos en conflicto. Se busca crear tal clima de enconamiento, que no nos quede más remedio que posicionarnos a favor de uno de los dos contendientes, pues la enorme tensión social generada (los medios de uno y otro bando ya empiezan a hablar de riesgo de guerra nuclear), al bloquear nuestra capacidad para el análisis y activar el lado más irracional de nuestro cerebro, nos impide comprender que ambos representan esencialmente lo mismo. De esta manera se consigue integrar mentalmente al conjunto de la población mundial (independientemente de a quien apoyen) en los valores globalistas, que, de un modo u otro, son defendidos por ambos. Un ejemplo de la integración a través del enfrentamiento es el conflicto que durante años se vivió en el País Vasco, y que obligó a la población vasca y del resto de España a tener que elegir entre dos opciones aparentemente distintas: el estatalismo español o el estatalismo vasco (recordemos que ETA era una organización de corte marxista-leninista). Finalmente, todo este falso enfrentamiento terminó, como podemos ver al día de hoy, con la integración definitiva de la disidencia vasca en las instituciones del Estado.

En el fondo, y esto es fundamental para comprender adecuadamente todo este asunto, no debemos olvidar que tanto Rusia como Estados Unidos son herederos de una milenaria tradición judeocristiana y, por lo tanto, en ambos subyace una clara vocación ecuménica, o lo que es lo mismo, globalizadora, por lo que no debería de extrañarnos demasiado que se alíen en la consecución de un objetivo que es común.

De cualquier modo, en mi opinión, esta estrategia va mucho más allá de un plan urdido exclusivamente por Rusia y Estados Unidos, quienes no dejarían de ser simples peones al servicio de un rey (en este caso, de una reina) en toda esta partida de ajedrez geopolítica. En el fondo, todo este enfrentamiento desestabiliza permanentemente a ambos (como lo hizo Vietnam en los 60 ó Afganistán en los 70), impidiendo que ninguno de ellos llegue a convertirse en potencia hegemónica y favoreciendo que otras potencias puedan ejercer, al adoptar un papel más secundario (como árbitros), una enorme influencia sobre uno y otro (y por ende, sobre el resto del mundo) sin demasiado desgaste. Una desestabilización que estaría dirigida básicamente contra el pueblo ruso y estadounidense, no contra sus clases dirigentes, pues éstas, desde hace siglos, tan sólo se limitan a obedecer ordenes. Esta obediencia se debe a que, a pesar del enorme tamaño de ambos Estados, ninguno de ellos controla (a través de las armas o de la cultura) los suficientes territorios geopolíticamente claves como para ejercer chantajes efectivos ("si no haces esto, no te dejo pasar por aquí") que les permitan convertirse en líderes mundiales. Por no hablar de los lazos sanguíneos que, desde hace siglos, unen a los dirigentes de las principales potencias con una raíz común.



Además del adoctrinamiento progresivo en los valores del Nuevo Orden Mundial, el objetivo final de este falso enfrentamiento, que probablemente desembocará en una guerra mundial (que, como ya he dicho en otras ocasiones, no tiene porque ser completamente real), es conseguir condicionar al conjunto de los habitantes del planeta para que acaben aceptando como necesario un único gobierno para todo el mundo, que gestione en exclusiva sus recursos y ponga fin así a las guerras por el control de los mismos. En realidad, no hay una gran diferencia entre esto y la Pax Romana, pues es como si los promotores de todo este tinglado les estuvieran diciendo a los habitantes de los diferentes países del mundo: "sólo dejaremos de guerrear cuando nos hayáis entregado definitivamente vuestra soberanía"; ¡un chantaje en toda regla! Este Gobierno Mundial sólo será la tapadera de una nueva tiranía mundial, pues las principales potencias implicadas en el conflicto, Rusia y Estados Unidos, serán quienes fijen las condiciones de la Paz; y ambas, como ya he dicho, son siervas de un mismo "señor" (Lord), o más bien habría que decir: hijos de una misma (reina) madre. No es casualidad que todos los equipos de fútbol que participan en la Champion Leage, incluidos los rusos, se cuadren marcialmente, antes de cada partido, ante una canción compuesta para la ceremonia de coronación de los reyes y reinas británicos: Zadok the priest (George Frideric Handel)

En cualquier caso, las guerras son un mecanismo de control social demasiado valioso como para desaprovecharlo, por lo que, a pesar de la llegada de un Gobierno Mundial, éstas continuarán produciéndose, aunque sea de un modo totalmente ficticio. Cuando el Gobierno Mundial se haya instaurado de facto, se desatará una falsa guerra interplanetaria que servirá para encauzar las pulsiones sádicas propias del hombre civilizado en defensa del Nuevo Orden [3].

El que importantes medios de comunicación rusos (o aliados de Rusia) den cabida a opiniones de analistas disidentes, que incluso llegan a revelar todo este proyecto globalista del Nuevo Orden Mundial, tiene como objetivo fagocitar a dichos analistas, integrarlos en toda esta perversa maquinaria, de tal modo que, a pesar de lo subversivo de su información, ésta sólo sirva para "alimentar a la bestia", al reforzar con su activismo la careta de Rusia. El error de estos analistas es el de haberse dejado seducir por este juego de falsas polaridades: buscando una salida fácil, creyeron ver en Rusia un opositor al Gobierno Mundial, cuando en realidad sólo es otro títere más del mismo. Hace tiempo que el mundo fue conquistado en su totalidad; todo lo que sucede a nuestro alrededor sólo son técnicas científicas de gestión social para que la cosa no se les vaya de las manos.

"Temo que no acabas de ver las cosas con claridad. Nadie piensa en términos de seres humanos. Los gobiernos no lo hacen, ¿por qué íbamos a hacerlo nosotros? Hablan del pueblo, del proletariado... y yo, de los tontos y de los peleles, que es lo mismo. Ellos tienen sus planes quinquenales... yo también." (El Tercer Hombre, Carol Reed, 1949)

Notas:
[1] Habitualmente son entrevistados en Rusia Today representantes de organizaciones de raíces globalistas como WikiLeaks, ATTAC o Podemos para dar opinión de autoridad sobre determinados temas. El canal de noticias en español HispanTV, de uno de los mayores aliados de Rusia, Irán, es otro gran difusor del mensaje globalista de los chicos de Soros.
[2] En una reciente entrevista realizada por la colaboradora de Rusia Today, Eva Golinguer, al presidente de Ecuador, Rafael Correa, éste, ante la pregunta de quién le gustaría que ganara las próximas elecciones en Estados Unidos, aprovecha para lanzar un mordaz mensaje antiTrump, al decir que la habitual política belicista del Partido Republicano sería lo mejor para mantener unidos a los pueblos de Latinoamérica; finalmente, tras aclarar que se trataba de un comentario sarcástico, tanto él como la entrevistadora acaban concluyendo que lo mejor para Estados Unidos y para el mundo sería que ganara Hillary.(https://actualidad.rt.com/programas/detras_de_la_noticia/220080-correa-nuevo-plan-condor). Curiosamente, el partido demócrata es el mayor abanderado de los valores del Nuevo Orden Mundial en EEUU: feminismo, homosexualismo, transhumanismo (manipulación genética y control cibernético de la vida humana), globalismo (multiculturalismo homogeneizador), etc..., por lo que el sutil apoyo de Rusia Today a la líder demócrata, nos da otra buena pista de la verdadera tendencia ideológica de Rusia y de sus más cercanos aliados (en este caso, el Ecuador bolivariano).
[3] Para comprender un poco mejor cómo el Poder utiliza las pulsiones sádicas (producto de la represión inherente al proceso civilizatorio) de los seres humanos en beneficio propio, recomiendo las investigaciones de Pedro Bustamante sobre lo que el denomina "El Hollycapitalismo y la Máquina Hierogámico-sacrificial". Las procesiones de Semana Santa, la retransmisión de todo tipo de catástrofes en los telediarios o los programas de telerrealidad en los que los concursantes sufren mil y una penalidades son algunos de los métodos usados por el Poder para encauzar el sadismo propio del hombre civilizado y conseguir así un cierto grado de orden en el caos.

domingo, 2 de octubre de 2016

La crisis del PSOE: un paso necesario para la demolición controlada del parlamentarismo

"¿Acaso la noble simplicidad de la virtud no es siempre víctima de los ardides odiosos del crimen?" (Marqués de Sade, La marquesa de Gange, cap. V)

El objetivo del show mediático que se ha montado en torno a la llamada crisis del PSOE, vuelve a ser el mismo que el de otros sucesos políticos recientemente acaecidos en España (15-M, la irrupción de Podemos, casos de corrupción en el PP y en el PSOE, el puñetazo a Rajoy, la imposibilidad de formar gobierno, la repetición de elecciones, etc.), es decir, se trata de un paso más en la demolición controlada del viejo sistema parlamentario, para lo cual, la manipulación psicológica de las multitudes -jugando con sus ideales, esperanzas, deseos y temores- se está revelando como un método tremendamente efectivo.

