martes, 28 de junio de 2016

Elecciones españolas 2016: un nuevo paso hacia Open Government

"Porque las ciudades, sobre todo las que están acostumbradas a vivir libres o a ser gobernadas por sus propios ciudadanos, están más contentas y tranquilas bajo un dominio que no ven, aunque sea gravoso en algunos aspectos, que bajo otro al que ven todos los días, pues entonces les parece que cada día se les echa en cara su servidumbre." (Maquiavelo, Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Libro II, 21)

El único y verdadero propósito de las últimas elecciones celebradas en España (26 de junio de 2016) ha sido el de terminar por instalar en la mente colectiva de la sociedad la idea de que, al no ser posibles ya los gobiernos de mayorías absolutas, se hace necesario empezar a gestionar la sociedad mediante un nuevo modelo político. Curiosamente este escenario coincide milimétricamente con el planteado por George Soros y su Open Society para poder desarrollar su proyecto Open Government (Gobierno Abierto), cuyo objetivo es facilitar aún más la penetración de los grandes grupos oligárquicos extranjeros en la vida política y económica de los Estados [1].

La verdadera finalidad de Podemos y Ciudadanos ha sido la de fragmentar a los votantes españoles de izquierdas y de derechas, para conseguir que la idea de un gobierno "plural" y abierto sea más fácilmente asumible por el conjunto de la sociedad española. Por otro lado, el paripé montado con la repetición de las elecciones sólo ha tenido como objeto dotar a todo este show de una mayor tensión dramática; pues, al reafirmar los resultados de diciembre de 2015, se ha terminado por hacer sentir al público la necesidad de dar la alternativa a un nuevo modelo político; además, de paso, ha servido para quitarse de en medio algún viejo estorbo como IU.

Como ya analicé en un artículo anterior (El puñetazo a Rajoy: una operación psicológica de manual para movilizar al electorado en la dirección deseada), lo que se busca con el actual modelo de parlamento abierto, sin mayorías  absolutas, es conseguir una mayor flexibilidad a la hora de aprobar determinadas leyes o medidas. Antiguamente, para conseguir aprobar medidas típicamente asociadas a la derecha, había que esperar a que el PP estuviera en el poder; igualmente, si se querían aprobar medidas generalmente asociadas a la izquierda política, había que esperar a la llegada del PSOE. Gracias al nuevo modelo parlamentario, y a los diferentes pactos que se podrán realizar a partir de ahora, todo se desarrollará de forma mucho más ágil y rápida para los intereses de los diferentes grupos oligárquicos, hasta la definitiva instauración del Gobierno Abierto. En el fondo, todo esto es muy parecido a esa especie de gobierno de concentración nacional que se pretendió alcanzar con el 23-F, cuya finalidad era la de ejercer de gobierno de transición hasta la consolidación del nuevo sistema bipartidista.

Además, estar en la oposición permitirá a Podemos (buque insignia de Soros, la CIA y el Pentágono en España) librarse de la presión y de las críticas asociadas al partido gobernante, pudiendo así desarrollar su agenda con mayor fluidez y consenso social (nacional e internacional): todo un auténtico gobierno en la sombra.

Pero sin duda alguna, el principal objetivo buscado al permitir la victoria del PP, es el de tratar de desgastar todo lo posible a la derecha sociológica española y al actual sistema parlamentario en general (sembrar el caos), para que, de cara al año 2020 (o incluso antes), Pablo Iglesias acceda a la presidencia del gobierno casi por aclamación popular y, una vez logrado este objetivo, pueda dar fácilmente el paso definitivo para la instauración del Gobierno Abierto: liquidar el actual sistema parlamentario y, con la excusa de lograr por fin la soñada democracia directa y participativa, entregar la vida política y económica de España al oscuro mundo de internet y sus criaturas, un mundo controlado por el Pentágono y las grandes transnacionales anglonorteaméricanas.

