lunes, 25 de enero de 2016

El victimismo: un recurso habitual del mesianismo. Un ejemplo actual: la teoría de la conspiración yihadista contra occidente

"Ni Manu, ni Platón, ni Confucio, ni los maestros judíos y cristianos han puesto nunca en duda su derecho a mentir, como tampoco han dudado de otros derechos totalmente distintos. Reduciendo esto a una fórmula se podría decir que todos los medios con los que hasta ahora se ha pretendido moralizar a la humanidad han sido radicalmente inmorales." (F. Nietzsche, El ocaso de los ídolos, Los que quieren «mejorar»  a la humanidad)

Desde sus orígenes hasta nuestros días, la estrategia favorita del cristianismo para conseguir hacer realidad sus sueños ecuménicos (es decir, conseguir la expansión universal de su credo) ha sido la de recurrir al victimismo, a pesar de que en la mayoría de las ocasiones se llegara con ello a situaciones que rayaban lo grotesco. Que tuviera de su lado a los ejércitos más poderosos del mundo, parece que era lo de menos; le bastaba con invocar a una bruja o a un hereje para convertirse, a los ojos de sus fieles, en una pobre e inocente víctima de la maldad que dominaba la tierra. El que murieran sacerdotes en el Nuevo Mundo no fue culpa de que la cristiandad quisiera someterlo a sangre y fuego, sino de la natural perversidad de los indígenas. La iglesia jamás asumiría la responsabilidad de sus actos, el culpable siempre sería el otro. Para el cristianismo, sus fines mesiánicos (la salvación de la humanidad) siempre justificarían cualquier medio. ¿Qué importaba liquidar a unos pocos herejes, si con ello se conseguía garantizar el pasaporte a la eternidad para la inmensa mayoría de los hombres?

En este sentido, la figura del mártir ha venido siendo la mayor herramienta propagandística del cristianismo (1). Poco importaba que las historias de estos mártires no fueran capaces de superar el más elemental de los cuestionamientos críticos, la credulidad de los fieles ya estaba ganada de antemano; la promesa de una placentera vida ultraterrena en un paraíso celestial les tenía de tal manera hipnotizados, que aquel que osara dudar públicamente de estas ilusiones corría el riesgo de ser despedazado por la turba.

Después de mucho tiempo y muchos esfuerzos, el mesianismo es una cuestión profundamente arraigada en el inconsciente colectivo de la humanidad, y del que parece que ya es incapaz de prescindir a la hora de relacionarse con el mundo que le rodea. Del mismo modo que el judeocristianismo fue probablemente el heredero (la evolución) de mesianismos anteriores, el capitalismo es hoy el heredero del mesianismo judeocristiano, y por eso, como para éste, los medios utilizados siempre serán justificables por el fin buscado. La única diferencia entre el uno y el otro es, simplemente, que el capitalismo habría sustituido la prédica de un paraíso eterno en los cielos por la de un Mundo Feliz en la tierra. De cualquier modo, al tener objetivos tan similares (por igualmente absurdos), ambos habrían venido trabajando en equipo desde hace largo tiempo. Gracias a una alianza así, de no conseguir sus sueños de un modo, siempre les quedará la esperanza de conseguirlos del otro.

El Islam es una escisión del credo judeocristiano (es una religión abrahámica) y, debido a eso, está empapada del mismo espíritu mesiánico; esa es la razón de que haya conectado tan bien con el credo capitalista (véanse las petromonarquías de los Emiratos Árabes Unidos). En este sentido, toda pugna entre el judeocristianismo y el Islam tendrá invariablemente un mismo resultado: el triunfo del mesianismo (algo similar a lo que sucede en la pugna entre capitalismo y socialismo).