Desde hace años, se vienen escenificando en España, a modo de autos sacramentales, una serie de sucesos políticos cuyo objetivo es gestionar una transición lo más dulce y pacífica posible hacia un nuevo sistema aún más totalitario que el actual parlamentarismo: la ciberdemocracia y el Gobierno Abierto, unas prácticas políticas ideales para que las grandes corporaciones transnacionales puedan hacerse con el control total de los recursos (materiales y humanos) de los diferentes Estados. Lo que se pretende es que sean los propios ciudadanos (hoy convertidos en mero ganado humano por su voluntaria condición de público televisivo o de usuarios compulsivos de las redes sociales) quienes, tras verse sometidos a una serie de situaciones de tensión (todas ellas inducidas artificialmente a través de "fakes" mediáticos), terminen por demandar ellos mismos los cambios deseados por los grupos dirigentes.

Concretamente la crisis del PSOE será de gran ayuda para trasvasar el apoyo de la mayoría de sus votantes hacia el partido político Podemos (principal abanderado de la ciberdemocracia y del Open Government en España), de tal modo que, al contar éste con un mayor apoyo popular, le sea mucho más sencillo introducir los cambios necesarios para la definitiva implantación del nuevo sistema. Y es que, en un país como España, donde el cainismo es la ideología política por excelencia, el que una buena parte de los líderes del PSOE se hayan llegado siquiera a plantear la posibilidad de facilitar que sus eternos rivales, el Partido Popular, vuelvan a gobernar el país durante otros cuatro años más, es algo imperdonable hasta para el menos fiel de los votantes socialistas. Sin duda alguna, este acto de traición para con sus bases provocará una fuga en masa de militantes y votantes hacia Podemos, que tendrá como resultado la desaparición definitiva del PSOE del panorama político, tal y como ya le sucedió a Izquierda Unida, facilitando así el progresivo desarrollo del proyecto podemita (teorizado y esponsorizado, entre otros muchos, por el alquimista de las finanzas George Soros). En el caso de que el PSOE termine por facilitar un gobierno del PP, las contradicciones de los socialistas se irán agudizando durante la próxima legislatura, lo cual propiciará su progresiva desintegración y facilitará la llegada al Poder de Podemos (Unidos Podemos o como se les ocurra llamarle de cara a los próximos años), que acabará contando con el apoyo mayoritario de los votantes de izquierdas. Y si esto no les funciona, siempre les queda el plan B: un golpe de Estado con la excusa de una inminente amenaza terrorista, de una alerta sanitaria-climática de proporciones apocalípticas o incluso de una invasión alienígena (Hollywood lleva preparando durante décadas a la población mundial para que algo así pueda resultar suficientemente creíble); todo esto en el caso de que antes no se desate una guerra mundial que reduzca a cenizas de una vez por todas el viejo orden, una guerra que no tendría porque ser totalmente real. Como vemos, las posibilidades y alternativas que se manejan para implantar definitivamente los valores globalistas a lo largo y ancho del planeta, son ilimitadas.

Como ya he comentado en artículos anteriores, los más o menos votos que pueda recibir el PSOE o Podemos en unas próximas elecciones, es lo de menos (las elecciones son fácilmente amañables y todos los principales actores políticos están compinchados, por lo que esto no es un problema), lo importante es apoderarse de tal modo de las mentes de los telespectadores, que las medidas que se pretenden introducir sean aceptadas por la mayor parte de la población y con el mayor consenso social posible, al ser vistas como la consecuencia lógica e inevitable de un proceso político totalmente espontáneo, cuando lo cierto es que no es más que una ilusión colectiva creada a golpes de shows y sketchs mediáticos, guionizados de la primera a la última palabra y mueca. Gracias a estas técnicas de hipnotismo de masas (imposibles si no fuera por los grandes avances tecnológicos de los que dispone el sistema), hoy es posible gestionar la explotación de los diferentes rebaños humanos sin apenas sobresaltos. En nuestras días, el ciudadano medio se encuentra tan profundamente alienado, que ya es totalmente incapaz de distinguir la realidad de la ficción, y hasta engaños tan burdos como éste son prácticamente indetectables para la sociedad en su conjunto. Debido a la alta predisposición del público a tragarse todo lo que se le cuente, ya no hace falta esmerarse demasiado, y si antiguamente el sistema recurría a los grandes genios (Dante, El Bosco, Miguel Ángel, Stanley Kubrick...) para producir sus trucos de ilusionismo, hoy le vale con cualquier director de películas de serie B... o incluso con sus becarios.

Probablemente la próxima gran estocada mediática se la lleve el PP, tanto para propiciar un trasvase del apoyo popular con el que éste cuenta hacia el otro ciberpartido globalista (Ciudadanos) como para movilizar (tensionar) a los partidarios de Podemos. Todo ello con la idea de convocar elecciones anticipadas poco tiempo después de que el PP haya formado gobierno, unas elecciones en las que se terminarán imponiendo definitivamente los partidarios del Open Government: Podemos-Ciudadanos.

Todo este proceso, a pesar de su apariencia local, tiene un objetivo global, pues pretende servir de ejemplo para el resto del mundo gracias a su retransmisión masiva a escala planetaria, de tal modo que, en un futuro próximo, las tesis de Soros y compañía sean más fácilmente digeribles para el conjunto de la opinión pública internacional.

lunes, 5 de septiembre de 2016

El deporte mixto: un nuevo recurso para apuntalar el ginocentrismo. (El feminismo como continuador del ginocentrismo judeocristiano)

"(El cristianismo) Hizo la guerra a muerte a ese tipo superior del hombre; desterró todos los instintos fundamentales de ese tipo de hombres y destiló de esos instintos el mal y lo malo; consideró siempre al hombre fuerte como un tipo reprobable." (Friedrich Nietzsche, El Anticristo, 5)

La sustitución de la llamada educación segregada por la educación mixta suele sernos presentada como un logro del feminismo; sin embargo, desde entonces hasta ahora, la calidad de la enseñanza y los índices de fracaso escolar no han hecho más que empeorar. Teniendo en cuenta este hecho indiscutible, es evidente que el grado de enajenación mental de toda aquella persona que aún siga empeñándose en considerar la educación mixta como un éxito del feminismo, no puede ser menor que el de un individuo empeñado en demostrar empíricamente que la caída del Imperio Romano fue un gran logro de sus últimos emperadores.

La educación mixta no se implantó con el propósito de elevar la calidad de la enseñanza, sino con el objetivo de disminuir las potencialidades de los varones, de mediocratizarlos, reduciendo así el peligro que tales potencialidades podían suponer para la estabilidad y supervivencia del actual sistema, un sistema basado en la alianza entre las mujeres en su conjunto y los hombres más miserables y decadentes de nuestra civilización. En esta alianza, las mujeres pondrían sus vaginas como moneda de cambio, y los hombres decadentes, su cerebro y su falta de escrúpulos (actuando como una especie de esquiroles) para extorsionar a sus iguales. En cierta forma, es como si las mujeres nos dijeran: "sólo follaremos con quien se someta a nuestros caprichos". De esta manera, las mujeres disfrutan de un mundo en el que ellas son el centro de atención (sociedad ginocentrista), y los hombres con los que éstas han pactado obtienen Poder y fácil acceso a las mujeres, al convertirse en los encargados de gestionar el acceso al coño para todos los demás. La lucha por el Poder y las mujeres ha sido una constante en la historia de la humanidad, el problema de nuestra época es que, hoy, esa lucha consiste en enfermar y debilitar a los hombres como nunca antes se había hecho. Si antes era posible establecer una alianza con las mujeres manteniendo un cierto grado de equilibrio social (con el ginocentrismo Abrahámico, el hombre prestaba un servicio a la mujer a cambio de algo), la progresiva condescendencia para con ellas a lo largo de siglos y siglos, nos ha llevado a la actual desventajosa situación en contra de los hombres, debido a que los individuos que aspiran al Poder necesitan adoptar medidas mucho más agresivas que en el pasado para contentar a unas mujeres cada vez más ególatras y caprichosas (feminismo de primera, segunda, tercera ola..., donde los hombres prestan sus servicios a las mujeres a cambio de prácticamente nada).

