lunes, 21 de marzo de 2016

Internet, facebook y foros de debate: perfeccionando la manipulación de los instintos gregarios de las masas mediante la cibernética

"Nuestra civilización nos ha hecho a todos iguales. Ya nadie es totalmente rico, o blanco, o negro. Todos queremos lo mismo. Como individuos no somos nada." (Chuck Palahniuk, El club de la lucha, cap. 17)

Probablemente, más de una vez, habrás escuchado o leído a diferentes personas advirtiendo de los riesgos que supone internet para la seguridad o la intimidad personal. Según estas personas, internet es un arma muy poderosa, construida y, posteriormente, introducida en la sociedad con el fin de controlar y espiar a la población. Es decir, para estas personas no habría ningún problema en que la gente utilizase internet siempre y cuando no revelase demasiados datos personales y no se implicara demasiado en la red.

Desde mi punto de vista, el espionaje y el control individualizado de la población son sólo funciones muy secundarias. La razón por la que se decidió introducir internet en la sociedad es exactamente la misma que motivó la introducción de la prensa, la radio o la televisión, es decir, conseguir una manipulación más efectiva de los instintos gregarios de los habitantes de las sociedades de masas.

El que la mayor parte de la gente se niegue a aceptar que su comportamiento diario está guiado casi exclusivamente por los más puros instintos primarios (supervivencia, reproducción, gregarismo, etc.), no significa que ello no suceda. Desgraciadamente, armarse del suficiente valor para aceptar este hecho no es algo que esté al alcance de la mayoría, que prefieren vivir autoengañándose y pensando que son seres extraordinarios, no sujetos a las leyes de la naturaleza que rigen en el resto del mundo animal. Indudablemente esta actitud puede resultar muy útil para alimentar nuestro ego, pero es totalmente nefasta si lo que pretendemos es vivir algún día de un modo mínimamente autónomo e independiente.

El poder conoce muy bien, desde hace mucho tiempo, los instintos a los que los seres humanos estamos sometidos. A lo largo de la historia se han venido ideando diferentes estrategias con el fin de manipular tales instintos y así conducir a la humanidad en la dirección deseada, sin que la inmensa mayoría de sus miembros fueran apenas conscientes de esta forma de control. De este modo, en lugar de oposición, se conseguía encontrar colaboración por parte de los individuos, que pensaban que lo que hacían (servidumbre al poder) lo hacían porque realmente lo deseaban y no porque alguien les condicionara a ello.

En este sentido, internet, que aparece en un momento en el que las sociedades de masas se encontraban ya muy desarrolladas, es introducido de forma masiva en nuestra sociedad con un objetivo muy concreto: conseguir un control de los instintos gregarios de los individuos mucho más efectivo que el que hasta entonces le proporcionaba la televisión, la radio o la prensa.

La ventaja de internet con respecto a los medios de comunicación precedentes es que internet es capaz de generar infinitas veces más contenidos y a mucha mayor velocidad, influyendo de este modo con mucha más fuerza sobre el espíritu gregario que late en todos y cada uno de nosotros. Además, permitiendo a la disidencia expresar su discrepancia con total y absoluta libertad, consigue revestirse de una aureola de tolerancia y liberalidad que no tuvieron sus predecesores, pues, en éstos, la más pequeña opinión disidente tenía una peligrosa visibilidad, sin embargo, en internet, al quedar diluida en un inmenso océano de contenidos, apenas es perceptible.

Basta con hacer una sencilla búsqueda sobre una noticia de actualidad para encontrarnos miles de páginas web diciéndonos más o menos del mismo modo lo que al poder más le interesa. Unas páginas que serán siempre las primeras en ser mostradas, debido a los criterios de búsqueda establecidos por los creadores de la red (el propio establishment). Esta avalancha de opiniones pro sistema hace que los individuos, que generalmente se encuentran sentados a solas frente a su ordenador, tengan la impresión de que el mundo entero, de forma absolutamente unánime, piensa exactamente de ese mismo modo. Ya no se trata simplemente del locutor de un programa de radio o del presentador de un programa de televisión, ahora hablamos de miles de personas anónimas y supuestamente independientes, que crean sus propios blogs o comentan en foros de debate, los encargados de reproducir el discurso dominante.