Es decir, el Islam no puede ser considerado nunca como un oponente o un rival del cristianismo o del capitalismo, pues unos y otros aspiran a un mismo fin: la tan soñada, por todo mesianismo, unidad universal (2). Esto, por el contrario, facilita mucho la planificación de una estrategia conjunta, eso que hoy algunos denominan como la farsa histórica, y que acabaría beneficiando tanto a unos como a otros. Se trataría de una especie de juego de sinergias en el que las máximas autoridades de uno y otro lado estarían totalmente conchabadas, activando o desactivando coordinadamente sus respectivas fuerzas vivas (partidos políticos, sindicatos, ONG's, sectas religiosas, etc.), según las circunstancias lo requiriesen, para alcanzar una determinada síntesis. Y es que, si lo pensamos fríamente y con detenimiento, la victimista teoría del complot islámico contra occidente no sería posible sin el consentimiento de las máximas autoridades del mundo árabe, que no han movido apenas un sólo dedo por desmantelar toda esta absurda teoría.

Toda vez que el mesianismo cristiano se ha diluido ya casi por completo en el mesianismo capitalista, el objetivo ahora es diluir también el mesianismo islámico en el capitalismo; de este modo, los sueños mesiánicos de unos y de otros se habrán hecho por fin realidad, y ¿qué mejor modo de alcanzar este objetivo que apelando al viejo recurso del victimismo, tan utilizado históricamente por los mesianismos?

Por muy absurda que pueda parecernos, a aquellas personas que aún conservamos un mínimo de sentido común, la idea de que las grandes potencias atómicas occidentales pudieran ser presa algún día de pueblos anclados en el más absoluto subdesarrollo (como es el caso de la mayoría de los pueblos árabes) (3), como en el pasado, la esperanza despertada por la promesa de un próximo advenimiento de un paraíso, en este caso en la tierra, será suficiente para que las grandes masas se traguen incondicionalmente todo lo que les cuenten aquellos que les hicieron tal promesa; y si se les dice que los pueblos árabes, a pesar de su más que evidente debilidad y alto grado de división, son la mayor amenaza que existe para que la humanidad alcance algún día ese paradisíaco Mundo Feliz prometido, y que por ello es necesario combatirles, lo harán con los ojos cerrados. Y es que, ¿quién osaría dudar de la palabra de aquellos que hoy nos ofrecen conexión a internet sin límites, incluido porno gratuito (o la posibilidad de publicar o leer artículos tan o más subversivos que éste)?

El destino que le espera al Islam no será otro que el de su plena absorción por el capitalismo, debido a una evolución lógica de su delirante visión mesiánica. Realmente, esto es algo que no me importa lo más mínimo. Lo que verdaderamente me resulta preocupante de todo este tema del complot islamista contra occidente, es el estado de locura y paranoia colectiva que se ha apoderado de la gran mayoría de la especie humana (y, desgraciadamente, de individuos a los que atribuía un cierto grado de sensatez), retrotrayendo su razón a la edad de las cavernas, transformándoles en zombis, en seres grises incapaces de tener una visión original de la realidad, distinta a la que diaria y machaconamente se les ofrece a través de las pantallas. Para una persona medianamente lúcida, tratar con este tipo de individuos sólo puede conducir al más letal de los aburrimientos.

Para el ser humano, hay algo mucho más difícil de aceptar que la certidumbre de la muerte, se trata del hecho de que su existencia esté sometida al más absoluto caos. Así, aquellos sacerdotes que ofrezcan el remedio más completo e integral para paliar el desasosiego existencial de las masas, se habrán ganado el derecho a dirigir al rebaño: "Los profetas de hoy serán los tiranos del mañana" (y es que un activista contemporáneo no tiene una mentalidad muy diferente a la de un viejo inquisidor). En cualquier caso, quien se quiera seguir engañando con falsas ilusiones colectivas, está en su legítimo derecho, ése es su problema.

