martes, 18 de noviembre de 2014

De cómo la derecha mediática ha contribuido al ascenso de Podemos y del independentismo catalán

“La belicosidad con su emoción concomitante de rabia es una constante humana. El asesor en Relaciones Públicas la usa continuamente al organizar toda suerte de eventos que la ponen en juego. Debido a ello, a menudo se ve forzado a representar combates y crear temas de debate.” (Edward L Bernays, Cristalizando la opinión pública)

En una sociedad donde el pensamiento maniqueo y el bíblico del “quien no está conmigo, está contra mí” está tan profundamente arraigado en el subconsciente colectivo, las estrategias de pastoreo humano basadas en la explotación del lado más irracional e instintivo de las masas, son idóneas para conducir los rebaños humanos hacia los fines deseados por sus pastores tal y como ya pudimos comprobar tras los atentados del 11-M.

Mientras la versión oficial en torno a los fatídicos sucesos del 11 de marzo de 2004 sostenía que los responsables eran terroristas islámicos, la derecha mediática española apuntaba a una conspiración entre ETA y el PSOE para que estos últimos pudieran ganar las elecciones que iban a celebrarse tres días después. Esta disparatada versión de los hechos hizo que las grandes mayorías se sumaran de forma irracional e irreflexiva a la versión oficial sólo como un modo de expresar su rechazo y marcar distancias con los delirios paranoides de la derecha sociológica española.

De esta forma se conseguía que un gran número de personas se sumaran a una versión que, en última instancia, viene a justificar la lucha antiterrorista (“los autores del atentado son terroristas islámicos y, por lo tanto, hay que combatirlos”), y con ello, el aumento de los presupuestos dedicados al ejército, reforzando así el poderío militar de la OTAN y su lucha por el control de los recursos naturales de los países del medio oriente.

En el caso de Podemos, esta misma estrategia vuelve a repetirse con un éxito similar.

Las delirantes acusaciones de la derecha mediática: “Podemos está dando alas a ETA” o “Podemos es una prolongación del chavismo bolivariano en España”, son de gran ayuda para activar de forma muy eficaz las pulsiones más viscerales de muchas personas, quienes, sólo por mostrar su oposición a los autores de tales acusaciones, han decidido apoyar de forma desinteresada e irreflexiva a la formación de Pablo Iglesias (PI), obviando preguntas que deberían ser tan elementales como por ejemplo: ¿cómo es posible que en una sociedad como ésta, donde sólo aparece por la tele aquello que al poder económico y financiero le interesa, PI ha podido aparecer tantas horas ante las cámaras? ¿No será porque, en el fondo, las propuestas de PI interesan al poder?

Más allá de lo anterior, la estrategia de lanzar los “dóbermans” mediáticos contra PI ha servido para que la gente, enredada en una especie de trifulca de patio de colegio (exculpando o acusando a PI y a Podemos de ser iranochavistas), no se detuviera a analizar detenidamente y en profundidad su propuesta política, puramente estatalista, y que por lo tanto, en nada alteraría las estructuras y superestructuras del poder, tan sólo supondría un lavado de imagen que vendría a reforzarlas y a perfeccionarlas; tal y como pasó con la Revolución Soviética, gracias a la cual, Rusia dio el salto de una economía agraria-rural a una industrial-mecanizada (1).

El objetivo buscado con Podemos vuelve a ser (como en la Revolución Rusa): aumentar la tasa de beneficios económicos mediante un mayor grado de explotación del ser humano. ¿Y qué mejor manera para conseguirlo que hacer que la gente siga a una especie de nuevo Mesías?, reforzando la verosimilitud de éste con una falsa persecución por parte de los modernos fariseos mediáticos. De nuevo, la gestión y manipulación de los mitos grabados a fuego en el subconsciente colectivo vuelve a ser de gran ayuda al Poder para manejar al rebaño.

En el caso de la consulta soberanista catalana, la estrategia de la persecución, desarrollada también por la derecha mediática, ha sido igualmente efectiva, consiguiendo que mucha gente que hasta la fecha se había mostrado indiferente (incluso hostil) hacia la misma, muestre ahora su más ferviente apoyo sólo como una muestra de rabia o reacción irracional ante un ataque a los legítimos deseos independentistas de miles de personas (un ataque, por otra parte, perfectamente coordinado con los líderes del movimiento atacado), impidiendo un análisis más reflexivo y sereno de todo este fenómeno social. Si la gente se hubiera parado un minuto a considerar los perfiles de alguno de los personajes más mediáticos que han mostrado su apoyo a la independencia de Cataluña, hubiera obtenido muchas pistas de a quién interesa realmente todo esto; personajes como por ejemplo Pep Guardiola, emblema, entre otros, del Banco Sabadell, o Gerad Piqué, quien ha prestado habitualmente su imagen a varias empresas deportivas multinacionales.

No olvidemos que la estrategia del independentismo ha sido siempre de gran ayuda para desintegrar Estados o naciones que, posteriormente (una vez disueltos), fueron asimilados por otros Estados, naciones o instituciones supranacionales. La táctica es de manual: dividir para luego unir. Lo que está pasando en el caso de Cataluña (muy similar a lo que está aconteciendo en el caso de Escocia), no es más que un proyecto (experimento) perfectamente planificado y orquestado por grupos de poder españoles, catalanes e internacionales, cuyo fin es el de acondicionar a la opinión pública internacional para que acepte y vea como normales los diferentes conflictos independentistas que empezarán a surgir en distintos puntos del planeta, con los que se pretende herir de muerte a los actuales Estados-naciones como paso previo a la instauración de un futuro gobierno mundial supranacional.