La estrategia seguida es la misma que en tantas otras ocasiones: conseguir que sean los propios siervos quienes reclamen sus cadenas. Algo parecido ocurrió recientemente tras el referéndum sobre la continuidad o no del Reino Unido en la Unión Europea. Esta maniobra de Ingeniería Social no sólo sirvió para que la mayoría de los ciudadanos europeos se postraran de rodillas ante uno de los principales creadores e impulsores de este proyecto globalista (el Reino Unido), rogándole que no les abandonara, sino que, sobre todo, ha sido de gran utilidad para que dichos individuos reafirmaran sus vínculos psicológicos con la UE.

Todo el revuelo que están armando (y armarán) diversos blogs supuestamente alternativos en torno a un posible amaño de las elecciones, no tiene otro objetivo que el de seguir profundizando en la crisis del actual sistema parlamentario; lo cual constituye una nueva prueba de la verdadera labor que desde hace tiempo vienen realizando dichos blogs: puros mercenarios al servicio de la guerra de cuarta generación.

¡Pues claro que las elecciones están amañadas!, pero han estado amañadas ahora y siempre. Decir a estas alturas que todo esto del parlamentarismo es un timo, es como si alguien saliera a la calle gritando que ha descubierto que el agua moja. Lo que realmente se busca con todo lo que está pasando, y que estos blogueros nunca denunciaran, es conseguir darle una nueva vuelta de tuerca a este timo, hacerlo más perfecto, y, en lugar de que sean unos seres humanos imperfectos los que se encarguen de ejecutarlo, dejarlo todo en manos de la cibernética. Una forma de pensar y de actuar típica de sujetos decadentes y resentidos que odian la vida. Si por ellos fuera, instalarían interruptores en los seres humanos para apagarlos y encenderlos a voluntad.

La facilidad con la que Soros y compañía están desarrollando sus planes en España, y la total complicidad de los principales actores del panorama político, social, mediático y militar español en todo ello, viene a confirmar una vez más, con total claridad, nuestro estatus de mera colonia, y lo más importante, el colosal nivel de miseria humana de dichos actores. De igual modo, la pasividad, la sumisión y el espíritu acrítico con el que las masas están asistiendo a todo este proceso, pone de manifiesto la irremediable condición de rebaño del actual pueblo español, que, como bien ha apuntado algún lúcido analista, hoy habría devenido en simple piara.

Notas:
[1] En el sensacional ensayo de Andréi Kononov "Infiltrados 2.0: El verdadero origen del 15-M y el complot de Podemos" (que podréis encontrar buscándolo en internet), encontraréis una amplia y clara explicación de todo este proyecto globalista anglosajón denominado Open Government.

sábado, 25 de junio de 2016

La inauguración del túnel de San Gotardo: un ejemplo de cómo se manipula a las masas a través del imaginario colectivo

"Los poetas de la antigüedad animaron todos los objetos sensibles con Dioses y Genios, nombrándolos y adorándolos con las propiedades de bosques, ríos, montañas, lagos, ciudades, naciones y todo lo que sus dilatados y numerosos sentidos podían percibir. 
Y particularmente estudiaron el genio de cada ciudad y pueblo, colocándolo bajo su deidad mental.
Hasta que un sistema estableciose, del cual algunos sacaron provecho y al vulgo esclavizaron con el intento de dar realidad o abstraer las deidades mentales de sus objetos: entonces comenzó el Sacerdocio."
(William Blake, El Matrimonio del Cielo y el Infierno)

"Magia: arte de convertir la superstición en moneda contante y sonante." (Ambrose Bierce, El diccionario del diablo)

Pocos días antes del espectáculo televisivo que se hizo pasar por un atentado terrorista en Orlando, Florida, se celebró en la localidad suiza de San Gotardo, la inauguración del túnel ferroviario más largo del mundo. A esta inauguración acudieron varios de los principales mandatarios de la Unión Europea, importantes hombres de negocios y representantes del Vaticano. El acto principal de esta ceremonia fue una especie de representación teatral en la que, entre otras cosas, se escenificó una confrontación entre Satanás (el macho cabrío) y la homosexualidad. El combate terminó con la victoria de los homosexuales gracias a la ayuda de Lucifer (el Ángel Caído).