"Es imposible que las palabras puedan describir lo que es necesario para aquéllos que no saben lo que significa el horror. Horror. El horror tiene cara. Y uno debe hacerse amigo del horror. El horror y el terror moral son tus amigos. Si no lo son, entonces son enemigos que debes temer. Son enemigos de verdad." (Apocalypse Now, 1979, Francis Ford Coppola)

Notas:
(1) De igual modo debería ser analizado todo el tema de la invasión de la península ibérica por el Islam, supuestamente iniciada en el año 711 de la era cristiana, un hecho fundamentado exclusivamente en documentación procedente de la iglesia católica, y cuyo objetivo (junto con el tema de la reconquista) no habría sido otro que el de revestir con un cierto aura mitológica los orígenes de un nuevo imperio, algo similar a lo hecho por Virgilio con su Eneida. Haber concedido credibilidad histórica a este tema podría haber sido algo no muy diferente a conceder credibilidad científica a la multiplicación de los panes y los peces. Recomiendo las investigaciones del historiador arabista Emilio González Ferrín, que, apelando al mero sentido común, desmontan toda la historiografía oficial sobre la invasión militar de la península ibérica por el Islam.
(2) Por este mismo motivo, tampoco la masonería o el socialismo deberían ser considerados como una oposición, pues, en el fondo, aspiran al mismo ideal al que aspiran todos los credos mesiánicos, y, por lo tanto, unos y otros no se perjudican, se retroalimentan.
(3) Por no tocar otros aspectos que evidencian aún más el absurdo de toda esta teoría de la conspiración yihadista:
- El que las autoridades occidentales sigan empeñadas en atribuir algunos atentados a terroristas suicidas islámicos, a pesar de que el Islam prohíba tajantemente el suicidio.
- El que la inmensa mayoría de las víctimas del terrorismo islamista sean árabes, y no occidentales. Sólo en Siria, Libia o Irak, las víctimas de Isis o al-Qaeda se pueden contar por decenas de miles.
- La más reciente y descabellada historia de las violaciones masivas en Alemania, según la cual, miles de fanáticos seguidores del Islam (una religión profundamente puritana) habrían decidido colectivamente (probablemente, tras el último rezo en la mezquita) echar una cana al aire por un día saliendo a celebrar una fiesta típicamente occidental (la Nochevieja) hasta altas horas de la noche, emborrachándose y dando rienda suelta a sus más inconfesables fantasías sexuales; todo ello al grito de Alá es grande. ¿En qué quedamos? ¿Se trata de una conspiración perpetrada por fanáticos religiosos ultraconservadores o por pandilleros libertinos al más puro estilo de La Naranja Mecánica?
Está visto que para tragarse todo esto sólo es necesario un requisito: ser un completo imbécil.

lunes, 11 de enero de 2016

El cuento de las violaciones masivas en Alemania: un episodio más en la estrategia del caos contra Europa

"Violaciones, dicen. Por todas partes, tanto en Colonia como en Dresde, tanto en Weimar como en Kottbus, en plena batalla, después de la batalla, soldados y mujeres se acoplaron. En el suelo, sobre las mesas, en los peldaños de las escaleras, en camas a veces. Con qué delicioso terror se hicieron violar las pequeñas burguesas alemanas. Conservan las delicias de los americanos y los ingleses; de los rusos, el terror." (El filósofo francés Edgar Morin se burlaba así en 1945 del discurso de las violaciones masivas utilizado por la propaganda bélica durante la II Guerra Mundial. Citado por Emmanuel Lemieux en Edgar Morin: Vida y obra de un pensador inconformista, cap. 21)

El hecho de que la sociedad occidental se haya tragado sin rechistar la historia de una violación masiva de mujeres durante la pasada Nochevieja, en plenas calles de varias importantes ciudades de Alemania, a manos de mil lujuriosos hombres sedientos de flujo vaginal, todos ellos de origen árabe (¿cómo no? ¡De qué no serían capaces los árabes para el occidental de hoy en día!), perfectamente coordinados (a pesar de su alto estado de excitación sexual) y capaces de burlar las sofisticadas medidas de seguridad de las que dispone una sociedad hipercontrolada como la alemana; como decía, una sociedad así, capaz de tragarse una historia tan descabellada, evidencia de forma palmaria el elevado nivel de degradación de sus miembros, completamente lobotomizados por las doctrinas del odio imperantes. Entre tales doctrinas, cabría destacar la puritana ideología feminista, que considera al hombre como un depravado sexual y un violador en potencia, y la fantástica y mitológica teoría de la conspiración islamista contra occidente, que ha convertido a todos los inmigrantes árabes en una especie de demonios sobrenaturales a los ojos del zombificado consumidor occidental. Una historia como esta, con un guión semejante al de algunas de las peores películas del cine de terror para adolescentes made-in-Hollywood, sólo puede ser asumida por una generación de individuos con serios daños cerebrales, ocasionados por un consumo compulsivo de rayos catódicas o por la ingesta irresponsable de altas dosis de ácido lisérgico. Lo cierto es que todo esto guarda un gran parecido con lo que ya pasó en los tiempos del Ku Klux Klan y con su propaganda para criminalizar a los varones negros, o en los tiempos del nazismo y la propaganda hitleriana que sirvió para criminalizar a los judíos (1).