El varón, por lo tanto, ha de ser convertido en un esclavo aún más dócil y obediente que en el pasado, y para ello, nada mejor que evitar que tome conciencia de su enorme potencial, tanto físico como intelectual. Antiguamente, la escuela, cuando la educación aún era diferenciada, permitía que los alumnos vieran en otros compañeros modelos a imitar: los más fuertes, los más inteligentes, los más hábiles, los más íntegros. Esto desapareció con la educación mixta, pues, con la excusa de la igualdad entre sexos (para alcanzar la cual, se puso como patrón a la mujer), muchas de las potencialidades de los varones empezaron a catalogarse como enfermedades, medicando a los alumnos que más pronto las desarrollaban. El famoso TDAH o trastorno de hiperactividad no es más que una excusa para justificar la castración química del varón desde su más tierna infancia. Además de esta castración médica, la confusión que supone para los niños varones el que los maestros valoren como positivos determinados comportamientos femeninos (gregarismo, sumisión, sensiblería, tibieza, etc.) por encima de los masculinos, hace que sean los mismos alumnos quienes, inconscientemente, repriman el desarrollo de una parte importante de sus potencialidades masculinas, de su virilidad. Por si todo esto fuera poco, elaborar los planes de estudio centrándose fundamentalmente en las necesidades femeninas (feminización de la enseñanza), ha ido haciendo que muchos alumnos varones perdieran el interés por los estudios, convirtiéndose el fracaso escolar en un fenómeno casi exclusivamente masculino.

Mezclar a hombres y mujeres en todos los campos de la vida, a la vez que se reprimen los rasgos más característicos de los primeros para que ellas puedan "integrarse", está teniendo como principal consecuencia una mediocratización y devaluación sin precedentes de la sociedad, lo cual, tarde o temprano, acabará llevándola a su colapso total. Y es que un comportamiento tan absurdo como éste, extrapolado al mundo animal, llevaría a cualquier especie a la extinción, no sólo porque las hembras terminarían perdiendo el interés por los machos (y viceversa), sino porque otra especie o el mismo medio habiente no tardarían más de dos o tres generaciones en hacerla desaparecer. Es posible que todo esto esté haciendo que los siervos se estén volviendo más inoperantes, pero no es menos cierto que también se han vuelto más dóciles e inofensivos. El sistema ha estudiado y valorado los pros y los contras de la actual situación, y parece que, por encima del desarrollo, lo que le interesa es la estabilidad (estancamiento); una forma de razonar absolutamente pragmática y cortoplacista, muy propia de la mente femenina. No es malo que las mujeres piensen así -son mujeres y así es como deben de pensar-, lo malo es que la mayor parte de los hombres hayan adoptado y asumido como propio este tipo de razonamiento. Sin duda alguna, este es uno de los síntomas más claros del terminal estado de decadencia en el que se encuentra nuestra civilización, algo irreversible ya y que seguramente se agravará aún más en los próximos años, así que, ¡abrochaos los cinturones!

Lo ideal para el sano desarrollo de una sociedad sería que lo masculino y lo femenino se conjugaran de un modo armónico; sin embargo, tal y como han reflejado filósofos y poetas a lo largo de la historia, y tal y como podemos ver nosotros mismos en nuestros días, lo femenino siempre busca imponer su voluntad sobre lo masculino, no tiene capacidad para el autocontrol [1]. Esta falta de mesura, de justicia, de capacidad para el equilibrio, ha sido históricamente la causa de que muchas civilizaciones terminaran desvaneciéndose en el más absoluto caos. No es casualidad que los antiguos sabios orientales asociaran el ascenso de lo femenino (yang) con la oscuridad.

Todo lo anteriormente expuesto es fundamental para comprender por qué, desde hace tanto tiempo, el sistema lleva haciendo tantos esfuerzos por equiparar el deporte femenino con el masculino; unos esfuerzos que, de aquí a unos años, terminarán por poner punto y final a la actual división por sexos en el deporte profesional, convirtiéndolo en una actividad puramente mixta. Si ya era un absurdo el que las mujeres se enfrentasen unas contra otras en competiciones deportivas (no sólo porque el enfrentamiento cuerpo a cuerpo sea algo totalmente contrario a su naturaleza, sino, sobre todo, porque bajo estas competiciones subyace un espíritu puramente masculino, al haber sido ideadas por hombres para satisfacer unas necesidades exclusivamente de hombres, nunca de mujeres, algo que ya explicaré detalladamente más adelante); como decía, si las competiciones deportivas femeninas ya eran un auténtico absurdo y una aberración, todo esto del deporte mixto sólo contribuirá a aumentar el grado de esquizofrenia social.

Es lógico que ahora mismo nos cueste imaginar que, algún día, deportes como el fútbol, el baloncesto o el rugby puedan llegar a ser mixtos, es decir, que hombres y mujeres puedan llegar a enfrentarse cuerpo a cuerpo en igualdad de condiciones, pero, del mismo modo que en el pasado eran impensables cosas como la educación mixta o la participación masiva de las mujeres en el mundo laboral y en la política, y que hoy están absolutamente normalizadas, en un futuro no muy lejano se verá como algo normal el que los equipos deportivos estén compuestos por hombres y mujeres, o incluso que, en deportes como el boxeo o la esgrima, se permita competir a un hombre contra una mujer. ¿Cómo será esto posible? Pues muy sencillo, exactamente del mismo modo que como hasta ahora se ha venido haciendo con todo lo demás: por imposición, obligando a rebajar el nivel hasta que se ajuste a las capacidades de la mujer. Es muy posible que esto haga perder a muchos hombres el interés por el deporte (lo cual facilitará aún más la nivelación, tal y como ya sucedió en el ámbito escolar), pero para el sistema, eso es lo de menos, lo importante es evitar por todos los medios que los varones puedan desarrollar y descubrir sus enormes potencialidades, para que así, poco a poco, se vayan convirtiendo en individuos aún más acomplejados y pusilánimes, en dóciles súbditos incapaces de rebelarse, siempre dispuestos a obedecer cualquier orden por muy estúpida que ésta pueda llegar a ser.

Como ya he dicho más arriba, el primer paso antes de convertir el deporte en una actividad completamente mixta, es conseguir equiparar al máximo el deporte femenino con el masculino, preparando con ello psicológicamente a la población mundial para que termine viendo como normal la conversión del deporte en una actividad mixta; para ello, no se ha dudado lo más mínimo en recurrir al engaño masivo y a las más burdas técnicas de manipulación de las conciencias.

A pesar de que el deporte femenino jamás despertó el más mínimo interés entre las masas -y mucho menos entre las propias mujeres, por una cuestión puramente biológica-, los Estados llevan varias décadas promocionándolo con cantidades multimillonarias. Del mismo modo, y especialmente en los últimos años, los medios de comunicación de masas han aumentado de forma significativa la atención prestada al deporte femenino. Evidentemente, si lo que se perseguía con esta promoción del deporte femenino era una rentabilidad económica, todo ha sido un negocio ruinoso; sin embargo, si el objetivo buscado era disminuir el grado de influencia que, hasta hace pocos años, lo masculino tenía en la sociedad gracias al deporte, el plan ha sido un éxito. Esta equiparación del deporte femenino con el masculino sólo está sirviendo para ridiculizar al varón, para degradar socialmente la masculinidad, convirtiendo al hombre en un ser cada vez más acomplejado y, de este modo, en alguien mucho más fácil de manipular.

En este sentido, me llamó particularmente la atención el gran esfuerzo que se hizo por conseguir que fuera una mujer la entrenadora del equipo masculino español de tenis de Copa Davis. En primer lugar, es importante señalar que el tenis masculino y el femenino no sólo se diferencian en que los partidos de las mujeres suelen durar menos tiempo que los de los hombres (los puntos disputados entre mujeres suelen ser más cortos, y los partidos se suelen disputar a menos sets) o en que aquéllas tienen derecho a más descansos que éstos, sino que el material utilizado es diferente (pelotas de menor peso para las mujeres, que hacen que su velocidad sea menor). Dicho esto, es incomprensible que se eligiera a una mujer como entrenadora, y aún más incomprensible que esa mujer fuera Gala León, una extenista que ni siquiera llegó a estar entre las 10 mejores del mundo en toda su carrera deportiva y que, probablemente, no habría sido capaz de ganar ni un sólo juego a los hombres a los que iba a entrenar, ni aún estando en la misma forma que en su mejor época. Este despropósito podría ser comparable a haber elegido como entrenador a un exjugador de ping-pong (por no hablar de la menor capacidad de las mujeres para el liderazgo). Evidentemente, esta decisión levantó ampollas entre muchos jugadores, aunque la corrección política les impidió entrar en la cuestión de fondo, limitándose a decir cosas como: "que si Gala no le había ganado a nadie", "que si había gente mejor preparada que Gala", "que si la decisión de nombrar a Gala era una maniobra del presidente de la Federación de tenis para protegerse de las acusaciones de prevaricación hechas por el Tribunal Administrativo del Deporte" [2], etc. Finalmente, en lugar de Gala León, se puso a Conchita Martínez, una extenista cuya carrera deportiva fue bastante más exitosa que la de Gala. Lo cierto es que la estrategia utilizada fue perfecta, pues sabían que los jugadores jamás se atreverían a tocar la cuestión de las diferencias de sexo, una cuestión tabú en nuestra sociedad, de tal modo que el nombramiento de una extenista muy mala primero, y el de otra un poco mejor después, desmontaba los argumentos políticamente correctos utilizados por los jugadores para evitar que una mujer fuese su entrenadora: "¡Que Gala es muy mala! Pues ahí tenéis a Conchita. Y ahora, si tenéis huevos, decid que no la queréis porque es mujer". ¡Esto es lo que se denomina meterla con calzador!