A los pocos días, muchas personas en internet empezaron a analizar lo sucedido en San Gotardo como una nueva prueba de las creencias satánicas que, desde hace largo tiempo, vienen guiando la agenda de las elites gobernantes; algo que muchos llevan años denunciando en artículos y vídeos en internet, algunos de ellos, como el multimillonario David Icke, con millones de seguidores.

Sin embargo, nada de esto es cierto. Se trata de un análisis bastante pobre e ingenuo, probablemente guiado por la ignorancia en la mayoría de los casos, por prejuicios de carácter religioso, o, en el caso de David Icke, por las órdenes de sus superiores. A los poderosos lo único que les interesa es el Poder. La religión o el esoterismo sólo les importa en tanto en cuanto les sirva para manipular el inconsciente colectivo de las masas.

Esta pseudorepresentación teatral no fue más que un acto de propaganda, en el que, jugando con el imaginario colectivo de occidente, se trató de asociar la homosexualidad y la mujer con una figura que posee una enorme carga simbólica de herejía y de rebelión: Lucifer (precisamente fue una mujer la encargada de interpretar el papel del Ángel Caído); y a satanás, o al macho cabrío, con el hombre en general y con el estereotipo del terrorista islámico (moreno, con barba) en particular, reforzando de este modo en el subconsciente colectivo occidental, no sólo la necesidad de continuar con el lucrativo negocio de la guerra contra el terrorismo (las nuevas cruzadas), sino también de feminizar a la sociedad, convirtiendo así a los hombres en individuos pusilánimes, gregarios y, por lo tanto, más fáciles de manipular.

Antes de la ilustración, la figura de Lucifer tenía una carga simbólica bastante negativa, al haber sido asociada al mal por la iglesia romana durante muchos siglos. Esto empezaría a cambiar a partir, especialmente, del siglo de las luces, pues, al ser presentado por muchos poetas y pintores de la época como la representación por excelencia de la victoria del nuevo orden sobre el antiguo régimen, Lucifer empezó a cargarse de un contenido simbólico positivo. En nuestros días, aunque aún sigue teniendo una pequeña carga simbólica negativa, tiene mucho más de positivo que de otra cosa. Esto es así porque los símbolos no poseen una carga estática, sino que está va mutando en función de las dinámicas sociales.


Por el contrario, la figura del macho cabrío, otra de las representaciones del diablo para los cristianos y que no es otra cosa que el antiguo dios griego Pan, representación de la virilidad, aún sigue teniendo en nuestros días una carga simbólica bastante negativa, debido a los miles de años que la iglesia lo lleva utilizando como método para reprimir la sexualidad del varón, una labor que parece estar siendo continuada hoy, consciente o inconscientemente, por muchos blogueros y youtubers.

Por todo lo anteriormente expuesto, mientras el Poder consiga revestir el feminismo, la ideología de género o cualquiera de sus políticas con un alto grado de contenido simbólico de carácter luciferino, dotándolas así de un cierto aura de herejía y rebelión, dichas políticas estarán a salvo y serán aceptadas por las masas de un modo totalmente acrítico y sumiso, al ser percibidas como una promesa de liberación, en lugar de como lo que realmente son: políticas de manipulación y de control social.