Es muy probable que esa noche tuvieran lugar diferentes y muy variados altercados en diversas ciudades alemanas: robos, peleas, etc., ¡qué noche de sábado no sucede esto en alguna de las muchas grandes ciudades de Europa o Estados Unidos, donde se ha promovido una forma de ocio basada en el consumo masivo de alcohol y topo tipo de sustancias alucinógenas!; sin embargo, el que todas las grandes corporaciones mediáticas sin excepción hayan "coincidido" en interpretar y transcribir tales altercados como si hubieran sido exclusivamente agresiones sexuales a mujeres, constituye la prueba más evidente de que nos encontramos ante una operación de guerra psicológica "de libro", perfectamente planificada y coordinada, con la que se ha pretendido movilizar al máximo las emociones del gran público gracias al viejo mito de la doncella en apuros, tan del gusto de la propaganda bélica de siempre.

El que todos los grandes medios de comunicación de masas internacionales se hayan ceñido de forma tan disciplinada a un mismo guión, pone de manifiesto, también, el alto grado de coordinación y unidad de las élites mundiales a la hora de desarrollar sus proyectos.

Por otro lado, el hecho, que tanto se ha comentado en estos mismos medios de comunicación, de que el gobierno alemán no quiso reconocer públicamente los sucedido hasta tres o cuatro días después, o las críticas masivas a la alcaldesa de la ciudad alemana de Colonia por sus declaraciones en relación a los hábitos de vestir de sus paisanas (y que era totalmente previsible que escandalizarían a una sociedad profundamente narcisista como la occidental, donde la vanidad se ha convertido en un derecho inalienable, y cuestionar ese derecho, en un sacrilegio), es sólo una estrategia más para dotar a toda esta historia de una mayor tensión dramática, pues, gracias a ese debate, se ha conseguido difundir mundialmente la impresión de que las autoridades alemanas se han comportado de una manera negligente e irresponsable ante los recientes acontecimientos, esto ha hecho creer al ciudadano medio que se encuentra desprotegido y abandonado a su suerte frente a la peligrosa amenaza sexual sarracena, consiguiendo aumentar de este modo su grado de indignación. Probablemente veremos muchos más "descuidos" institucionales de este tipo en próximos acontecimientos.

Esta operación psicológica, en la que se han combinado las ideas, fuertemente arraigadas en el subconsciente colectivo de Europa occidental, del hombre como violador nato y del inmigrante como potencial terrorista, tiene dos claros objetivos. Por un lado, profundizar la desintegración y el enfrentamiento social (guerra de sexos, guerra étnica) que imposibiliten la unidad del pueblo frente al Estado, consiguiendo así una más fácil subordinación de las masas al ente estatal (una población incapaz de colaborar entre sí, ni siquiera en lo más elemental, y para la que la soledad se ha convertido en patológica, entregará su vida totalmente en manos del Estado, de tal modo que éste pasará a controlar absolutamente todas las parcelas y aspectos de la vida humana, incluidos los más íntimos, para todo lo cual, el medio en el que estás leyendo estas líneas será una herramienta fundamental). Por otro, además de seguir profundizando en la estrategia del choque de civilizaciones (criminalización del mundo árabe para seguir justificando intervenciones militares), se busca avanzar un paso más en la estrategia del caos que, desde hace años (concretamente tras la caída del llamado Telón de Acero), Estados Unidos viene empleando contra Europa con el fin de desestabilizarla y asegurarse así la hegemonía mundial (2).

