miércoles, 7 de octubre de 2015

¿Qué se esconde detrás de las campañas por los derechos de los animales? (humanizar a los animales/ animalizar a los humanos)


Advertencia: es posible que la lectura de este breve artículo pudiera llevar a algunas personas a pensar que trato de justificar espectáculos como el Toro de la Vega o la tauromaquia en general (1), por ello, recomendaría a todos aquellos que aún siguen anclados en una lógica reduccionista y maniquea, y que casualmente han tropezado con esta reflexión, que, con el fin de evitar que su frágil intelecto se escandalice, abandonen cuanto antes estas líneas y continúen viendo vídeos virales en youtube o enredados en alguna ciberdiscusión en uno de los múltiples foros de debate de internet.

"¡Siguiendo sus talones como un perro para mostrarme hasta que punto has degenerado!" (William Shakespeare, Enrique IV: Primera parte, Acto III, Escena II)

Al igual que otras estrategias psicológicas de control social utilizadas en nuestros días por el poder establecido, las campañas por los derechos de los animales (apoyadas en la actualidad por todos los grandes medios de comunicación de masas) tienen un objetivo multifuncional. Entre las diversas funciones que dichas campañas cumplen, la principal de ellas consiste en rebajar al máximo la dignidad de los seres humanos mediante el uso de un falaz discurso que trata de situar a un mismo nivel la condición humana y la de las bestias (2), llegando incluso a atribuir a éstas el grado de sujetos de derecho.

Esta rebaja de la dignidad de los seres humanos, con la que se les degrada a la categoría de meros animales, no sólo es muy útil para neutralizar actitudes peligrosas para el poder, como la rebeldía o la cooperación entre los sometidos, sino también para potenciar otras más beneficiosas, como el servilismo o la competitividad. Conviene recordar que este socavamiento de la dignidad ha sido y sigue siendo un procedimiento habitual en todas las cárceles y campos de prisioneros, su fin es doblegar la voluntad de los cautivos. Precisamente, en la prisión de Abu Ghraib, durante la Guerra de Irak, se llegó a utilizar animales (a perros concretamente) con este mismo propósito.

Las campañas por los derechos de los animales (junto a otro tipo de campañas ideológicas) han contribuido a que muchos individuos se vean a sí mismos y a sus semejantes como seres no muy diferentes a animales y, en algunos casos, como habremos oído en más de una ocasión al dueño de una mascota, como inferiores a éstos. Todo ello ha tenido como consecuencia que tales individuos hayan ido progresivamente animalizando su forma de percibir la realidad y de relacionarse con el mundo, hasta el punto de ver como fin último de la existencia humana la mera satisfacción de las necesidades fisiológicas.

Los beneficios que el capitalismo puede obtener de hombres que piensan y razonan como animales, y no como hombres, son fácilmente comprensibles: unos obreros de una cadena de montaje, bien adoctrinados en este sentido, no tienen una manera muy diferente de comportarse a unos burros dando vueltas a una noria. Si al hombre sólo le preocupa la mayor o menor cantidad de "pienso" con el que llenará su estómago al final del día, el capitalismo no sólo estará a salvo, sino que se fortalecerá, al encontrar una justificación ideológica en el modo de razonar de los individuos.

Por último, esta estrategia tiene también como objetivo inculcar un absurdo sentimiento de culpa en los seres humanos por el mero hecho de serlo, algo parecido a lo que hace el feminismo con los hombres heterosexuales. El sentimiento de culpa ha sido una estrategia utilizada históricamente por el poder con el objetivo de conseguir sujetos amedrentados y timoratos y, por lo tanto, fácilmente dominables. En la actualidad, lo único que ha hecho el poder ha sido sustituir los viejos y desgastados métodos (cristianismo) por otros nuevos (feminismo, ecologismo...) con el mismo fin.

Sin lugar a dudas, la mejor forma de descubrir quién está detrás de todo este tinglado de la defensa de los derechos de los animales, y de entender el objetivo por el que se creó, es realizando un sencillo ejercicio de investigación histórica. La World Wildlife Fund (WWF) fue la primera organización ecologista del mundo preocupada especialmente por los animales, y tuvo, en el Príncipe Bernardo de Holanda, a su presidente fundador (1961). El príncipe Bernardo, además de su posición de aristócrata, fue un reconocido mecenas del régimen nazi. Además de Bernardo de Holanda, destaca, entre los fundadores de la WWF, Godfrey A. Rockefeller, miembro del clan Rockefeller y personaje muy estrechamente vinculado a la familia Bush.

Este tipo de estrategias utilizadas por el poder, no sólo afectan a los sometidos a corto plazo, sino que, a la larga, también afectan a las futuras generaciones de dominadores, los cuales no podrán escapar del ambiente de degradación social creado por sus predecesores. Una degradación que se irá agudizando con el paso de los años como consecuencia de las nuevas estrategias que irán aplicando los sucesivos (y cada vez más degradados) dominadores con el fin de mantener su posición. Este círculo vicioso (cuyo motor es el ansia de poder) sólo puede terminar precipitando al vacío al actual orden social; un acontecimiento para el que no creo que falte ya mucho tiempo, basta con observar la ramplonería y mediocridad de los nuevos "líderes" para darse cuenta de ello.

Notas:
(1) Espectáculos que tienen muy poco que ver con un festejo popular y sí mucho con un negocio capitalista.
(2) En este sentido, el gran admirador del nazismo, Walt Disney, jugó un papel decisivo en el adoctrinamiento de millones de personas al convertir a los más diversos animales en protagonistas de un gran número de sus películas. Gracias al poder hipnótico del cine y de la TV, se consiguió que las masas empezarán a percibir a los animales de una forma muy diferente a como se les había percibido hasta entonces, esto permitió al discurso de los derechos de los animales abrirse paso con una mayor facilidad. Esta estrategia de desestructuración de lo humano se ha vuelto aún más agresiva en las últimas décadas, convirtiendo en protagonistas de películas de cine y series de televisión a todo tipo de objetos inanimados.

2 comentarios:

  1. Brillante, se esté o no de acuerdo.
    El sentimiento de culpa es, hasta donde yo sé, el más antiguo ardid utilizado por el Poder para perpetuarse. Ya el "pecado original" sitúa a los creyentes, incluso antes de nacer, en un plano de inferioridad respecto a los animales, criaturas éstas que, si bien no son merecedoras de ser premiadas con el paraíso -según los preceptos religiosos (imposible adoctrinarlas para que interioricen el malicioso chantaje)- quedan exentas del monstruoso estigma, aunque no de ser domesticadas, sacrificadas y enviadas al limbo de los des-almados.

    En cualquier caso, antes de interrogarse sobre el funcionamiento de estas complejas estratagemas, es preciso indagar sobre sus orígenes, como bien señalas tú respecto al Príncipe Bernardo de Holanda, pero la adoctrinada mayoría de los mortales está más atenta al hipnótico contoneo de Ariadna que a las pistas que su hilo va claramente señalando.

    Salud

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