El tenis parece un banco de experimentación para el ginocentrismo en su actual guerra contra la virilidad, pues fue precisamente ahí donde se implantó hace unos años la primera competición mixta del deporte profesional: la competición de dobles mixtos, una competición que parece haber arraigado con bastante fuerza en el circuito tenístico y que ha llegado a convertirse incluso en modalidad olímpica. También, en el tenis, desde hace poco, se ha empezado a poner a mujeres a arbitrar partidos entre hombres. ¿Podrán los jugadores protestarles alguna decisión con la que no estén de acuerdo, o esta actitud será considerada como machista?


Por otro lado, bajo la decisión de las grandes corporaciones mediáticas de incrementar sustancialmente en los últimos años el número de mujeres que comentan competiciones deportivas masculinas, se esconde el mismo objetivo que en los casos anteriores, es decir, inocular en el inconsciente colectivo mundial el acientífico argumento de que las diferencias sexuales no deben ser tenidas en cuenta en el deporte. Además, en este asunto de las comentaristas deportivas, no se debería de subestimar las consecuencias que sus análisis y comentarios podrían acabar teniendo sobre el aparato auditivo y el sistema nervioso de telespectadores y oyentes, lo cual sólo podrá valorarse en su justa medida dentro de unos años.

Por último, no debemos olvidar el enorme esfuerzo que, desde hace tiempo, viene haciendo la escuela para fomentar el deporte mixto entre los alumnos, reprimiendo y estigmatizando la virilidad de los niños desde muy temprana edad para que las niñas se animen a participar en actividades deportivas conjuntas; una medida propia de todo un IV Reich.

Todos estos esfuerzos han sido necesarios debido a que el deporte es, por su misma naturaleza, una actividad esencialmente masculina. El deporte, tal y como lo entendemos hoy en día, es una actividad que surgió en las Publics Schools británicas a principios del siglo XIX, como un método para regular la libido sexual masculina en un entorno semicarcelario como aquél. Es decir, se trata de una actividad esencialmente masculina, pues fue inventada con la intención de dar salida a una serie de necesidades e instintos exclusivamente masculinos, grabados a fuego en los genes de los hombres tras millones de años de evolución. Una prueba de todo esto, es que la mujer es incapaz de disfrutar del deporte del mismo modo en que lo hace un hombre: para ellas, el deporte no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar otro fin. Un niño empieza a jugar al fútbol porque, simplemente, disfruta corriendo detrás de una pelota, y no por la perspectiva de hacerse famoso y estar rodeado de bellas mujeres; sin embargo, una mujer suele hacerlo para contentar a sus padres o demostrarles su valía, es decir, por necesidades meramente adaptativas, nunca por puro placer. La progresiva incorporación de las mujeres a una actividad tan contraria a su naturaleza como es el deporte [3], sólo ha podido ser posible mediante un proyecto de "ingeniería social" perfectamente diseñado: por un lado, explotando al máximo eso que Freud denominó como Envidia Fálica (nacida del rencor, por la incapacidad de aceptar el dominio físico y mental que sobre ella ejerce el hombre), y por otro, removiendo por completo todas las trabas que impedían que las mujeres pudieran desarrollar su instintiva necesidad de parasitar a los hombres también en este ámbito (una necesidad instintiva relacionada con la búsqueda de los machos más aptos).

Debido al fuerte instinto gregario de las mujeres y a su necesidad de ser aceptadas y admiradas por el conjunto de la comunidad, la única práctica deportiva que podría estar a salvo del parasitismo femenino sería aquella que fuera ilegal o que estuviera socialmente mal vista. Un ejemplo paradigmático es el skateboard, una actividad perseguida por las autoridades durante décadas: si un policía te veía patinando por la acera o en una plaza, podía caerte una fuerte multa; gracias a eso, se mantuvo a salvo del parasitismo femenino durante muchos años. Desgraciadamente, a partir del momento en que dichas autoridades rebajaron el nivel de control sobre los skaters, las mujeres empezaron a parasitarlo en masa. Algo parecido, salvando las distancias, es lo que ya pasó en su día con los moteros o el satanismo, o lo que hoy está pasando con el tema de los grafitis, donde el parasitismo femenino empieza a ser una plaga.

En el fondo, el ginocentrismo no deja de ser un sistema parasitario (explotación de los machos de la especie humana), e igual que los parásitos, su táctica se basa en la persistencia, consiguiendo sus objetivos por agotamiento de la víctima, aunque, en este caso, lo más correcto sería decir: por aburrimiento; una táctica típicamente femenina y que recuerda bastante a la teorizada por la Sociedad Fabiana (la táctica de la contemporización) hace casi un siglo para alcanzar sus objetivos; no en vano, esta sociedad nació bajo los auspicios de una mujer: la Reina Victoria de Inglaterra. En realidad, la Sociedad Fabiana tiene mucho que ver con todo lo que hoy está pasando en nuestro mundo. Esta sociedad británica, de raíces judeocristianas [4], surgió, básicamente, con la misión de renovar el viejo sistema ginocentrista, y para ello ideó un proyecto al que se conocería como El Nuevo Orden Mundial, donde el feminismo estaba destinado a jugar un papel capital, casi como el de una nueva religión, de hecho, muchas de las fundadoras de esta sociedad fueron o acabarían siendo importantes activistas feministas.

El feminismo no es más que el sucesor de las viejas estrategias empleadas por el judeocristianismo para sojuzgar la virilidad. Según Nietzsche, estas estrategias tendrían como objetivo debilitar al hombre: "El cristianismo pretende ejercer su poder sobre animales salvajes; el medio que utiliza es ponerles enfermos; la debilitación es la receta cristiana para la domesticación" (El Anticristo, 22). Debido al progresivo aumento de las demandas femeninas, el cristianismo se quedó obsoleto, por lo que se hizo necesario idear un método más agresivo, con el fin de debilitar y domesticar al hombre en función de las nuevas necesidades, así surgió el feminismo. En nuestros días, este debilitamiento del hombre se efectúa, no sólo mediante una demonización sin precedentes de lo masculino, sino, especialmente, mediante el ensalzamiento sin límites de lo femenino.

Si Freud ya vio en su época que muchos trastornos psicológicos (especialmente los de tipo sexual) tenían su origen en una enfermiza relación de los individuos con sus madres (el Complejo de Edipo no era más que el resultado del viejo orden ginocentrista judeocristiano), imaginaos lo que puede estar sucediendo en un siglo hiperginocentrista como el nuestro, en el que las mujeres, al ser tratadas desde su nacimiento casi como criaturas celestiales, considerarán que sus parejas (por más dinero o estatus social que puedan tener) se encuentran siempre muy por debajo de su condición "semidivina", lo cual las cargará de un enorme rencor y resentimiento hacía lo masculino que acabarán transmitiendo a sus hijos. El actual empoderamiento de la mujer y la mitificación de lo femenino sólo está provocando fuertes complejos en los hijos, especialmente en los varones. Por eso, en nuestros días, si alguien quiere recuperar un cierto equilibrio mental, se hace más necesario que nunca desmitificar la idolatrada figura materna, así como decodificar todo el rencor que "mamamos" de nuestras madres hacia lo masculino (por no hablar de toda la mierda que nos transmitieron unos padres adoctrinados durante la destructiva segunda ola del feminismo).