Esta guerra secreta contra Europa comprendería varios frentes; entre ellos destacaría los siguientes:

- La crisis económica inducida, que está sirviendo para provocar una fuerte crisis de gobernabilidad gracias a la manipulación del descontento popular, inteligentemente gestionado por movimientos y organizaciones creados específicamente para tal fin, como el 15-M o Podemos en España, ambos de marcado sesgo anglosajón (#spanishrevolution), o Syriza en Grecia.

- El apoyo a las aspiraciones separatistas de varias regiones europeas (cuestión que ya analicé en el artículo anterior)

- La agudización del enfrentamiento entre sexos debido a una mayor agresividad del discurso feminista, lo que a su vez está dando aliento al discurso de rechazo a la mujer que sostienen diversos colectivos agrupados bajo la denominación anglosajona de  MGTOW (Men Going Their Own Way), una denominación que nos vuelve a dar una buena pista de quién está detrás de todo esto.

- La llegada masiva de inmigrantes a Europa (3) y su criminalización con historias como ésta de las violaciones masivas o con el clásico cuento del terrorismo yihadista, será de gran utilidad para, en un futuro no muy lejano y con la excusa de combatir estos asuntos, sumir a diferentes poblaciones europeas en una especie de guerra civil interétnica, especialmente a aquellos países de Europa donde no se pueda promover una guerra civil a través de los separatismos, como ocurre en el caso de Alemania o Francia (o en el sur de España). Estas guerras interétnicas (más bien, entre partidarios de los inmigrantes y los fascismos del tipo Le Pen), igual que las separatistas, fracturarán los Estados europeos en territorios que quedarán bajo el control de partidarios de una y otra postura respectivamente. Esto dará paso a un incremento de las hostilidades entre dichos territorios, lo que acabará propiciando una intervención de órganos supranacionales tipo ONU, que, con la excusa de poner fin al conflicto, concederán la independencia a los territorios separados, facilitando así una futura integración de los mismos en un órgano supranacional al estilo del viejo proyecto de los Estados Unidos de Europa, muy débil por su división interna y el alto grado de dependencia de sus múltiples integrantes (en lugar de independencia, se conseguirá interdependencia) y, por lo tanto, fácilmente dominable por otras potencias internacionales más cohesionadas.

El grado de desarrollo en que se encuentra esta estrategia está ya muy avanzado, tal y como se puede comprobar sólo con observar el nivel de descomposición y decadencia de Europa y el servilismo de las élites europeas a la voluntad del Gran Hermano yanqui. Todos estos indicios, y el no menos despreciable hecho de que un individuo corriente como yo (y como tú) podamos tener acceso a estos planes secretos sin movernos de casa, apunta a que el objetivo está ya prácticamente conseguido, los próximos acontecimientos sólo servirán para ponerle "la puntilla" al proyecto. En cualquier caso, todo esto no implica necesariamente la victoria para unos y la derrota para otros, simplemente, el show continúa (próximamente en todas sus pantallas).

Post scríptum

Una advertencia: no os hagáis muchas ilusiones, no veremos muchos tiros por la calle. Hoy en día, el campo de batalla está exclusivamente en la mente del telespectador. Les bastaría con retransmitir un pequeño tiroteo (real o ficticio) que se hubiera producido en un solo punto de nuestra geografía, entre tres o cuatro personajes y que apenas hubiera durado unos pocos minutos, para hacer creer a los millones de fieles del medio audiovisual que todo su mundo está en guerra (de hecho, la inmensa mayoría ya lo cree así). Gracias a esta fe ciega del espectador en su idolatrado televisor, todo lo demás sería coser y cantar.