De igual modo, mientras este tipo de ceremonias sigan siendo calificadas por afamados blogueros y youtubers como una clara muestra de la personalidad satánica de las élites, esto, además de impedir que las masas vean cómo se las manipula a través del símbolo (satanizando su sexualidad), servirá para revestir a aquéllas con una apariencia de "poder sobrehumano", muy útil para intimidar a sus opositores. Básicamente, la función de David Icke, la del jesuita Salvador Freixedo y la de muchos de sus discípulos consiste en eso: mantener viva la poderosa carga simbólica de la figura de Satanás (mantener viva la satanización de lo masculino) y sembrar, gracias a su vinculación con las élites, el miedo  de las multitudes hacia éstas. Las élites nunca han tenido el menor problema en quedar como "los malos de la película" si ello les era de  alguna utilidad para alcanzar sus objetivos.

El éxito de las élites para mantenerse en el Poder depende de su capacidad para manipular el imaginario colectivo de las masas, lo cual, a su vez, depende de su capacidad para interpretar los símbolos y la evolución de los mismos a lo largo del tiempo, pues, como ya dije antes, éstos no son estáticos, sino que van mutando según cambian las dinámicas sociales.

La prueba más evidente de la total indiferencia de las élites hacia la religión, las ideologías políticas o lo esotérico y de que su único interés hacia ello radica en lo mucho o en lo poco que esto pueda ayudarles a alcanzar sus objetivos, es viendo cómo lo que hoy pretenden alcanzar con la izquierda política, el Estado y el feminismo es lo mismo que antes trataban de alcanzar con los curas, la iglesia y la religión: la represión de la sexualidad natural de los individuos, en especial la del varón.

El principal objetivo buscado por las élites, especialmente por las élites de las civilizaciones decadentes, ha sido siempre el de conseguir que los individuos se sintieran avergonzados de sus impulsos sexuales naturales, transformándoles así en sujetos acomplejados, timoratos y, por lo tanto, fácilmente manipulables. Lo cierto es que no existen prácticamente diferencias entre el puritanismo de la Inglaterra victoriana y la ideología de género (feminismo y homosexualismo) de la sociedad posmoderna. Probablemente, cuando esto ya no sirva, se inventarán otra cosa, o quizá ya se la hayan inventado. El movimiento de origen anglosajón MGTOW (Men Going Their Own Way), a pesar de su apariencia antisistémica, busca un objetivo muy parecido: conseguir que el varón reniegue voluntariamente de sus impulsos sexuales naturales en aras de un supuesto bienestar emocional. De este modo, cambiando algo para que nada cambie, se mantiene intacta la esencia del sistema de dominación.

No sólo las imágenes son símbolos útiles, las mismas palabras, en ocasiones, pueden representar símbolos mucho más poderosos que aquéllas. Pensemos en términos como homófobo, terrorista, maltratador, etc., que, usados adecuadamente, en el contexto apropiado, pueden constituir un arma terriblemente destructiva. El miedo y el temor a ser señalados con este tipo de modernos estigmas inquisitoriales, crea individuos completamente amedrentados y, por lo tanto, fáciles de manipular; a la vez que son de enorme utilidad para conseguir la ruina social del enemigo. Un ejemplo llamativo de estigmatización de lo masculino a través de la carga simbólica de las palabras, es la sutil forma con la que, desde hace tiempo, se  está tratando de que el gran público haga una asociación de ideas automática entre pederastia y homosexualidad masculina (exclusivamente masculina). Recordemos todo el espectáculo mediático que se montó en torno a los juicios contra el cantante Michael Jackson por supuestos abusos sexuales a dos niños varones, algo muy parecido a lo que la Inglaterra victoriana hizo hace ya más de un siglo con Oscar Wilde y que terminó llevándole a la cárcel. Esta misma estrategia es la que se está empleando actualmente contra los clientes de la prostitución femenina, tal y como hemos podido observar recientemente en el caso Torbe (Muniain-De Gea), tratando de presentar a éstos como una especie de corruptores de menores [1]. El objetivo no es únicamente intimidar al hombre heterosexual (aunque éste es su prioridad), sino al hombre en general, ya sea heterosexual u homosexual, con el fin de domar sus particularidades instintivas, mucho más peligrosas para la estabilidad del actual sistema que las de la mujer.