La mentalidad judeocristiana, al dominar durante tantos siglos, se extendió de tal forma sobre nuestra civilización, que, a pesar de la aparente laicidad del occidente actual, apenas hay algo que no esté contaminado por su ponzoñosa influencia. El judeocristianismo no sólo está detrás del feminismo, sino de absolutamente todo lo demás. La manipulación artificial del clima (chemtrails, HAARP, etc...) y la conocida como Guerra Mundial contra el Terrorismo (dirigida esencialmente contra el mundo árabe) no son más que dos de las muchas metástasis de este corrosivo cáncer, cuyo objetivo es terminar imponiendo lo cuantitativo sobre lo cualitativo, la seguridad sobre la libertad, la materia sobre el espíritu, lo femenino sobre lo masculino. Precisamente, el genial Nietzsche, hace más de un siglo, ya dio una explicación bastante esclarecedora sobre el motivo del odio de occidente hacia el mundo árabe, una explicación que nos podría servir para entender un poco mejor por qué el occidente actual se ha tragado con tanta facilidad el infumable cuento del terrorismo islamista: "La maravillosa civilización árabe de España, mucho más afín a nuestros sentidos y a nuestros gustos que Grecia y Roma, fue pisoteada (no diré por qué pies); y lo fue porque debía su origen a instintos nobles, a instintos de hombres, porque afirmaba la vida, aunque lo decía con los refinamientos más raros y preciosos de la vida morisca" (El Anticristo, 60). Extrañamente, muchos antifeministas acaban utilizando su discurso para atacar al mundo árabe, recurriendo a absurdas e irracionales soflamas que parecen sacadas de la época de las cruzadas, como por ejemplo, la majadería, muy extendida en foros antifeministas, de que el feminismo es una estrategia para destruir la cultura occidental y facilitar una supuesta invasión musulmana. Por un lado, en occidente, hace décadas que ya no hay nada que salvar, pues todo ha caído bajo las destructivas garras del feminismo; y, por otro, utilizar el antifeminismo como excusa para atacar a una cultura que aún mantiene a raya a este nuevo tipo de ginocentrismo, sólo sirve para allanarle aún más el camino [5] (¡la destrucción de la cultura occidental sólo ha sido el preludio de la total destrucción del resto de las culturas del planeta!). Todo apunta a que se trata de una estrategia de disidencia controlada: "no importa criticar al feminismo si esto sirve para justificar un ataque al Islam (o incluso, a los pueblos eslavos), pues una vez suprimido éste, el feminismo podrá por fin campar a sus anchas a lo largo y ancho del planeta, y ¿qué mejor estrategia que utilizar la careta del antifeminismo para ganarse el apoyo de sus más acérrimos enemigos, animándoles a que hagan de perros guardianes del afeminado occidente hasta que la cultura de los visitantes haya sido completamente asimilada?". Una asimilación que, en España, la están llevando a cabo la vanguardia del feminismo: el partido político Podemos y demás grupos izquierdistas, quienes, con su apoyo incondicional a los refugiados (Wellcome Refugees), tratan de ganarse al mundo árabe para que acabe aceptando sus ideas por simpatía; un tipo de estrategia que también encaja mucho con el carácter femenino (me recuerda a la usada por muchas mujeres durante el noviazgo para acabar llevando al novio al altar).

Debido al espíritu esencialmente femenino que impera en nuestros tiempos, no es muy difícil predecir el futuro que nos espera si todo sigue por el mismo camino, basta con ponerse por unos instantes en la piel de una mujer y pensar como tal:
- Chips de geolocalización subcutáneos que permitirán satisfacer el instinto posesivo y la insaciable curiosidad femenina (tener controlado y saber en todo momento donde se encuentra su hijo, su marido o su amante).
- Desaparición del dinero material (papel-moneda) para sacar de la circulación a vagabundos, alcohólicos y demás varones improductivos que vivan exclusivamente de limosnas o ayudas. Con esta misma finalidad, se dificultará el acceso a alimentos y bebidas naturales (incluido el agua), llegando a sustituirlos por otros de tipo sintético o artificial, que, con la excusa de combatir el sobrepeso o el colesterol, sólo podrán ser adquiridas mediante prescripciones médicas personales e intransferibles, a las que sólo tendrán derecho las personas que tributen impuestos.
- Control total del clima a través de la tecnología, con el fin de conseguir que sólo llueva por las noches y así poder ir a tomar tranquilamente el sol a la playa durante el día. Esta limitación de las precipitaciones se extenderá a las noches de los sábados, para poder zorrear a gusto, sin miedo a que el nuevo modelito o el peinado de peluquería puedan estropearse.
- Probablemente, todo acabe con la transformación de la vida humana en una especie de simulación virtual-neural, que permita a las mujeres satisfacer sin riesgos y sin límites todos sus caprichos, evitando así tener que enfrentarse a las responsabilidades y riesgos que la vida lleva aparejada.

A continuación os dejo un par de vídeos que quizá puedan seros de alguna ayuda para afrontar con un poco más de objetividad y perspectiva estos duros tiempos de totalitarismo ginocentrista que nos ha tocado vivir... y lo que aún está por venir.





No os recomiendo el resto de la peli a la cual pertenecen estas escenas, pues la finalidad de la misma es precisamente la contraria a todo lo que aquí dice el personaje interpretado por Tom Cruise, es decir, adoctrinar a los hombres para que vean la virilidad como algo negativo. Esta estrategia ha sido siempre una constante en el cine de Hollywood, ya se intentó algo parecido con Un Tranvía Llamado Deseo (Elia Kazan, 1951); sea como fuere, esta película también nos ha legado magníficas escenas de las que extraer grandes lecciones.

Me gustaría terminar planteándoos una sencilla reflexión: ¿Qué pensaríamos de una persona que se pasea ante una multitud hambrienta exhibiendo suculentos manjares, pero rodeada de un ejército armado hasta los dientes dispuesto a acribillar a balazos a todo aquel que osara acercarse, aunque fuera tan sólo para disfrutar del aroma? Lo cierto es que esto no parece muy diferente a lo que hacen las féminas occidentales de hoy en día, poniéndonos prácticamente delante de la cara, a cada hora y en todo lugar -bibliotecas, museos, supermercados y hasta en las salas de espera de las consultas médicas-, sus tetas y sus culos, pues ¡pobre de ti como a tus instintos naturales se les ocurra seguir su libre curso!, el simple hecho de soltarlas un piropo puede ser motivo de denuncia (o, por lo menos, de que te ladren). El resultado de todo esto: hombres constantemente cachondos pero al mismo tiempo salvajemente reprimidos, ¡una fórmula perfecta para manejarles como a tiernos corderitos!; y todo ello gracias a la activa y entusiasta colaboración de nuestras queridas bigotudas. Creo que atribuirlas el calificativo de miserables no es suficiente para definir su despreciable actitud. Viendo cómo están las cosas, se puede afirmar, sin temor a equivocarnos, que, en estos tiempos, no hay mujeres más honestas que las prostitutas: desde el primer momento te dejan muy claro que lo único que quieren de ti es tu dinero.

A pesar de todo lo dicho, no creo que la solución sea reprimir a la mujer, convirtiéndola en una amante dulce y servicial, para que el varón desempeñe su rol de esclavo-proveedor con un mayor nivel de motivación, tal y como hace el Islam o hizo el cristianismo en su día (ginocentrismo antiguo), pues, de un modo u otro, su verdadera naturaleza -hipergamia, egocentrismo, falsedad, etc.- siempre acaba saliendo a la luz; aunque me parece mucho peor que no se haga nada de lo anterior y, encima, se impida, ya sea mediante la censura o la mentira masiva (campañas de divinización de la mujer), que los hombres tengan conocimiento de la verdad, tal y como sucede en el occidente actual (ginocentrismo moderno). En el fondo, tanto una cosa como la otra, son formas de enmascarar la realidad y de engañar a los varones para que terminen haciendo lo que a otros les interesa que hagan; un engaño que es la causa de la terrible frustración vital que, tarde o temprano, acaban padeciendo todos los hombres que viven en estos regímenes, al no ver nunca cumplidas las expectativas que el sistema les había creado, lo cual, en muchas ocasiones, puede llegar a tener trágicas consecuencias. Únicamente sabiendo a lo que nos enfrentamos, sabremos a qué atenernos y qué precauciones tomar. Probablemente, hasta que no nos hayamos liberado por completo de esperanzas, ilusiones y demás falsas percepciones de la realidad, no empezaremos a disfrutar plenamente de las muchas posibilidades que este Mundo nos ofrece.