Un ejemplo: Los puntuales sucesos conocidos hoy como "violencia de género" que acontecen anualmente en España, donde conviven más de 45 millones de habitantes, y cometidos en su mayoría por personas en estado de embriaguez o con graves trastornos psicológicos, gracias al morboso y alarmista relato de los mismos difundido en horario prime time, ha servido para que toda una sociedad aceptara con gran alborozo la implantación de una ley propia del III Reich (la Ley Integral contra la Violencia de Género).

Notas:
(1) Recordemos que el régimen nazi llegó a acusar a los judíos de ser los responsables de la propagación de la sífilis en Alemania, ya fuera a través de las prostitutas judías o por la violación masiva de jóvenes alemanas arias a manos de libidinosos judíos.
(2) Recomiendo la lectura del artículo EEUU y la "conquista silenciosa" de Europa. TTIP y la Teoría del Caos publicado en el blog Traduciendo la Realidad.
(3) Según el analista geopolítico Thierry Meissan, las últimas oleadas de inmigración hacia Europa formarían parte de una estrategia orquesta por Estados Unidos para desestabilizar Europa. La miopía de la Unión Europea ante la estrategia militar de Estados Unidos

lunes, 4 de enero de 2016

Podemos, Ciudadanos y la independencia de Cataluña: crear el caos para justificar un Nuevo Orden

"Apenas declarada la guerra, hacen fijar secreta, simultánea y debidamente autenticados con su sello oficial, multitud de bandos en los lugares más visibles del territorio enemigo." (Tomás Moro, Utopía, Libro II)

La actual situación de ingobernabilidad en España (gracias al potente acceso de Podemos y Ciudadanos al Parlamento) y las crecientes demandas independentistas de Cataluña serán utilizados para desestabilizar progresivamente al Estado Español y terminar fracturándolo al estilo de los Balcanes.

Este proceso, que está (y seguirá) siendo retransmitido a escala planetaria paso por paso (1), pretende conseguir que el ejemplo se extienda por todos los rincones del mundo, propiciando con ello la disolución de los viejos Estados-Nación, de tal modo, que los territorios que los formaban, enfrentados e incapaces de colaborar entre sí como hasta ahora lo venían haciendo, puedan ser absorbidos con mayor facilidad por un ente supraestatal (una especie de Estado Mundial), al garantizarles éste un cierto nivel de viabilidad política. Una estrategia que coincide  al detalle con la que, hace ya casi un siglo, teorizó H. G. Wells en su proyecto de ideología liberal conocido con el nombre de Nuevo Orden Mundial (2).


Debido al enorme grado de supeditación de todos los actores implicados (políticos, empresarios, ejército, grupos extremistas, medios de comunicación...) a los deseos globalistas de los autores intelectuales de este proyecto (capitaneado por la Fundación Rockefeller), el proceso terminará exactamente como se desea que termine. Por otra parte, el desarrollo del mismo se realizará combinando dos fórmulas diferentes: una más o menos pacífica y otra más o menos violenta. Aunque hasta ahora se ha venido utilizando exclusivamente la fórmula pacífica, todo me hace pensar que, más temprano que tarde, se terminará por aplicar también la violenta, pues los efectos que ello podría provocar no sólo serían mucho más ejemplarizantes, sino también, mucho más lucrativos (saqueo de las arcas públicas con la excusa de combatir la violencia). La elección de un partido keynesiano como Podemos para liderar este proceso apunta en este sentido. Del mismo modo, la actitud que vienen mostrando en los últimos meses diversos grupos y medios de comunicación alternativos vinculados con el independentismo catalán (fácilmente teledirigibles por las cloacas del Estado), justificando el recurso a la violencia por parte del pueblo (y obviando, al mismo tiempo, lo fácilmente manipulable que ésta puede ser), es otro claro indicio de que una guerra civil de baja intensidad (en la que el terrorismo volvería a tener un papel destacado) será la baza más probable. De ser ciertas estas especulaciones, los acontecimientos podrían desarrollarse, más o menos, del siguiente modo:

En primer lugar, se potenciará aún más la actual sensación de malestar social, especialmente a través de los medios de comunicación de masas y las redes sociales, empujando a la población a posicionarse decididamente a favor o en contra del independentismo. La movilización ciudadana será cada vez mayor y contará con el apoyo de las mayorías en uno y otro bando; posiblemente, se producirán cargas policiales contra los manifestantes, o acontecimientos aún más dramáticos, que contribuirán a victimizar las movilizaciones. Comenzarán a aparecer grupos radicales no gubernamentales (como en Ucrania o Siria), que, con la excusa de combatir la represión, agravarán el caos mediante acciones violentas. Esto dará lugar a la intervención del ejército español y, posteriormente, con la excusa de "pacificar" el conflicto, a la intervención de otros ejércitos internacionales. Finalmente, la institución globalista por excelencia, la ONU, se hará cargo de resolver el conflicto, y, bajo la máscara de la solución salomónica, concederá la independencia a Cataluña y, muy probablemente, a otros de los territorios que componen el actual Estado Español.

Si queréis profundizar más detalladamente sobre el plan trazado por los globalistas para la desintegración del Estado-Nación llamado España, o sobre por qué el 15-M, Podemos, Ciudadanos, el independentismo catalán o incluso esperpentos como el Chiquilicuatre y el Pequeño Nicolás han sido herramientas muy útiles para tal fin, os animo a leer el magistral artículo publicado por el blog CiberPensadores "Cómo desintegrar un Estado-Nación: España".

Por extraño y preocupante que todo esto pueda parecernos, sólo se trata de una consecuencia más del imparable y lógico proceso de decadencia de una civilización decrépita, asentada sobre la codicia, el egoísmo y el ansia de poder, y donde, por lo tanto, no puede haber nunca lugar para el amor. Una situación a la que no se podría haber llegado sin el abierto consentimiento de la inmensa mayoría de la humanidad, que, incapaz de asumir el sufrimiento y el absurdo inherentes a la existencia humana, viene colaborando desde hace siglos, con absoluta conciencia de ello, en los enfermizos planes de las élites gobernantes por construir una especie de paraíso en la tierra, un utópico Mundo Feliz. Esta errónea forma de afrontar la existencia humana ha condenado a la civilización a una monstruosa agonía que será más terrible cuanto más se retrase su ocaso. La alegoría bíblica de la Torre de Babel, inspirada probablemente en sucesos históricos anteriores a su redacción, fue una forma simbólica de describir el funesto destino que les espera a todos aquellos proyectos humanos que pretenden "tomar los cielos por asalto"; un objetivo que no deja de ser el mismo al que aspira hoy el hedonista e irrealizable credo liberal (liberalismo económico) con su utópico proyecto del Nuevo Orden Mundial, el cual no es más que la continuación de otros proyectos anteriores, no menos delirantes, como La República platónica, La Ciudad de Dios agustiniana o la Utopía moreana, todos ellos guiados por el mismo espíritu hedonista.

El liberalismo económico (y su hijo, el socialismo) no es más que el relevo ideológico del mesianismo judeocristiano; un relevo que empezó a materializarse principalmente a partir del humanismo y de la Reforma Protestante. Este nuevo mesianismo está guiado por la misma visión hedonista y la misma incapacidad para comprender y aceptar el absurdo existencial que caracterizaron a su predecesor. El pensamiento judeocristiano, al interpretar la existencia como un regalo, como una gracia divina, alimenta en sus seguidores la ilusión de que la vida debe de poder ofrecer al hombre mucho más de lo que simplemente le ofrece; esto conduce al creyente a la construcción de proyectos utópicos con el fin de hacer realidad sus ensoñaciones.

Todo esto explicaría por qué los amantes del capitalismo han sido y son tan fervientes devotos del cristianismo (religión casi absorbida ya por el New Age). Lo que no puedan conseguir de un modo, tratarán de conseguirlo de otro.

Notas:
(1) No es casual que el F.C. Barcelona, desde que decidiera enarbolar activamente los valores y la causa del independentismo, lo gane prácticamente todo, tanto a nivel local como internacional.
(2) Recomiendo la lectura del artículo "Historia   del Nuevo Orden Mundial", escrito por Pierre Hillard en Red Voltaire.