El antropólogo francés, Gustave Le Bon, señaló en su obra "La Psicología de las Masas", que el individuo, cuando vive entre multitudes, se idiotiza, pierde el dominio de su voluntad y se convierte en siervo de los deseos de la mayoría, la cual no está compuesta precisamente por los más inteligentes; todo esto facilita mucho su manipulación a través del símbolo.

Esta forma de actuar de las élites puede resultarnos a primera vista perversa y terrible, pero eso no significa que sea producto de mentes no humanas o sobrenaturales, precisamente se trata de un comportamiento muy humano, demasiado humano. Seguramente, en el colegio o en el trabajo te haya tocado sufrir al típico compañero (hombre o mujer) que te odiaba y no sabías por qué. Pues bien, la mayor parte de los individuos que ocupan posiciones de Poder en nuestra sociedad son de ese tipo. Wilhelm Reich explicó muy bien el carácter de estas personas a través de sus conceptos de Coraza Caracterológica y Plaga Emocional; aunque, desde mi punto de vista, fue Nietzsche quien empleó el adjetivo que mejor les define: los Resentidos. Dice Nietzsche: "el lema «hay que luchar contra los instintos» representa la fórmula de la decadencia. Cuando la vida es ascendente, la felicidad se identifica con el instinto." (El ocaso de los ídolos, El problema de Sócrates, 11)

La incapacidad de dejarse llevar y el miedo a sentir la vida en toda su plenitud, debido probablemente a traumas infantiles relacionados con una sobreprotección maternal [2], lleva a estas personas a una actitud de odio y de desprecio inconsciente hacia la vida, que se acaba transformando en una necesidad de hacerse con el control de la misma (para que no les dañe) o incluso de destruirla. Así, con el fin de conseguir un mundo controlado y previsible, no dudan en intimidar y someter a todo aquel cuyo modo de vida constituya una amenaza para sus objetivos. Para ellos, no existen medias tintas; su única posibilidad de triunfo es la anulación del enemigo, es decir, la anulación de la propia naturaleza; esa es la causa de que necesiten estar en un estado de guerra permanente. Ellos lo tienen muy claro: "quien no está con ellos está contra ellos"; quienes no parecen tenerlo tan claro son sus adversarios.

Muchos prestigiosos filósofos, como el chileno José Ingenieros, han venido utilizando el calificativo de mediocracias para definir a las élites de hoy. Las élites dejan de ser aristocracias y se convierten en mediocracias cuando a esta posición ascienden espíritus mediocres, más preocupados por su supervivencia que por la heroicidad, más por lo cuantitativo que por lo cualitativo. Todo esto suele ocurrir cuando aquellos que deberían ser las verdaderas élites renuncian a desempeñar su papel de élites, lo cual, a su vez, se retroalimenta por la incapacidad de las masas para valorar los méritos de quienes realmente deberían convertirse en sus élites.

El triunfo de los espíritus resentidos y el sometimiento de las multitudes a su voluntad suelen ser los síntomas más inequívocos del inminente ocaso de una civilización. A una civilización que odia la vida no le puede esperar otro destino que el suicidio.

"¡Y es la historia del hombre y su locura 

Una estrecha y hendionda sepultura!" 
(Espronceda, El Diablo Mundo, canto I)

