lunes, 20 de octubre de 2014

Ébola: terrorismo mediático al servicio del gran capital.

(Un artículo dedicado a Alfredo Embid, un gran maestro)

“El instinto de auto-preservación, uno de los instintos más básicos, es uno de los más flexibles.” (Edward L Bernays, Cristalizando la opinión pública)

Lo primero que despertó mis sospechas al oír hablar del Ébola, fue el alarmismo con el que se presentó a la opinión pública, algo muy similar a lo sucedido años antes con la gripe aviar y la gripe porcina, que de tanto provecho fueron para algunas de las más importantes multinacionales farmacéuticas, muchas de ellas profundamente vinculadas con la administración estadounidense.

¿Qué necesidad había de crear alarmismo en la sociedad? Con ello sólo se consigue aumentar los niveles de estrés y de angustia entre la población, lo cual puede crear muchos más estragos a corto y largo plazo que la propia enfermedad en sí. Esto es tan irresponsable como tratar de desalojar un estadio de futbol completamente lleno, donde ha habido una amenaza de bomba, diciendo a los asistentes que están a punto de volar por los aires.

Recordemos el pánico sembrado por las OMS y los principales medios de comunicación de masas en torno a la gripe porcina (1). Según sus predicciones, se trataba de un tipo de gripe que amenazaba con diezmar la población mundial de forma casi apocalíptica. Finalmente, se trató de una gripe con una tasa de mortalidad considerablemente menor a la de la gripe común.

De nuevo, con el Ébola, vuelve a repetirse el mismo discurso catastrofista; y de nuevo, cuando han pasado ya varios meses desde que se decidió iniciar esta última campaña de marketing del miedo, la proporción de muertes por infectados supuestamente de ébola es infinitamente menor a las causadas por otros tipos de enfermedades tradicionales (asociadas a la pobreza) que llevan años afectando a la población del continente africano -según informa el blog Salud, Nutrición y Bienestar basándose en los datos de la propia OMS (2).

Otra cosa que me llamó la atención es que, hace unos años -4 ó 5 aproximadamente-, recuerdo que ya se intentó vender el Ébola como una nueva y peligrosísima emergencia sanitaria; sin embargo, tal campaña desapareció misteriosamente con el surgimiento de la gripe porcina. Probablemente, después de un concienzudo estudio de mercado, alguien pensó que el tema de las gripes raras no estaba aún lo suficientemente explotado, y que podría seguir proporcionando importantes dividendos, con lo que el “proyecto Ébola” podía ser pospuesto para más adelante. Parece que ahora es el momento adecuado para retomar este viejo proyecto, pues la credibilidad del público en torno al tema de la gripe está ya bastante mermada después de los últimos fraudes, y seguirlo explotando ya no resultaría tan rentable (simple estrategia comercial).

No me cabe ninguna duda de que nos encontramos ante un nuevo tipo de epidemia ficticia (o por lo menos, exagerada) que está siendo "inoculada" en la población, exclusivamente, a través del miedo, y de que se está atribuyendo al Ébola muchas muertes que tienen su origen en causas muy diferentes (3): un agravamiento de las enfermedades tradicionales por una agudización de los conflictos socio-políticos, o incluso, no sería que descartable un posible caso de intoxicación química masiva, recordemos el caso del síndrome tóxico en España en el año 1981 (4). Resulta delirante todo lo relativo a los dispositivos que se han montado para combatir un supuesto virus que, según la propia versión oficial, no se transmite por vía aérea; unos dispositivos más propios de una mala película de ciencia ficción que de una típica emergencia sanitaria.

Podríamos seguir analizando y desmontando punto por punto toda la irracional y fantástica cadena de acontecimientos relatada por los grandes medios (la misteriosa aparición del Ébola en un pequeño hospital africano, los curas españoles que se podrían convertir en los transmisores del virus a toda Europa, la conmovedora historia del perrito de la enfermera afectada por Ébola..., así como las diferentes estrategias efectistas y espectaculares utilizadas con el fin de dotar de una cierta credibilidad a toda esta historia), pero, sinceramente, me resulta todo tan absurdo y esperpéntico, que me parecería igual de estúpido que tratar de demostrar por qué Blancanieves y los siete enanitos no puede ser una historia basada en hechos reales. Quien haya sido capaz de tragarse todo este tinglado sin el menor espíritu crítico, es porque tiene el sentido común tan atrofiado, que sería inútil cualquier esfuerzo para hacerle comprender todo lo aquí expuesto. Desgraciadamente, el individuo medio de nuestros tiempos,  debido a su actitud de servilismo y sumisión ante el poder, ha alcanzado tal nivel de degradación intelectual, que sería extremadamente fácil colarle el cuento de una invasión extra(o incluso intra)terrestre.

El resultado de este nuevo acto de terrorismo mediático será el mismo que el de ocasiones anteriores. Como en el caso de la gripe porcina, algunos harán el agosto con la venta de nuevos fármacos e investigaciones médicas. Por otro lado, se podrá sembrar en determinadas regiones del continente africano el caos necesario para justificar un intervencionismo militar que facilite la gestión de los abundantes recursos naturales allí existentes según los intereses y las necesidades de los países del norte.