Notas:
[1] En su obra El Paraíso Perdido, John Milton decía por boca de Adán: "Siempre querrá ésta (la mujer) imponer sus deseos y sus caprichos." (Libro noveno)
[2] El propio Rafa Nadal llegó a decir que el deporte no debería ser usado para hacer política. Unas declaraciones un tanto ingenuas, pues el deporte ha sido y será siempre la continuación de la política por otros medios, y si no, que le pregunten a Putin sobre la semiexclusión de Rusia de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro o sobre el polémico caso del doping de la tenista rusa María Sharapóva. Cuando alguien acepta las reglas de un show creado por psicópatas y criminales internacionales cuyo objetivo es el adoctrinamiento de las masas, tendría que saber que, a partir de entonces, se expone a ser inmolado como si de un cordero sacrificial se tratase en el momento más inesperado. Pensemos en todo el espectáculo sensacionalista que se ha montado en torno a los casos de los futbolistas De Gea, Muniain o Benzema, utilizados para criminalizar a los clientes de prostitución femenina (exclusivamente a los clientes varones).
[3] No incluyo aquí actividades como la gimnasia rítmica, la natación sincronizada o el patinaje artístico, actividades mucho mas relacionadas con las artes de seducción femeninas que con el deporte en sí; de hecho, en las mismas, no existe un criterio objetivo que determine la victoria o la derrota (menor tiempo empleado, mayor número de tantos anotados, mayor fuerza realizada o distancia alcanzada), sino uno meramente subjetivo (el gusto estético de unos jueces).
[4] Como ya he dicho, la Sociedad Fabiana nació bajo el auspicio y con el patrocinio de la Reina de Inglaterra, máxima representante de la Iglesia Anglicana (cristianismo inglés).
[5] En cualquier caso, el Islam ya no es ni la sombra de lo que era, además, nunca dejó de ser una cultura esencialmente ginocentrista, por lo que era una simple cuestión de tiempo el que acabara siendo absorbida por otra cultura ginocentrista aún más agresiva (como ya le pasó al cristianismo en occidente). Estos son los riesgos de condescender con las mujeres.

jueves, 11 de agosto de 2016

El enfrentamiento Hillary vs Trump: una nueva artimaña para aumentar el grado de influencia social del feminismo y el sometimiento de los hombres al sistema


"Las mujeres representan el triunfo de la materia sobre la mente, igual que los hombres representan el triunfo de la mente sobre la moral." (Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray, cap. IV)

Más allá del resultado que nos deparen las próximas elecciones a la presidencia de los Estados Unidos de América, el principal objetivo que se buscaba ya está prácticamente conseguido, esto es: que las masas, de forma definitiva, superen psicológicamente el viejo modelo feminista con el que se las venía disciplinando desde poco después de la Segunda Guerra Mundial y acepten otro nuevo, aún más ginocentrista. La campaña electoral realizada por ambos candidatos, que ha pretendido llegar diariamente hasta los más recónditos lugares del planeta, está siendo perfecta para lograr dicho objetivo. A través de esta campaña se ha tratado de escenificar un enfrentamiento entre el viejo paradigma feminista (Donald Trump) y el nuevo (Hillary Clinton) con el fin de conseguir que los valores de este último modelo arraiguen definitivamente en la psique colectiva mundial. Dichos valores ya están prácticamente instaurados en nuestra sociedad, como podemos comprobar observando los actuales roles sociales desempeñados por hombres y mujeres (por un lado, el depresivo marido cornudo empujacarritos, y por el otro, la arrogante empoderada hipérgama adicta a las redes sociales), lo único que faltaba era la dramatización, a escala global, de una especie de acto ritual que los grabara a fuego en el imaginario colectivo mundial. La victoria de Hillary Clinton y su posterior coronación como primera emperatriz de los Estados Unidos de América sería un perfecto colofón a todo este show mediático de carácter adoctrinador. La única razón por la que se permitiría a Trump ganar las elecciones sería para provocar una crisis política y social de tal magnitud, que su ascenso al Poder terminara por justificar la implantación de un régimen absolutamente ginocrático y radicalmente misándrico; una crisis que podría ser usada también como excusa para eliminar lo poco que queda de participación (influencia) popular en los Estados: gobiernos que aún tienen que justificarse mínimamente ante sus supuestos electores y ante las bases sociales de los partidos políticos gobernantes y opositores. Este último escenario sería muy parecido al planteado tras las últimas elecciones en España, con el que se pretende justificar la futura implantación de ese sueño neoliberal conocido como Gobierno Abierto. Personalmente, veo más probable el primer supuesto que el segundo, es decir, la victoria de Hillary, pues ello terminaría por consolidar definitivamente el modelo ginocentrista por el que se lleva tanto tiempo trabajando; conceder la victoria a Trump, sería dar un paso atrás; y en cuanto a la crisis de gobernabilidad que facilitaría la llegada de un Gobierno Abierto, también se podría provocar estando la Clinton en el Poder sin que ello tuviera ningún tipo de repercusión negativa sobre el nuevo sistema que se pretende instaurar, de hecho, en Alemania o en otros países latinoamericanos donde gobiernan o han gobernado mujeres, a pesar de las fuertes convulsiones políticas sufridas, jamás se ha puesto en duda, ni por un sólo momento, la ideología feminista que llevó a estas mujeres al Poder.

En cualquier caso, y para entender mejor todo este particular juego de ilusionismo político, es fundamental tener muy clara una cosa, y es que Donald Trump está muy lejos de ser un político antifeminista, a pesar de que muchos sostengan lo contrario. No sólo es que las propuestas políticas de Trump y del Partido Republicano corroboren el ideario feminista de principio a fin, sino que se podría afirmar con absoluta rotundidad que la base ideológica de las mismas (como la de las de todos los partidos políticos actuales) es fundamentalmente feminista; sólo la demagogia ha podido conseguir que Trump apareciera ante los ojos de los electores estadounidense, y ante el resto de telespectadores del planeta, como un político antifeminista o machista. Una demagogia muy parecida a la que se ha venido utilizando en España con los críticos de la Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG), a los que se ha presentado como retrógrados machistas, ignorando y silenciando sistemáticamente sus argumentos (en este punto convendría recordar que la LIVG fue prologada y firmada por el monarca Juan Carlos I de Borbón, nombrado por el dictador fascista Francisco Franco Bahamonde como su legítimo sucesor). Esta estrategia demagógica coincide milimétricamente con la que los regímenes totalitarios han venido utilizando históricamente para estigmatizar a sus críticos y opositores. En estos regímenes, todo aquel que se alejaba lo más mínimo del discurso oficial era catalogado inmediatamente como un peligroso enemigo de la nación, merecedor de ser castigado con la horca, la cárcel o con el ostracismo social. En nuestros días, la percepción que la sociedad tiene de un crítico del feminismo, o de alguien que no asume el discurso feminista, no es muy diferente a la que la sociedad de la Edad Media tenía de un hereje; y, actualmente, no arrodillarse ante las mujeres o no adorarlas como si de seres numinosos se tratase, independientemente de que muchas sean unas inútiles o unas malnacidas, es, prácticamente, sinónimo de alguien que es crítico con el feminismo o que reniega de éste. Por todo ello, es fácil comprender porque Trump, empeñado en disputarle las elecciones a una mujer, es considerado por muchos como un político antifeminista o incluso machista [1]. Pero no nos engañemos, Trump y el Partido Republicano son tan feministas como el que más, basta con echar un vistazo a Melania Trump, la esposa del magnate estadounidense, para comprender que el tipo de mujer que le gusta a éste no es precisamente el modelo tradicionalmente asociado al llamado patriarcado, es decir, el de abnegada ama de casa y mujer recatada y discreta entregada en cuerpo y alma al servicio exclusivo de su marido [2].


Como vemos, en la actual campaña electoral estadounidense no se está representando un enfrentamiento entre antifeministas y feministas, sino entre feministas y "superfeministas", de tal modo que, gane quien gane, el resultado acabe siendo siempre favorable para los intereses del feminismo, pues, con la excusa de buscar un término medio que satisfaga a ambas partes, el resultado final será siempre un aumento del grado de influencia social del feminismo respecto a la situación anterior. Algo parecido ya sucedió en España tras la victoria electoral de Mariano Rajoy y el PP en el año 2011. Tras ganar las elecciones, los conservadores españoles, en lugar de derogar la LIVG aprobada por el anterior gobierno socialista, continuaron profundizando en las políticas antihombres, debido a la poderosa influencia que el feminismo había alcanzado en nuestra sociedad gracias a las medidas adoptadas por la anterior administración. Básicamente, la estrategia seguida por el feminismo para alcanzar sus exitosos resultados es la misma que utilizan los niños caprichosos con sus pataletas o rabietas: éstos saben que sus padres jamás le darán menos de lo necesario, por lo que si para conseguir un capricho tienen que armar un cristo, lo armarán, pues no tienen nada que perder y sí mucho que ganar; unas ganancias que utilizarán como punto de partida en la siguiente negociación. Tanto en un caso como en el otro, la culpa es siempre del que consiente, pues está visto que los que piden no tienen límites.