Precisamente estos foros, por su apariencia democrática (todo el que quiera, puede opinar), son una de las herramientas favoritas del poder para crear corrientes de opinión. En tales foros, por cada comentario que pueda cuestionar el orden establecido, el poder puede contrarrestarlos con miles realizados por unas pocas personas (cada una de ellas, con múltiples identidades) contratadas específicamente para esta labor (incluso se habla del uso de programas informáticos con este fin [1]). El instinto gregario no valora la veracidad de un razonamiento, sino la posibilidad de que aceptar o no un determinado razonamiento pueda llegar a excluirle del grupo. El instinto gregario se decantará siempre por el razonamiento mayoritariamente apoyado, con independencia de que éste sea o no el que más se aproxime a la verdad. La razón de que internet sea una herramienta de manipulación de conductas mucho más efectiva que la televisión, la radio o la prensa (aunque no por ello dejan de seguir siendo complementarias) es precisamente por esa capacidad para generar y difundir infinitas veces más opiniones en una misma línea, al mismo tiempo que permite al inocente e inofensivo internauta la posibilidad de participar en lo que no es otra cosa que un juego amañado, de tal modo que su mente y sus pensamientos puedan ser manipulados con mucha mayor facilidad gracias a la ilusión de creer estar participando en igualdad de condiciones.

Gracias a estas estrategias de manipulación, internet ha conseguido homogeneizar las mentes de los individuos como nunca antes lo había conseguido ningún otro medio de comunicación, no sólo para que hablen o piensen exclusivamente sobre los temas que al poder le interesa que hablen o piensen, sino para que, además, lo hagan del modo que más le interesa al poder.

Esta homogeneización de las mentes se retroalimenta a través de las conocidas como redes sociales (facebook, twitter o grupos de whatsapp), donde individuos altamente estandarizados, no sólo actuarán como reproductores del discurso dominante, sino también como censores del discurso disidente, que ignorarán o repudiarán por miedo a ser excluidos del rebaño. Un rebaño que, encima, ya ni tan siquiera sería algo tangible, real, sino que se trataría simplemente de un concepto etéreo, de una mera ilusión; es decir, nos encontramos ante un hecho realmente paradójico: se ha conseguido que los individuos conserven las características propias de un rebaño al mismo tiempo que se les mantiene separados unos de otros. Si a todo esto añadimos el que, gracias a los teléfonos móviles, los individuos puedan estar voluntaria y permanentemente "conectados" a sus redes sociales favoritas, hace que esta forma de control sea prácticamente infalible.

Por otro lado, gracias a la ilusión de interactividad que produce el uso de internet, el individuo cree estar interviniendo de algún modo en la vida pública, cuando en realidad no está  haciendo nada, tan sólo perder el tiempo y una parte importante de su vida en compañía de una entidad inanimada. ¿Qué mejor forma puede haber de neutralizar a la disidencia? Esta es la razón de que la avanzadilla ideológica del Nuevo Orden Mundial, con Podemos y Ciudadanos a la cabeza (en el caso de España), no escatimen la menor ocasión para hacer proselitismo en favor de la cibercracia y del activismo cibernético. La actual situación de ingobernabilidad que vive España (retransmitida vía satélite a todos los rincones del planeta) ha sido artificialmente provocada con el fin de crear un escenario propicio para que este nuevo sistema de control social sea más fácilmente aceptado por las masas, a las que se hará creer que podrán gobernar a través de la red, cuando será la red quien les gobierne a ellas. Tras el 15-M, ahora nos encontraríamos en la segunda fase del spanishexperiment, cuyo objetivo no es otro que el de consolidar los cimientos psicológicos necesarios que posibiliten la futura instauración de un Gobierno Mundial de corte tecnotrónico.

Es posible que internet pueda estar siendo utilizado para espiar a determinadas personas, básicamente a personas implicadas en disputas económicas o políticas al más alto nivel (no te hagas ilusiones, si no eres nada más que un mindundi, te aseguro que el contenido del disco duro de tu ordenador no les importa lo más mínimo). Lo que está fuera de toda duda es que internet se ha revelado como una herramienta terriblemente eficaz para convertir a los habitantes de las actuales sociedades de masas en seres dóciles y absolutamente inofensivos para el sistema de dominación. Nunca antes había sido tan fácil el control del rebaño humano (hoy, reducido a la categoría de mero enjambre). Y es que convertir a los seres humanos en zombis no podía tener otro resultado, aunque con ello también se haya acelerado hasta velocidad de crucero el proceso de decadencia de la civilización.


Notas:
[1] En este blog he llegado a recibir comentarios desde perfiles de blogger cuyo nombre (o nick) era una mera secuencia de números. La introducción masiva de comentarios en blogs puede tener diversos objetivos: redireccionar el instinto gregario de las masas en la dirección deseada, influir al propio autor de un blog en un determinado sentido o, simplemente, crear más confusión (más aún de la creada ya por los millones de blogs -sistémicos y no sistémicos- que inundan internet con sus contenidos). En cualquier caso, en muchas ocasiones no es ni siquiera necesario este tipo de intervencionismo, el alto grado de estandarización de los individuos de las actuales sociedades de masas ya retroalimenta suficientemente al sistema, ya sea por lo que éstos publican en blogs propios o por lo que comentan en otros.

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