Por último, habría que decir algunas palabras sobre las teorías esgrimidas por varias páginas web que tratan el tema de la conspiración y por algunas cadenas de televisión internacionales como Rusia Today, según las cuales, la causa del Ébola estaría en un experimento que se les fue de las manos a las farmacéuticas o debido a un ataque con armas bacteriológicas por parte del gobierno estadounidense. En ambos casos, y por muy mal que se deje nuevamente a los Estados Unidos y a las compañías farmacéuticas (acostumbrados, unos y otros, a ser los malos de la película), este tipo de teorías sólo benefician a los intereses de éstas últimas, pues, con independencia de quien esté detrás de lo ocurrido, todo esto sólo viene a reforzar la idea de que la epidemia existe y es real, con lo que, fuera como fuese, sería necesario combatirla, y ahí estarían las farmacéuticas para ello; unas farmacéuticas (no lo olvidemos) que funcionan gracias a la inversión de capital internacional, incluido el de Rusia y China. Es posible que se hayan llegado a inocular virus o bacterias en pacientes, pero de ahí a que pase a convertirse en una epidemia de proporciones apocalípticas, tal y como se nos está intentando vender, es totalmente fantástico y acientífico. Parece que el mito de la peste (versión medieval del mito de las Plagas de Egipto) sigue siendo de gran utilidad en los tiempos actuales. Está visto que no hemos evolucionado mucho intelectualmente desde hace ya varios siglos.

Todo esto del Ébola está provocando, además, un efecto perverso y terrible en todo lo que se refiere a las relaciones humanas; y es que, si gracias a la extensión masiva de la ideología capitalista, ya percibíamos al otro como un enemigo y un rival, gracias a este tipo de enfermedades (Ébola, SIDA…), ahora le empezamos a ver también como una amenaza, como un peligro. Una estrategia lógica en quienes piensan que para reinar es preciso dividir.

Recomiendo la entrevista que el programa Hágase la Luz de Radio Euskadi le hizo a Jesús García Blanca sobre el Ébola el pasado 12 de octubre. La entrevista comienza a partir del minuto 57 y la podéis escuchar en el propio blog de Jesús http://saludypoder.blogspot.com.es/2014/10/entrevista-en-hagase-la-luz-radio.html

NOTAS:
(1) Recomiendo el visionado del magnífico vídeo Operación Pandemia. http://www.youtube.com/watch?v=JUHsg5Ij7iE
(2) Recomiendo la lectura del artículo publicado en este mismo blog Ébola: la divulgación de una mentira. http://www.saludnutricionbienestar.com/ebola-mentira/
(3) Por no entrar en el análisis de cómo la teoría vírica de Pasteur beneficia más a los intereses de las farmacéuticas que otras teorías como las de Antoine Bechamp. Según el primero, los virus provienen del exterior y habría que protegerse de ellos a posteriori; según el segundo, los virus forman parte de nuestro organismo y son necesarios para nuestra supervivencia, tan sólo debemos mantener nuestro equilibrio interno mediante unos hábitos higiénicos básicos y así los virus no se hagan los dueños, algo muy difícil de llevar a cabo en un continente como el africano.
(4) En el siguiente artículo, publicado en la prestigiosa revista Cambio 16 en diciembre de 1984, se desmonta el mito de que la neumonía atípica fuese causada por el aceite de colza y se argumenta científicamente que el verdadero agente tóxico fue un producto químico (Nemacur) fabricado por la multinacional Bayer y usado como insecticida sobre varias plantaciones de tomates http://free-news.org/cambio01.htm . Para otros, el caso del síndrome tóxico fue, directamente, un ensayo con armas químicas, y el aceite de colza, primero, y el Nemacur, después, habrían sido meras cortinas de humo para desviar la atención.

4 comentarios:

  1. no sé si habreis visto este: http://youtu.be/fKqC7P_ORaw
    que os parece?...Saludos.-

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  2. El gran negocio de las farmaceuticas...¿que fue primero la cura o la enfermendad? Recomiendo la pelicula el jardinero fiel.

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  3. yo pillé la gripe el mismo día que ingresaban a Teresa....
    Y ella ya se ha curado del és-bola y yo aún sigo con tos....
    Vaya timo!

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  4. Lo de que son "necesarios" esos microorganismos, seguro que la mayoría de la gente no lo comparte, de tan insertado que está en nuestro cerebro la idea de la "invasión" y las defensas "matando virus y bacterias".Hay que decir, que nuestros cuerpos, TODOS, tienen esos virus y bacterias SIEMPRE, al igual que SIEMPRE tienen las células normales que en algunos casos POR ALGUNA RAZÓN se reproducen de manera anómala cuando antes no eran ninguna amenaza, y de esa manera, creo yo que se entienda mejor lo que se quiere decir.

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