Notas:
[1] Para entender un poco mejor el motivo por el que se está fomentando entre las masas la paranoia en torno al tema de la pedofilia, os recomiendo la lectura del sensacional ensayo: "SEXUALIDAD INFANTIL Y CONTROL SOCIAL: EL DISCURSO DE LOS ABUSOS COMO MÉTODO DISCIPLINARIO" de Layla Martínez (Politóloga y sexóloga). Este artículo lo podréis encontrar en la sección Artículos de interés de este blog, o buscándolo en internet.
[2] El que los niños varones estén siendo criados por madres solteras o por mujeres empoderadas que desprecian a sus maridos, está favoreciendo el desarrollo de unas relaciones edípicas y enfermizas entre madres e hijos, cuyo resultado está siendo una generación de individuos con personalidades enfermizas y psicopáticas. El caso del político español de moda, Pablo Iglesias, sería un ejemplo paradigmático en este sentido; aunque, probablemente, todos tengáis a más de un familiar o conocido que, debido a la sobreprotección materna o a un enfermizo amor edípico hacia su madre (consecuencia de lo primero), haya desarrollado un carácter parecido. La solución propuesta por el movimiento MGTOW, de arrebatar el control sobre la natalidad y el cuidado de los hijos a las madres (vientres de alquiler y otras propuestas relacionadas con la ingeniería genética), no es más que una huida hacia adelante para mantener vivo el actual sistema de dominación y una nueva negación de nuestros instintos.

domingo, 12 de junio de 2016

Atentado de bandera falsa en Orlando: un empujoncito más en la carrera de Hillary Clinton hacia la presidencia de los Estados Unidos

Más allá de que lo ocurrido este domingo 12 de junio en una popular discoteca de ambiente gay en Orlando, Florida, haya sido un autoatentado con víctimas reales o se trate de un simple simulacro (hoax) interpretado por actores de crisis (como lo sucedido en París en la sala Bataclan), sin duda alguna, gracias al particular tratamiento informativo que le darán a este suceso en los próximos días (y probablemente meses) los medios de comunicación de masas, la candidata del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Hillary Clinton, saldrá enormemente reforzada de cara a las próximas elecciones estadounidenses.

Hillary Clinton no es sólo conocida por sus ardientes soflamas feministas, absolutamente misándricas, en las que, sin ningún rubor, achaca constantemente a la condición sexual masculina todos los males sufridos por la especie humana hasta la fecha, también, en los últimos años, ha manifestado todo su apoyo a las reivindicaciones del movimiento gay, muy al contrario que su rival del Partido Republicano, el multimillonario y excéntrico Donald Trump, quien, en repetidas ocasiones, ha expresado públicamente su oposición a las proclamas del movimiento homosexual. Por lo tanto, este atentado de bandera falsa [1], dirigido específicamente contra la comunidad gay, no sólo servirá para realzar la figura de Hillary ante los electores estadounidenses y la opinión pública internacional, sino que también servirá para perjudicar los intereses de Trump. Además, si tenemos en cuenta que el discurso de Trump sobre la inmigración bordea el odio racial, especialmente al referirse a los inmigrantes latinos, y que la mayor parte de las personas que frecuentaban este local (y por lo tanto, casi la totalidad de las supuestas víctimas del supuesto tiroteo) eran de origen latino, este suceso afectaría de una forma doblemente negativa a las aspiraciones de Trump.


Si alguien tenía alguna duda de que Hillary Clinton iba a convertirse "sí o sí" en la primera mujer que ocupase la presidencia de la mayor potencia militar que el mundo haya conocido jamás, y que nada podía ya revertir este proceso, lo acontecido este domingo en Orlando terminará por convencer a los más escépticos. Desde hace tiempo, se buscaba que una mujer ocupara la jefatura de la presidencia de los EEUU con el fin dar una nueva vuelta de tuerca a las políticas feministas de explotación del varón, basadas en su humillación y avergonzamiento, una estrategia muy parecida a la que utilizara en su día el Ku Klux Klan con la población de raza negra. Gracias a la llegada de esta ferviente militante feminista a la Casa Blanca, ese deseo se hará por fin realidad.