En todo este proceso, los medios de comunicación de masas (TV, radio, prensa, internet, etc.) están siendo decisivos para conseguir adoctrinar a la población mundial en los nuevos valores feministas. Hoy en día, cualquier parecido que pueda existir entre los contenidos de los grandes medios de comunicación corporativos y la realidad es pura coincidencia. Dichos medios, en colaboración con el Estado y las diferentes iglesias, tienen como único objetivo poblar nuestro imaginario colectivo con historias de carácter pseudomitológico destinadas a moralizar al gran público y conseguir así orientar los esfuerzos de las masas en la dirección deseada, todo ello muy al estilo de los antiguos autos sacramentales. Por ejemplo, la mejor forma de conseguir que un hombre dilapide su vida en algo tan contrario a sus intereses como es el matrimonio (o cualquier otro tipo de unión sentimental con una mujer que le obligue a desperdiciar la mayor parte de su tiempo aguantando sus neurosis y le impida divertirse en compañía de sus amigos), es escenificando un drama de tales dimensiones, que le haga pensar que las mujeres, al haberse empoderado y, supuestamente, no necesitar al hombre, son un bien escaso; para ello, nada mejor que alimentar desde diferentes frentes el fantasma del feminismo. Gracias a todo esto, se ha conseguido generar en los hombres tal estado de ansiedad sexual, que ha llevado a la mayoría a someterse voluntariamente a las mujeres y a sus caprichos por temor a quedarse privados del acceso a sus vaginas. Paradójicamente, esta actitud de sumisión de los hombres es algo que las mujeres desprecian desde lo más profundo de su psique, lo cual, a su vez, es de gran utilidad para retroalimentar todo este perverso juego, pues, gracias a tal desprecio, se consigue incrementar entre los hombres la sensación de escasez, convenciéndoles definitivamente de que la única alternativa para tener garantizada una cierta cuota de bienestar sexual es encadenarse de por vida a una mujer y a los hijos que pueda llegar a tener con ella. Lo cierto es que esta estrategia parece estar teniendo tanto o más éxito que las doctrinas religiosas que antiguamente se utilizaban para alcanzar un fin parecido (el matrimonio y la familia). Y es que, en el fondo, detrás de todo esto se esconde la vieja alianza de siempre entre las mujeres y las clases decadentes (generalmente formadas por hombres castrados psicológicamente) para domesticar la masculinidad y ponerla al servicio del sistema (y de las mujeres).

Resumiendo: el enfrentamiento político entre Trump y Hillary no es más que un moderno auto sacramental destinado a alcanzar un punto intermedio entre el viejo feminismo y el nuevo "superfeminismo", una síntesis, que siempre será superior en grado de intensidad a lo que había antes. Realmente, lo de menos es quién gane, lo importante es que el show electoral cree la suficiente tensión dramática para que la síntesis resultante tenga la mayor aceptación social posible, condicionando así la vida política durante los próximos años al ser imposible rebajar ya el grado de ginocentrismo alcanzado. Probablemente, en un futuro no muy lejano, veamos un nuevo enfrentamiento entre el feminismo que hoy representa Hillary Clinton y un nuevo modelo de feminismo aún más agresivo, uno que considerará como actitudes machistas el tener una voz muy grave o un pene demasiado grande; todo esto siempre que no se invente un método diferente, capaz de controlar y orientar la masculinidad en beneficio del sistema de un modo parecido a como hoy lo hace el feminismo o a como ayer lo hizo la religión. Su estrategia es fácil de predecir, pues, al basarse en el lema "cuanto peor, mejor" [3], basta con pensar mal (lo peor posible) para acertar.

A pesar de todo lo dicho, yo no me emparanoiaría demasiado con todo esto del feminismo, pues, en cierto modo, ése es otro de los objetivos que se busca, es decir, acojonarnos. La situación a la que hoy nos enfrentamos los hombres no es muy diferente a otras situaciones a las que se enfrentó el hombre en siglos pasados; se podría decir que lo único que ha cambiado son los medios que se usan contra nosotros; los fines siguen siendo exactamente los mismos. Los hombres somos absolutamente necesarios para el sostenimiento y desarrollo del nuevo orden, del mismo modo que lo fuimos para el sostenimiento y desarrollo del antiguo, el feminismo es sólo un método para meternos miedo haciéndonos creer lo contrario, es decir, que somos prescindibles, consiguiendo así siervos amedrentados, timoratos y, por lo tanto, fácilmente manipulables, como los que antiguamente consiguió la religión gracias a su narrativa catastrofista  (iras divinas, castigos infernales, etc.). Igual que la religión, el feminismo pretende crear tal situación de tensión entre los hombres, que impida que éstos lleguen a desarrollar plenamente sus capacidades, consiguiendo así supeditar sus voluntades a la voluntad de los gestores del sistema [4].

Con feminismo o sin él, los hombres y las mujeres seguirán siendo los mismos que hace 100, 200 ó 2000 años; con feminismo o sin él, el sistema (dirigido por los espíritus más decadentes en cada época) seguirá haciendo todo lo posible por reprimir la masculinidad para sobrevivir; por eso, con feminismo o sin él, siempre tendrás, más o menos, las mismas dificultades (o facilidades) para copular satisfactoriamente que las que tuvieron tus antepasados, sólo hay que relajarse, saberse adaptar a los tiempos y, sobre todo, no hacer demasiado caso a estos nuevos métodos ideados por los viejos sacerdotes de siempre. Por más ropajes que utilicen para camuflarse, su despreciable estrategia moralista acaba despidiendo el mismo tufo a sotana y sacristía que la usada por sus predecesores; esta es la causa de que el feminismo sea cada vez más repudiado. Y es que, "aunque el cura se vista de seda, cura se queda".

Notas:
[1] Basta con hacer una sencilla búsqueda en Google con las palabras "Trump" y "feminismo" para comprobar que existe toda una campaña mundial contra Trump para presentarlo como un "retrógrado machista".
[2] La promoción del modelo de mujer sexualmente liberada no es más que otra estrategia feminista (igual que la difusión gratuita del porno) para conseguir que los hombres tengamos todo el día el coño en la cabeza y poder así manipular con mayor facilidad. Como ya he dicho en otra ocasión, las necesidades sexuales de los hombres son, y han sido siempre, infinitamente superiores a las de las mujeres, el discurso de la liberación sexual femenina es una auténtica falacia, pues las mujeres no han tenido nunca que enfrentarse a ningún tipo de opresión o escasez sexual: ¿es posible imaginar a una mujer gritando la famosa frase atribuida a Pablo de Tarso: "¿quién me librará de este cuerpo de muerte?" Noporque una mujer no está condicionada por el sexo del mismo modo en que lo está el hombre. La lucha por su liberación sólo ha sido una excusa para conseguir un mayor poder sobre los varones a través del chantaje sexual. Y es que, entre las mujeres, la "codicia" tiene mucha mayor fuerza que la "lujuria".
[3] En nuestros días, para conseguir que los súbditos deseen hacer lo que al sistema le interesa que hagan, se emplea básicamente lo que podríamos denominar como la estrategia de la sensación de escasez o del perpetuo estado de crisis. Si se quiere que los súbditos trabajen más que nunca, se crearán las condiciones (ficticias y reales) necesarias para hacerles pensar que tener trabajo es una especie de bendición; si se quiere que los súbditos vean como un paraíso las horribles junglas de asfalto y hormigón en las que viven, se crearán las condiciones (ficticias y reales) necesarias para hacerles creer que son tremendamente afortunados por poder vivir en el cuchitril en el que viven (todo el tema de los desahucios ha sido muy útil para esto); si se quiere que los súbditos defiendan a sus país, a pesar de lo poco o nada que éste puede ofrecerles (básicamente por haberse convertido en propiedad privada de una minoría), se crearán las condiciones (ficticias y reales) necesarias para hacerles creer que nos encontramos al borde de una invasión extranjera; si se quiere que los súbditos varones se entreguen en cuerpo y alma al cuidado y protección de sus vástagos, se crearán las condiciones (ficticias y reales) que les hagan creer que la paternidad es hoy algo perseguido, y que poder cuidar personalmente de sus propios hijos o los de otro individuo (los de su segunda pareja) es una especie de gracia divina; si se quiere que estos mismos varones dilapiden sus vidas como maridos y amantes entregados, se crearán las condiciones (ficticias y reales) para hacerles creer que las mujeres se han convertido en un especie de seres de luz prácticamente inalcanzables, y que el único modo de acceder a ellas es mediante la sumisión y el sacrificio constante; y así con todo lo demás. El objetivo es conseguir grabar a fuego en nuestras mentes la máxima: "cualquier situación es susceptible de empeorar".
Esta estrategia se está revelando de gran utilidad para conseguir un cierto nivel de moralidad (disciplina) en las actuales sociedades laicas, cuyos miembros, mayoritariamente, han dejado de creer en castigos divinos y otros historias semejantes, gracias a las cuales, antiguamente se alcanzaba dicho propósito moralizador.
[4] Conseguir que los hombres pasen demasiado tiempo con mujeres es también de gran utilidad para mermar las potencialidades de los varones. Pasar demasiado tiempo con una mujer acaba haciendo que un hombre termine viendo a ésta como su igual, perdiendo así la conciencia de todas las potencialidades que la naturaleza le ha otorgado por el mero hecho de ser hombre. Para conseguir todo lo anterior, el feminismo no ha dudado lo más mínimo en estigmatizar y, en muchas ocasiones, perseguir la amistad masculina, demonizando o parasitando espacios antiguamente exclusivos de hombres. Es muy probable que el próximo reto del feminismo sea conseguir que el deporte profesional acabe siendo completamente mixto, tal y como ya se consiguió con la educación; sin duda, este es un tema demasiado complejo e interesante, que merece ser explicado con mayor profundidad en un próximo artículo.