Toda esta estrategia obedece a algo teorizado hace ya tiempo por Edward L Bernays, sobrino de Sigmund Freud y considerado como el padre de la actual Ingeniería Social (a la que muchos prefieren llamar Relaciones Públicas con el fin de esconder la idea de que su objetivo último es la manipulación de los miembros de una sociedad). Según explica Bernays en su obra Cristalizando la opinión pública (2):

«Los elementos básicos de la naturaleza humana están fijados en lo relativo a deseos, instintos y tendencias innatas. Sin embargo, las direcciones hacia las que estos elementos básicos pueden orientarse con las influencias apropiadas son infinitas. La naturaleza humana es fácilmente modificable».
(...) «El asesor en Relaciones Públicas extrae de las causas de sus clientes las ideas capaces de capitalizar ciertos instintos fundamentales del público al que trata de dirigirse y, a continuación, se dispone a proyectar estas ideas a su público.
«William MacDougall, el psicólogo, clasifica siete instintos primarios con sus emociones concomitantes. Son el temor a la confrontación -temor-, la repulsión -disgusto-, la curiosidad -asombro-, la belicosidad -rabia-, la auto-exhibición -entusiasmo-, la auto-humillación -subyugación-, el amor familiar -ternura-. El asesor en Relaciones Públicas usa estos instintos al desarrollar ideas y emociones que modifiquen las opiniones y conductas de su público».

El caso que aquí nos ocupa estaría relacionado con la manipulación del instinto de belicosidad y su emoción concomitante de rabia. Según Bernays:

«La belicosidad con su emoción concomitante de rabia es una constante humana. El asesor en Relaciones Públicas la usa continuamente al organizar toda suerte de eventos que la ponen en juego. Debido a ello, a menudo se ve forzado a representar combates y crear temas de debate».
(...) «El asesor en Relaciones Públicas tiene en el instinto de belicosidad una poderosa arma para hacerse con el apoyo o la oposición del público a un punto de vista en el que está interesado. Con este propósito, siempre que sea posible, formulará su caso en forma de tema de debate y recabará  el apoyo de todas las fuerzas disponibles».
(...) «El señor Lippmann aporta el siguiente comentario: “Cuando no se cuenta con la belicosidad, a aquéllos que no están directamente implicados en el tema les resulta muy difícil mantener el interés. Los que si están implicados mantendrán el interés a pesar de la ausencia de debate. La actividad les proporciona suficiente interés a pesar de la ausencia de rivalidad. Pero para aquellos para quienes el problema es ajeno y distante, debe existir un factor de interés adicional. Para que el asunto tenga significado para ellos, se les debe proporcionar un factor de lucha, suspense y victoria”».

En cualquier caso, la Ingeniería Social no es omnipotente, su éxito no radica sólo en el talento y la habilidad para la persuasión de lo que Bernays llamaba los “asesores en Relaciones Públicas”, sino también en el miedo y en la incapacidad de la mayoría de los miembros del rebaño para afrontar una vida no tutelada. Mientras en los sujetos predomine el deseo de bienestar material sobre el de dignidad personal, los pastores tendrán asegurado el control del rebaño. Se puede decir que se trata de una especie de “matrimonio de conveniencia”, de alianza de intereses en la que tanta responsabilidad tienen los unos como los otros. En el fondo, sólo es una cuestión de elección; y no respetar tal elección (sea la que fuere), una muestra de intolerancia.

NOTAS:
(1) El asamblearismo esgrimido por PI no es muy diferente a la idea de los soviets de la Revolución Rusa que sirvió para disfrazar un régimen profundamente burocrático. Igualmente, la idea de democracia con la que se trata de disfrazar a las sociedades actuales es una auténtica falacia, pues el poder real lo ejercen los medios de comunicación de masas al servicio del Estado y del capitalismo que guían muy eficazmente la mente del gran público según la dirección deseada por éstos. Se podría decir que las ideas de asamblearismo o poder del pueblo son totalmente contrarias e irreconciliables con el concepto de Estado. Si alguien realmente quisiera desarrollar un asamblearismo eficaz, lo primero que debería hacer es desmontar el Estado o hacerlo al margen de éste.
(2) Edward L Bernays fue asesor de varios presidentes de los Estados Unidos, jugando un papel importante en la Primera y la Segunda Guerra Mundial, así como en la posterior Guerra Fría contra los soviéticos. Asesoró a grandes empresarios, entre ellos, al magnate de los automóviles Henry Ford o a la familia Rockefeller. Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, fue un ferviente admirador y estudioso de las técnicas de manipulación de masas ideas por Bernays.

2 comentarios:

  1. Permitanme, desde el respeto, un apunte: quienes primero pusieron al mismo nivel capitalismo y socialismo fueron los fascitas en Italia, los nazis en Alemania y los falangistas en España (con su "democracia orgánica"). Las consecuencias de una tal visión de la historia, la sociedad y el ser humano, fueron patentes. Les sugiero un periodo de lectura, formación y reflexión. Entonces serán capaces de discernir el pensamiento crítico, aquel que nace de un criterio, de la mera barbaridad surgida de la ignorancia informada.

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    1. El problema del fascismo, del socialismo o del capitalismo es que son utopías que, al pensar sólo con el estómago, creen que el hombre puede desarrollar una vida armónica en una sociedad insana y brutal como es la sociedad industrial (tecnológica) de masas. Es posible que actualmente no sea posible la vuelta a la naturaleza, pero no creo que la solución sea optar por la opción menos "mala", el posibilismo y el utilitarismo sólo ha agravado más el problema, y nos ha conducido al infernal "Mundo Feliz" en que hoy nos hayamos inmersos.
      El fascismo, el socialismo o el capitalismo no son más que la continuación de los viejos y delirantes ideales mesiánicos judeocristianos, que pretendiendo alcanzar los cielos, han precipitado a la humanidad a los infiernos.

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