Lo cierto es que el plan diseñado por los cerebros de Washington para convertir a Hillary en presidenta estaba trazado con precisión milimétrica y no podía fallar: presentar como candidata a la mujer de un popular expresidente de los Estados Unidos (Bill Clinton); poner como rival a un payaso ególatra y presuntuoso (Donald Trump), despreciable para el ciudadano medio; y, como seguro de garantía, cometer (o escenificar) un atentado terrorista con la suficiente carga emocional y simbólica, que permitiera hacer aparecer a Hillary como un mártir ante los ojos de la opinión pública. Un suceso como el de Orlando es perfecto para conseguir este último objetivo, al ser cometido (en apariencia) por el enemigo por antonomasia de los Estados Unidos, el Islam, y al haberse convertido el Partido Demócrata desde hace tiempo en el abanderado del movimiento gay estadounidense. No hay que olvidar tampoco que el Partido Demócrata es mucho más partidario de restringir el uso de armas de fuego que el Republicano [2]. Si el supuesto terrorista, en lugar de armas de fuego, hubiera utilizado bombas o artefactos explosivos, los demócratas no habrían podido sacar el mismo beneficio de este asunto.

Como ya he comentado en algún artículo anterior, no creo que los votos de los electores sirvan ya para decidir algo, hoy en día los resultados están completamente amañados, el sistema actual no puede dejar lugar a la improvisación, hay muchos millones en juego; este tipo de operaciones psicológicas se desarrollan con el único objetivo de hacer más o menos creíbles ante el gran público los posteriores resultados que el stablishment decida hacer pasar por buenos.

El tiroteo de Orlando y las próximas manifestaciones en homenaje a los supuestos fallecidos, además de llevar a Hillary Clinton en volandas hacia la presidencia, servirá para cerrar en falso todo tipo de debates en torno a las próximas políticas feministas y homosexualistas [3], pues todo aquel que se atreva a cuestionarlas podrá ser presentado ante el gran público como un aliado del integrismo y un enemigo de la posmoderna civilización occidental, sin tener así la necesidad de presentar ningún tipo de argumentación racional para desmontar sus críticas; una práctica inquisitorial totalmente necesaria para la supervivencia de unas creencias acientíficas y pseudoreligiosas como son el feminismo y la ideología de género. Así mismo, servirá también para seguir justificando las aventuras guerristas de la OTAN en oriente medio durante unos cuantos meses más.

Es importante señalar lo revelado recientemente por la prestigiosa publicación digital Red Voltaire, según la cual, Hillary Clinton debería haber sido arrestada esta misma semana por los litigios legales que mantenía con el Departamento de Estado. Sólo un problema legal de estas características podía haber truncado el plan diseñado por Washington para convertir a Hillary en la primera presidenta del imperio yanqui, sin embargo, tras los recientes acontecimientos, seguramente todo acabará en agua de borrajas, y, con la excusa de la Seguridad Nacional, se terminará corriendo un tupido velo en torno al tema. Los Clinton son especialistas en crear cortinas de humo, recordemos como el marido de Hillary, Bill Clinton, ordenó bombardear Irak con el fin de retrasar el impeachment en el que el senado tenía que decidir su destitución (el segundo que se realizaba en toda la historia de los Estados Unidos contra un presidente). Gracias a la popularidad que le proporcionó bombardear el país árabe pocos días antes de las navidades de 1998, Bill Clinton salió absuelto del impeachment.

Probablemente lo sucedido en Orlando será utilizado también por otros países aliados como excusa para aumentar el grado de agresividad de sus políticas feministas, o para justificar las ya existentes. Sin ir más lejos, Alberto Garzón, el encargado de liquidar la organización izquiesdista española IU, y ahora en la filas de PODEMOS, no ha tardado en hacer unas declaraciones en las que relaciona el tiroteo de Orlando con ese fantasmagórico ente del heteropatriarcado, con el que el fascio-feminismo internacional viene justificando en los últimos tiempos sus políticas de acoso al hombre heterosexual.

