martes, 23 de diciembre de 2014

El Pequeño Nicolás: otro espectáculo mediático para la TELEdirección de las masas


"La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de importancia en la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino de nuestro país. Quienes nos gobiernan, moldean nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas son en gran medida personas de las que nunca hemos oído hablar". (Edward L Bernays, Propaganda)

"¡Apaga esa mierda! ¡Salgamos de aquí!" (Hunter S Thompson, Miedo y asco en Las Vegas)

Para entender todo el fenómeno mediático conocido con el nombre del Pequeño Nicolás, lo primero que debemos entender es que hoy en día todo fenómeno de este tipo tiene un mismo objetivo (nada de lo que aparece en los medios de comunicación de masas aparece por casualidad): acondicionar y preparar tu mente para los cambios que a la oligarquía gobernante le interesa introducir en las actuales sociedades de masas.

Nos hayamos inmersos en una guerra mundial de cuarta generación, donde el campo de batalla no es otro que tu mente, y las armas que se emplean para conquistarla y someterla son, principalmente, los medios de comunicación de masas (que hoy más que nunca, no son más que medios de pastoreo de masas).

El show mediático del Pequeño Nicolás sigue una estrategia perfectamente diseñada de antemano, consistente en la representación (dramatización) de un falso enfrentamiento entre miembros del CNI (Centro Nacional de Inteligencia de España), la policía y Francisco Nicolás Gómez Iglesias (el Pequeño Nicolás) destinado a proporcionar una cierta apariencia de veracidad a todas las historias que éste vaya vertiendo por los medios. Esta estrategia es muy similar a la que se puso en práctica con Julian Assange. Se escenifica y retransmite un simulacro de persecución por parte de las autoridades (se crea el mártir) y, después, se le proporciona la posibilidad de difundir y amplificar su discurso a través de diversos medios de comunicación de masas. El engaño está servido, pues ¿quién osaría poner en duda la palabra de un mártir? Una posibilidad -la de utilizar los medios de comunicación de masas para difundir su mensaje- que nunca tendrá (ni ha tenido) un verdadero disidente; pensemos por ejemplo en los disidentes de la versión oficial del SIDA o del cáncer: muchos de ellos han acabado con sus huesos en la cárcel (o peor aún), nadie se ha enterado de esta persecución y, por supuesto, los medios de comunicación de masas jamás se han hecho eco de su discurso.

La espectacular detención de Francisco Nicolás, las declaraciones de personas de relevancia pública que aseguran que detrás del Pequeño Nicolás hubo siempre una importante cobertura política y policial, las filtraciones por parte de miembros del CNI de unas conversaciones entre altos mandos de la policía nacional que vendrían a reforzar la idea de que el Pequeño Nicolás posee información sensible para la seguridad del Estado (1); todo ello tiene como finalidad revestir de veracidad la figura del Pequeño Nicolás y toda la información que éste vaya vertiendo por los medios. Pero, no te engañes, la policía, el CNI, los medios de comunicación de masas, el Pequeño Nicolás, todos ellos trabajan para el mismo equipo, un equipo perfectamente cohesionado y sin fisuras.

Todo es un farsa, una vulgar ópera bufa (representada, todo hay que decirlo, por unos actores bastante mediocres) cuyo objetivo es crear en las masas el estado emocional necesario para la implementación de medidas y reformas favorables a los intereses de la oligarquía gobernante. Es muy probable que aparezcan más declaraciones y se representen nuevos actos de este drama, con el fin de dotar de una mayor credibilidad a las revelaciones del Pequeño Nicolás.

Todo apunta a que estas revelaciones (relacionadas en su mayoría con casos de corrupción) se utilizarán con dos objetivos: en primer lugar, una más que probable demolición controlada del actual gobierno de España de cara a las próximas elecciones generales (2) y al planificado ascenso de Podemos al poder, y, en segundo, terminar por consolidar en el subconsciente colectivo la idea de la necesidad de reformas en el actual sistema político y económico español (eurobonos o tratado de libre comercio entre la UE y EEUU). En este contexto deberíamos encuadrar el último esperpéntico espectáculo del hombre que estrelló su vehículo contra los bajos de la sede del Partido Popular en Madrid como protesta contra la política española en su conjunto; un espectáculo producido y dirigido por los mismos "lumbreras" que están produciendo y dirigiendo lo del Pequeño Nicolás. Cualquier cosa les vale para moldear tu opinión y tu conducta de acuerdo con sus intereses, incluido un enfrentamiento entre hinchadas de fútbol de primera división. Esa es la razón por las que unas cosas, y no otras, aparecen por la tele. Mientras no seas capaz de entender esto, tu vida estará completamente en sus manos.

Vivimos en una sociedad en la que el comportamiento de las grandes mayorías es TELEdirigido con una precisión casi milimétrica; una sociedad donde lo que la gente cree que quiere no es más que lo que la tele ha querido que quieran. En una sociedad así, el mayor acto revolucionario consistiría en apagar la televisión (no escuchar la radio, no ver los canales de internet de masas o no leer los periódicos sistémicos).

Esta TELEdirección de las masas no habría sido posible si antes no se hubiera inducido a éstas, de diversos modos (a través de la propia televisión, la escuela, la religión, el deporte o, más actualmente, internet), a desarrollar una conducta infantil y egocéntrica, sumergiendo al individuo en una espiral de vanidad, narcisismo y estulticia que le ha incapacitado para el más elemental análisis crítico del mundo que le rodea y, con ello, para el desarrollo de una existencia libre, autónoma e independiente.

NOTAS:
(1) Según los medios de comunicación de masas, la filtración por parte del CNI de estas presuntas conversaciones entre miembros de la policía nacional serían consecuencia de una supuesta lucha interna entre facciones del poder, algo totalmente imposible de creer en un país que desde hace muchos años se encuentra totalmente sometido a los dictados de los Estados Unidos, como se pudo comprobar con el atentado del 11M, donde todos siguieron con disciplina marcial los pasos recomendados para que nunca se descubriera el verdadero autor de la masacre. En este país no existen facciones de poder, Estados Unidos es el único poder que hace y deshace a su antojo en la vida política española (cada vez con mayor descaro y prepotencia).
(2) La vinculación que mantuvo durante años el Pequeño Nicolás con el Partido Popular contribuye a dotar de mayor credibilidad a sus declaraciones.

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