martes, 12 de julio de 2016

El regreso del Show de las Panteras Negras. Un nuevo episodio de la globalista estrategia de la tensión

"Si no estamos alerta, la gente nos obliga de un modo u otro a hacer lo que ellos creen que deberíamos hacer, o bien a ponernos tercos y hacer exactamente lo contrario, por puro despecho." (Ken Kesey, Alguien voló sobre el nido del cuco, Tercera parte)

El primer error de un analista que aspire a ser medianamente independiente, es el de dar credibilidad a un suceso que no ha visto con sus propios ojos; el segundo, dar credibilidad a un suceso que sólo conoce a través de los grandes medios de comunicación corporativos; y el tercero, perder demasiado tiempo en analizar un supuesto suceso que ha tenido lugar a miles de kilómetros de distancia, y que, en teoría, no debería de afectar en lo más mínimo a su vida cotidiana. En definitiva, el error consistiría en prestar mucha más atención al mensaje que al medio por el que nos llega, cayendo así en una trampa parecida a la que usan los ilusionistas para engañar a su público.

Los supuestos incidentes raciales acaecidos recientemente en Estados Unidos, aireados a bombo y platillo por todas las grandes corporaciones mediáticas, han vuelto a poner de manifiesto, de forma ejemplar, los errores cometidos habitualmente por los analistas independientes (o que dicen ser independientes). Unos errores que son de gran utilidad al sistema para amplificar los efectos psicológicos de las noticias sobre el público al que van dirigidas, pues, al presentarnos los supuestos hechos desde una posición independiente, e incluso a veces disidente, se consigue que la noticia adquiera una apariencia de verosimilitud aún mayor.

Lo que menos le importa al sistema en todo este asunto de los conflictos raciales, o en otros de similares características, es quién gane o quién pierda; lo que realmente le importa al sistema es que el asunto consiga movilizar al gran público, y llevar a las masas a una situación de tensión tal, que cualquier solución que se les ofrezca para resolver el problema resulte deseable para todos, independientemente de que sientan más afinidad por un bando que por otro y por muy contraria a sus intereses que dicha solución pueda acabar siendo. Para ello, nada mejor que agitar viejos prejuicios arraigados en nuestro subconsciente, en este caso, los de tipo racial.

Es muy probable que tanto el primer incidente que desencadenó el conflicto, el tiroteo de un inocente padre de familia negro por parte de un policía blanco, como las posteriores reacciones por parte de grupos de supremacía negra, el supuesto asesinato de policías por parte de un simpatizante de los Panteras Negras, no sean más que meros montajes televisivos destinados a crear la tensión dramática necesaria para que las masas, independientemente de su color, terminen por aceptar la mediación del Estado en el conflicto.

Enfrentar a negros contra blancos, a moros contra cristianos, a hombres contra mujeres, o a viejos contra jóvenes, es decir, poner en marcha el viejo juego de tesis Vs antítesis, continúa siendo la fórmula favorita para alcanzar el objetivo deseado: la sumisión del ciudadano medio al sistema, ya sea blanco o negro, moro o cristiano, hombre o mujer, multimillonario o mendigo.

Concretamente, en el caso de los llamados conflictos raciales, lo que se busca es generar un conflicto de tal magnitud, que a la comunidad negra, una comunidad que suele moverse bastante en los márgenes del sistema, no le quede más remedio que integrarse definitivamente en el mismo para solucionar el problema [1].

Todo esto es muy parecido al conflicto que durante años vivió España con el tema vasco, y cuya síntesis final ha sido la integración definitiva de la disidencia vasca en las instituciones del Estado. De igual modo, todo el conflicto prefabricado en torno a la llegada masiva de inmigrantes a Europa, unido a la vieja farsa del terrorismo islamista, busca una síntesis muy parecida: generar un conflicto interétnico que termine por integrar a árabes y africanos en los valores occidentales [2], y, finalmente, al conjunto de los europeos en los valores anglosajones; algo muy parecido a lo que se buscó con la Segunda Guerra Mundial y el posterior Plan Marshall [3].

Es posible que todo el tema de los conflictos raciales en Estados Unidos forme parte de una estrategia que busca un objetivo muy parecido al que se busca en la Europa continental: una nueva reconfiguración política de los Estados Unidos de Norteamérica con el fin de supeditarlo a otra potencia extranjera. Quizás lo que hasta ahora nos han venido contando los libros de historia sobre lo que pasó en el año 1776, no tenga mucho que ver con la realidad. Confiar demasiado en la historiografía oficial, posiblemente sea el mayor de los errores de todo analista que aspire a ser independiente.

La estrategia es siempre la misma: polarizar al máximo a la población y, al mismo tiempo, crear y promocionar dos bandos aparentemente opuestos e irreconciliables (comunistas y capitalistas, moros y cristianos) pero que coincidan en lo esencial (la defensa del Estado, de las instituciones o de la actual aldea global tecnotrónica), de tal forma que la gente se sienta obligada a alistarse en uno de los dos bandos, y así, gane quien gane, se alcance el resultado deseado: la integración de unos y otros en el sistema.

Básicamente, todo esto no es más que la aplicación práctica de la vieja estrategia anglosajona del Choque de Civilizaciones [4], y, en el caso de los conflictos raciales en Estados Unidos, se trataría de una aplicación de la misma a la política interior. Y es que la globalización es un proceso bidireccional, es decir, una especie de revolución de carácter integral dirigida tanto hacia el interior como hacia el exterior del imperio; una revolución guiada por la idea, teorizada hace tiempo por Cecil Rhodes y la Pilgrim Society, de que debe ser la raza anglosajona quien ostente la posición dominante en todo el proceso. El día en que empecemos a ver a los moros empujando del puto carrito de los niños, será un síntoma inequívoco de que su Nuevo Orden Mundial está muy cerca de consumarse, o de que se ha consumado ya.

La verdad es que todos estos engaños son tan burdos y descarados, que quien aún se los siga tragando, es porque quiere. La política no es más que un sucio y perverso juego en el que sólo se puede ganar a costa de convertirse en un miserable (y ni aún así la victoria está garantizada).

Notas:
[1] El ascenso de Obama a la presidencia de los Estados Unidos tuvo un objetivo muy similar: aumentar los vínculos mentales de la población negra con el sistema. La mejor forma de vencer a un enemigo es convirtiéndose en su mejor amigo; de este modo, el individuo es fagocitado, queda integrado en el sistema y pasa de ser una amenaza a convertirse en un aliado.
[2] Más o menos, el tema de los "refugees" seguiría el siguiente esquema: por un lado tenemos a los sectores más posmodernos de nuestra sociedad, es decir, progresistas y newagers declarándoles amor incondicional; y por el otro, a los sectores más tradicionales y conservadores agitando constantemente el espantajo del terrorismo islamista y mostrándoles odio irracional. De esta manera, los inmigrantes árabes y africanos, una comunidad esencialmente tradicional, inconscientemente se ve impulsada a rechazar a los segundos y a entregarse en brazos de los primeros, no quedándole otra alternativa que asumir los valores de la posmodernidad occidental en detrimento de los suyos.
[3] Además, la Segunda Guerra Mundial y el Plan Marshall terminaron de dar forma al "Primo de Zumosol" con el que los británicos llevaban tanto tiempo soñando: un matón gigante dispuesto, en todo momento, a partirse la cara por servir a los ideales globalistas anglosajones; algo parecido a la función de Israel en Oriente Medio.
[4] Recomiendo la lectura del sensacional artículo de Thierry Meyssan "La «guerra de civilizaciones»" http://www.voltairenet.org/article123077.html