Post Scríptum

Otra de las bazas a favor de Hillary Clinton es el rumor que se lleva escuchando, desde prácticamente principios de la campaña electoral, en relación a una posible comunidad de intereses entre Donald Trump y Vladímir Putin. Evidentemente, no hace falta ser un experto analista en geopolítica para suponer de qué modo puede afectar a Trump, de cara a las próximas elecciones, el hecho de que se le haya estado relacionando tan estrechamente con el mandatario de una potencia militar y económica rival emergente, hoy principal aspirante a desbancar a EEUU de su privilegiada posición de amo del mundo. El propio Trump, que no es más que un monigote en toda esta farsa, se ha dedicado a mantener una posición ambigua en torno al tema, alimentando con ello el mito de la cercanía entre el candidato republicano a la Casa Blanca y el antiguo director de la comunista KGB.

Recientemente, en Lituania, un famoso grafitero local pintó un enorme mural en el que Trump y Putin aparecen besándose. El mural, inspirado en la famosa fotografía del beso entre el líder soviético, Leonid Brezhnev, y su aliado de la República Democrática Alemana, Erich Honecker, ha sido portada de los más importantes periódicos digitales internacionales, los cuales no han dejado de repetir hasta el hartazgo que esta imagen ilustra a las mil maravillas la buena relación existente entre el americano y el ruso, recordando a sus millones de lectores que este beso era un saludo típico y fraternal entre los líderes socialistas durante la época de la Guerra Fría. Hasta hace no mucho, en EEUU, insinuaciones como esta eran suficiente para llevar a una persona ante los tribunales (independiente de que tuviera o no algún tipo de responsabilidad política) acusado, como mínimo, de ser sospechoso de delito de alta traición. Me imagino que os haréis una pequeña idea del modo en que esto debe estar influyendo sobre la intención de voto del clásico republicano  anticomunista.

Post Scriptum II

El hecho de insinuar veladamente la posibilidad de que el supuesto terrorista fuera homosexual, forma parte de la misma campaña con la que se está tratando de demonizar a los hombres heterosexuales en los últimos tiempos. Para los perpetradores de todo este montaje, el varón, independientemente de su orientación sexual, debe ser siempre percibido como una amenaza potencial, debe ser siempre demonizado, de tal forma que, su mera condición de varón (ya sea heterosexual u homosexual), le haga sentirse culpable y, de este modo, pueda ser más fácilmente manipulado.

Notas:
[1] El hecho de que el Estado Islámico, organización creada y financiada por el Departamento de Defensa de los EEUU (como demuestran las pruebas aportadas por diferentes potencias internacionales como Rusia: Rusia acusa a EEUU y el Reino Unido de suministrar a Daesh los Toyota), haya reivindicado el tiroteo de Orlando, es la prueba más evidente de que se trata de un autoatentado o atentado de bandera falsa. Por no hablar de la absurda versión oficial del asesino solitario: un tirador que, sin experiencia previa, es capaz de acabar con la vida de 50 personas en apenas unos segundos; un guión repetido una y mil veces en todas las operaciones negras de la CIA.
[2] La masacre de Waco, Texas, en el año 1993, fue una de las primeras bazas jugadas por los demócratas, al frente de los cuales se encontraba en ese momento precisamente Bill Clinton, para justificar una mayor restricción en las leyes sobre posesión de armas de fuego. Conviene recordar que los norteamericanos consideran un derecho constitucional la posesión de armas de fuego, pues eso les daría una posibilidad de defenderse frente a un gobierno tiránico o una invasión extranjera.
[3] Estas políticas feministas y homosexualistas, al atacar con tanta vehemencia la masculinidad y la heterosexualidad, tienen como objetivo conseguir que los varones, fundamentalmente, crezcan acomplejados por sentir lo que sienten, convirtiéndoles así, desde su más tierna infancia, en sujetos timoratos y sumisos, fácilmente manipulables. Muchas personas creen que el fin de estas políticas es la reducción de la natalidad; podría ser, pero no creo que sea el objetivo principal; de hecho, el sistema lleva ya algún tiempo promocionando a través de deportistas, actores y otros personajes públicos, las más variadas formas de reproducción artificial de la especie humana: vientres de alquiler (para hombres) o la reproducción asistida (para mujeres).